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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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24 enero 2010 7 24 /01 /enero /2010 09:05

El Mapamundi de Américo Vespucio:
el Descubrimiento de la “Cuarta parte del Mundo”,
y la Verificación Científica del Nuevo Mundo,
por Exclusión.

Ensayo, 2010 (5/10).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri  

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica
de Geografía Teórica 
http://espacio-geografico.over-blog.es/; 
México, 8 feb 10.

 

 

                              El octavo elemento de la tesis por la cual queremos demostrar que <<El descubrimiento de la “cuarta parte del mundo”, se refiere a los 10,000 km faltantes del perímetro real de la Tierra medidos por Eratóstenes>>; alude ya a la opción colombina del viaje al Oriente por la Ruta de Occidente, con fundamento en la Carta Trapezoidal de Toscanelli, misma del Globo Terráqueo de Behaim; construida –y aquí es donde salta el problema contenido desde Estrabón– de acuerdo con el perímetro de la Tierra aportado por éste, de casi 30,000 km.

 

Así, para 1492, con la cartografía proyectiva de Toscanelli, ha reaparecido la figura de Ptolomeo.  Su Carta en Proyección Trapezoidal junto con el Globo Terráqueo de Behaim, son aún documentos en los cuales se grafica la misteriosa gran península de Cattigara, y constituyen la base de Cristóbal Colón, al servicio de España, para emprender su viaje de expedición por la Ruta de Occidente; en tanto que, construidos con el perímetro de Estrabón, que restaba 10,000 km al medido tanto por Eratóstenes como por Posidonio, ofrecían la factibilidad del arribo al Asia por esa ruta.

 

Sin embargo, para 1496, Colón ha hecho ya dos viajes, y se sabe en general; aun cuando Colón sólo ha descubierto en realidad islas, que, por lo tanto, tal ruta es válida.  Luego es ya 1498; Colón inicia su tercer viaje; y Henrico Martellus elabora su planisferio, en donde destacan el Quersoneso Áureo (sin Sumatra), el Sinus Mágnum, y la gran península de Cattigara que se prolonga hacia el sur más allá del ecuador sin Estrecho de Basmán alguno.

 

Justo ese tercer viaje de Colón, por el derrotero de la travesía por el Atlántico, fue expresamente conducido a encontrar directamente el famoso Estrecho de Basmán; que de acuerdo con la narrativa de Marco Polo, debía estar, en su acceso al sur, en los 0º de latitud, el ecuador, y siguiendo un rumbo norte (noroeste) hasta los 5º de latitud, desembocando en el Océano Índico.  Ello explica por qué, yendo justo con ese rumbo, Colón arribó directamente en el Delta del Orinoco y las costas de Paria, a los 10º de latitud.  Colón no buscaba tanto entrevistarse con el Gran Khan, como encontrar el Estrecho.

 

El noveno elemento de la tesis es precisamente el reconocimiento de un Nuevo Mundo por Colón en ese tercer viaje, si bien, entendido por él, como nuevas tierras al sureste de Asia; en las latitudes de Cattigara, pero lejana aún a ella.  No las identificó con Cattigara, porque ésta, según los mapas, se prolongaría desde el sur de Asia, con dirección Noreste-Suroeste, por lo que estimaría que aún estaba lejos de ella, y por lo tanto, las tierras de Paria, eran de un Nuevo Mundo.

 

Ello se hace evidente al interpretar y entender las derrotas colombinas seguidas tanto en el tercer viaje (1498-1500), como, principalmente, en el cuarto viaje (1502-1504).

 

En la Carta de Toscanelli (como en el Globo de Behaim), el extremo sur de Cipango toca los 5º de latitud norte, y Catay, queda luego de los 20º de latitud norte.  Como particularmente ha confundido a Cuba (que sólo explora en sus partes oriente y sur) con la península de Catay (Corea), paradójicamente también ubicada a su vez hacia los 20º de latitud; Colón se convence “de lo que quiere creer”, que es estar en Asia.  Pero si La Española ha de corresponder a Cipango, entonces la Carta de Toscanelli comete un error de 15º en la posición de la misma.  Y, en consecuencia, el mismo Estrecho podría estar, consistentemente, no a partir de los 0º, sino incluso hacia los 15º de latitud norte.

 

