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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
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  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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23 septiembre 2010 4 23 /09 /septiembre /2010 00:04

1994 El Libro para el Maestro, Geogrfía.El “Libro para el Maestro de Geografía.

  Educación Secundaria”, 1994.

  Artículo, 2010 (4/4).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica,

http://espacio-geografico.over-blog.es/;

México, 04 oct 10.

 

Qué tanto nuestras autoras estaban o no conscientes de tal interpretación del epígrafe y la crítica que contiene, es algo que sólo ellas habrán sabido.  Lo cierto es que su definición de espacio geográfico como “El conjunto de elementos naturales y sociales que se relacionan e interactúan en una dimensión territorial…”, expuesta en una obra de educación básica (si bien va dirigida a los docentes), hace una total concesión a la geografía fenomenista acientífica (y que nos hace pensar que quizá no tenían clara esa interpretación del epígrafe).

 

Hacía más de un lustro que nosotros habíamos abandonado el concepto de espacio geográfico como “el espacio adyacente a la superficie terrestre”, que sólo se refería al espacio geográfico relativo; aun cuando sin poder difundir ampliamente nuestras ideas, ese concepto que fue el primer impacto, siguió atribuyéndoseme como mi definición básica sin suplirlo por mi definición más reciente relativa a un espacio geográfico absoluto; y aún así, esa definición original era ya muy superior, desde principios de los años ochenta, a la de las relaciones naturaleza-sociedad que con distinta palabras y sintaxis es retomada una y otra vez.

 

En ello consistió la limitación del texto de nuestras autoras; pero, sin lugar a dudas, con la reforma educativa de 1993 de la Secretaria de Educación Publica para la educación básica y su resultado expuesto en este libro aquí analizado, cristalizaba el logro de la transformación de la Geografía en una nueva concepción más científica, y de hecho, en el verdadero inicio de una sistematicidad como ciencia.

 

Pero, el siguiente paso en ese proceso, decíamos más arriba, para comprender esa sutileza del estudio de los fenómenos en geografía en calidad de estados de espacio, se va a entender, y sólo se va a entender, decíamos, mediante el análisis de las relaciones dialécticas de lo empírico y lo teórico, de lo concreto y lo abstracto, y de la descripción y la explicación causal, a partir del epígrafe con la cita de Suárez Miranda.

 

Cuando Suárez Miranda en su mapa del Imperio escala 1:1, identifica el mapa con la realidad misma, con ello elimina, como lo hacen los geógrafos fenomenistas a los que realmente est´criticando en su paaje, el elemento teórico del análisis del espacio terrestre limitándolo a la exclusiva percepción empírica de lo real; pero también está anulando, de manera absoluta, el proceso de lo abstracto en el conocimiento geográfico dado en el mapa normal, de pequeña escala, limitándose a lo concreto real; con ello mismo, a su vez, finalmente, está limitando el conocimiento científico al reducirse éste a la mera descripción totalizadora, lo cual es lo que ocurre exactamente con la geografía definida como ciencia de las relaciones naturaleza-sociedad, quedando la real explicación causal del fenómeno en el especialista en él, en el campo de otra ciencia.

 

El error de los cartógrafos (geógrafos) del Imperio de la historia de Suárez Miranda, consistió precisamente en su propósito de hacer coincidir puntualmente el mapa con la realidad.  Ahí, efectivamente, el mapa deja de ser útil, pues se transforma en la realidad concreta misma, y basta estudiar ésta para entender a la misma, sin necesidad del mapa.  Pero, hemos visto, esto carece de fundamento científico.

 

El método dialéctico materialista es muy claro en esto: el fundamento científico del conocimiento, expone, va, en un primer movimiento, de la realidad concreta al pensamiento abstracto.  Siguiendo la alegoría, de la realidad concreta de la Ciudad, de la Provincia o del Imperio en su totalidad, a su representación abstracta en la Carta Geográfica, en este caso en escalas suficientemente pequeñas como para hacer el análisis del espacio terrestre en ellas.

 

Pero lo anterior, decíamos, es sólo apenas el primer movimiento en el proceso del conocimiento.  Un segundo momento, lo constituye el movimiento que va ahora, del pensamiento abstracto a lo concreto pensado, pero eso concreto pensado que ya no es la misma realidad curda de origen, sino esta vez, lo es a manera de la síntesis de una realidad concreta y conocida más en lo esencial.  Nuevamente, siguiendo la historia narrada de aquel Imperio, ello quiere decir que, a diferencia del camino equivocado que siguieron sus cartógrafos, en sentido inverso, se ha de ir ahora de la representación abstracta del mapa (que no por ello subjetiva, que es otra categoría que habría que discutir) y su análisis espacial, a lo concreto pensado de un Imperio conocido ahora más en lo esencial y en función de la capacidad de sus habitantes para transformarlo.

 

El conocimiento científico en geografía, pues, pasa por el mapa como representación del espacio terrestre, pero no para hacer de la Carta Geográfica una especie de “fotomapa” que reproduzca la realidad tal cual por su aspecto externo, sino para, en un proceso de abstracción, representar la realidad en forma de simbología; donde cada símbolo categoriza todos los elementos de una teoría.  En tal cartografía, un bosque, por ejemplo, no debe representarse sólo como árboles a imagen y semejanza de los árboles concretos, si bien en un momento dado ello sea válido; sino quizá, en un mayor grado de abstracción, como un área color verde o con matices de verde según alguna asociación arbórea.  Más aún, en un grado mayor de abstracción, que significa una mayor capacidad de conocimiento de la realidad, representar dicho bosque mediante isolíneas según algunas características en el conjunto de variables consideradas, incluso con valores cuantitativos, et sig.

 

Ello está implicando, necesariamente, el paso de lo meramente empírico, a lo teórico; como de la pura y simple descripción de los hechos, a la explicación causal del espacio.

 

Pero en este último punto estamos, pues no hay aún investigación causal, científico geográfica, del espacio terrestre; esto está aún por hacerse, luego de veinte años de estancamiento en la disciplina de conocimientos geográficos.

 


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Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Historia de la Geografía en México
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