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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
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  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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8 abril 2012 7 08 /04 /abril /2012 22:09

El Geógrafo, Van der MeerLa Personalidad del Geógrafo en la Historia.  Artículo, 21012 (1/3).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

Espacio Geográfico, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

09 abr 12.

 

Sin duda alguna, el hacedor de cada conjunto de conocimientos en lo que, por ello, se llama ciencia, tiene una personalidad muy propia, es decir, su individualidad en el contexto social de la ciencia.  Esto puede sonar simple, pero tiene un fondo filosófico: ese individuo tendrá esa personalidad de una ciencia especial, y sólo tendrá esa personalidad de esa ciencia especial, en tanto el contexto social de la ciencia se expresa como una propiedad de dicho individuo.  Es decir, que si bien habrá de empezar por parecer ser geógrafo, no bastará con parecerlo, sino que habrá de serlo.

 

Empezar por parecer ser geógrafo, es sólo la exhibición de las dotes propias de éste; pero serlo en realidad, es algo que ha de ser socialmente demostrable poniendo en juego real sus dotes; y debemos decirlo, independientemente del sexo (es decir, independientemente de esa gran sección que la naturaleza hace entre mujeres y hombres).  De este modo, todos los geógrafos nos parecemos, guardamos rasgos de semejanza; pero lo que nos diferencia individualmente entre sí, es el desarrollo propio de cada uno como tal en función de la amplitud y profundidad con que cada cual asimila lo social y a la vez lo reproduce.

 

Cada época histórica da una forma y tipo histórico de esa personalidad, determinada por el avance de la ciencia y las relaciones sociales de producción; y con el desarrollo mismo de la historia, ese individuo, en este caso el geógrafo, hace conciencia de sí cada vez como personalidad especial; conforme las ciencias se distinguen entre sí con el paso del tiempo, cada una con la personalidad propia de su hacedor; el geógrafo, curiosamente, no tanto por distinción propia que haga de sí mismo, como por un proceso de exclusión entre las ciencias, se ha venido diferenciando y adquiriendo esa propia identidad de sí mismo en general.

 

Pero, en ese proceso histórico general, esencialmente aquí se expresa el individuo, que, en su propia posición frente al mundo y ante la vida, dada su ideología, su formación moral, y su carácter emocional, se forma una u otra personalidad como geógrafo.  Esto es que, en el parecer, bastará con ciertas dotes ya intelectuales y de habilidades y capacidades teóricas; pero en el ser, ello no es suficiente, y en ese profesional hacedor de estos conocimientos (como de cualquier otra), se pone en juego esos factores ideológicos, morales y de carácter emocional, siendo tanto más o menos consistente de su propio proceso histórico, de tal modo que, conforme a ello, éste, dentro de un proceso estable, cambia en ciertos aspectos.

 

En esencia, finalmente, lo que hace tan fuerte la personalidad de un hacedor dado de conocimientos que lo distingue del común de la gente; como dijera Heráclito: lo que hace su daimon (lo que lo hace lo mismo Dios que demonio), es precisamente su actividad desarrollada y orientada a un fin determinado.

 

Así, el daimon del geógrafo, en general, o del geógrafo por lo que el geógrafo históricamente es, es en su parecer, toda la indumentaria necesaria a la condición de investigación del espacio terrestre y del desentrañamiento de su naturaleza*, justo lo que lo caracteriza como su “disfraz”.  Y en su ser, el despliegue real de conocimientos, de razonamientos, de capacidades y habilidades para detectar en lo semejante lo diferente, o en lo diferente lo semejante, y en ello, la posible problemática geográfica a resolver.  Nadie más interviene en ello, en la orientación al fin determinado que él le da.  Pero el daimon del geógrafo en particular; no siendo, por ello, el geógrafo concreto, sino mostrándose aún en lo que éste en abstracto históricamente es; por aquello en que se especializa, adquiere aún más fuerza y reclama cada vez más de un carácter especial.

 

Esto es, que, así, no todo geógrafo ha de ser necesariamente un “geógrafo teórico”; ni todo geógrafo, por ello mismo, ha de elaborar una “geografía aplicada”; ni todo geógrafo igual y necesariamente, ha de verse obligado al trabajo de la “geografía operativa”.  Cada una de estas actividades reclama no sólo de dotes intelectuales y emocionales, sino de un carácter muy especial del geógrafo ante su compromiso social.



*        Pretender que aquello que haga al geógrafo sea lo que hace a otros especialistas, es un absoluto despropósito; y más aún lo es, cuando se pretende que cada cosa que hace a los demás, será como un todo, lo que hace al geógrafo.


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Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Filosofía de la Geografía
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