Es así que se explica el derrotero de Colón en su tercer viaje, por el que directamente arriba a la desembocadura del Orinoco sobre los 10º de latitud Norte, tocando por primera vez el continente.  El esperaría recorrer en su trayecto una distancia aún un poco mayor para llegar a las costas de Cattigara, si existía, o del Quersoneso Áureo, que era lo que en realidad creía y esperaba.  Pero inesperadamente (aun cuando extrañamente, porque justo ahí hay un pequeño cambio de la derrota en dirección norte), arriba en la desembocadura del Delata del Orinoco; y entonces busca ahí el Paso, en las ensenadas del Golfo de las Perlas y Guarapiche, todo ello dentro del Golfo de Paria.  Las aguas arrojadas por el Orinoco le hicieron ver lo que comunicó a los reyes de España: <<sus majestades tienen aquí “otro mundo”>>.  Y por primera vez, se empieza a reconocer en estas tierras de “otro mundo”, a un Nuevo Mundo, diferente no sólo de Asia en general, sino en particular, de la misma Cattigara.  Colón nunca menciona a esta última, y se refiere al Nuevo Mundo, como El Paraíso mismo.  Si ha de afirmarse que Colón fue el descubridor del Nuevo Mundo, no hay ninguna duda.  De ahí la inconformidad de los “colombinistas” del nombre de “América” para ese Nuevo Mundo.  No obstante, ciertamente, el argumento de los “americanistas” sea, primero, que seguía creyendo estar en Asia; y, segundo, que ese Nuevo Mundo eran sólo tierras al sureste, retiradas de Asia.  Veremos luego, en la solución geográfica al problema, y en función de ello, un argumento más contundente a favor del “americanismo”, sin pretender intervenir en ese asunto de las personalidades históricas, asunto de los historiadores.

 

El tercer viaje con el fin directo e inmediato de dar con el Estrecho, fue, con ello, geográfico sólo por añadidura; en realidad su objetivo principal era político: poner orden en la colonia de la Española.  Por ello, desafortunadamente, no se toma más tiempo en explorar aquellas costas.

 

El cuarto viaje complementó la rápida, pero muy significativa exploración, del tercer viaje.  Zarpó con 32 naves y 2,500 hombres; aun cuando ya no al mando de Colón, sino de Nicolás de Ovando.  El propósito era colonizar en forma La Española.  Colón aprovecharía para su fin personal: de La Española, iría directo al Quersoneso Áureo, y de ahí, regresaría a España continuando por el Índico; es decir, pretendiendo adelantar a Magallanes-Elcano en poco más de veinte años.

 

Esto demuestra que el objetivo siempre fue ese; y así, la cuarta exploración se efectúa obsesivamente a lo largo de las costas, entre los 10º y 15º de latitud norte; de Honduras al Golfo del Darién.  Fue, al final, una expedición muy desafortunada; y no por la falta de éxito en encontrar el Paso, lo cual estaba predestinado a no ser; sino por los destres que fue enfrentando en un encayamiento de todas sus naves, combate con los nativos y muerte de su tripulación, su enfermedad, y, finalmente, un varamiento, casi naufragio, en Jamaica, al no soportar las naves más tiempo de navegación.  Y ahí concluyó el momento histórico de Colón.

 

El décimo elemento de la tesis: la exploración del Nuevo Mundo por más de una década, de 1492 a 1504, principalmente tanto por españoles como por portugueses en expediciones oficiales y secretas, desde las costas de Honduras hasta los 52º de latitud sur en las Islas Malvinas.

 

Este elemento es importante para distinguir esta otra explicación que en estos argumentos ofrecemos bajo la mirada del geógrafo, de la explicación que hasta ahora nos había dado el historiador; por lo demás, divididos en “colombinistas” y “americanistas”, según centran su atención no en el hecho geográfico en sí, sino en la personalidad histórica de uno u otro.

 

Así, por ejemplo, Yákov Svet, en su obra “Cristóbal Colón” (1987), dice hacia el final de su exposición: “En 1507, en Europa, nadie sabía que la costa brasileña formaba parte de un enorme continente, ni suponía que Colón, Caboto, Ojeda, Bastidas y Cabral habían descubierto la tierra de un mismo continente”[1].  Hay algo de razón en ello (a favor de los “americanistas”), pero al mismo tiempo, una omisión tanto de la Carta de Juan de la Cosa de 1500, o las de Nicolo Caverio y Cantino, de 1504-1505 (a favor de los “colombinistas”); en donde el Nuevo Mundo descubierto por Colón, ya era evidente que formaba parte de la existencia de un nuevo continente, que se extendía desde los extremos de Terranova, hasta, por lo menos, el Cabo San Roque en Brasil; por más que subsistieran algunos detalles, como, en la Carta de Juan de la Cosa, la imagen de San Cristobal sobre el territorio de México y Centroamérica, cuya exploración no empezará sino hasta 1517; dejando la duda de si en esas latitudes entre los 10º y 20º de latitud norte, estaría finalmente el Paso al Índico.

 

Pasando al penúltimo elemento de la tesis, éste se refiere a la asociación de Vespucio de la “cuarta parte de la Tierra por él navegada”; desde los 40º de latitud norte en España, hasta los 52º de latitud sur en las Malvinas, y la distancia recorrida; con el perímetro real de la Tierra; deduciendo que, en consecuencia, por simetría, aún habían 10,000 km al Asia, descubriendo por tal manera, la “cuarta parte de la Tierra”, faltante en el perímetro de Estrabón.

 

Este elemento es pues, como puede verse, el esencial, y por lo tanto nos detendremos, si bien brevemente, en el análisis de los argumentos que, hasta lo no-posible de creerse, han causado confusión.



[1]       Svet, Yákov; Cristóbal Colón; Editorial Progreso; Moscú, 1987; p.444.


 

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