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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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24 enero 2010 7 24 /01 /enero /2010 09:07

 El Mapamundi de Américo Vespucio:
el Descubrimiento de la “Cuarta parte del Mundo”,
y la Verificación Científica del Nuevo Mundo,
por Exclusión.

Ensayo (7/10).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri  

Espacio Geográfico”, Revista Electrónica
de Geografía Teórica 
http://espacio-geografico.over-blog.es/; 
México, 15 feb 10.

 

 

Ya no ahora un historiador, sino el geógrafo Maguidóvich, en su obra: “Historia del Descubrimiento y Exploración de Latinoamérica” (1965), al tratar este tema, nos da la cita textual de lo que Vespucio declaró a Lorenzo de Médicis en 1503:”Estas tierras deben llamarse Nuevo Mundo...  La mayoría de los autores antiguos es de la opinión de que al sur del Ecuador no hay ningún continente...  Y si algunos de  ellos afirmaban que existía alguno, lo creían deshabitado.  Pero mi última navegación ha demostrado que esa opinión suya es errónea..., ya que en las zonas meridionales he encontrado un continente poblado más densamente de personas y animales que nuestra Europa Asia o África...”8.

 

Lo primero que resalta, es que no está reclamando para sí ninguna gloria pretendiendo supuestamente apropiarse del descubrimiento.  Se debe llamar Nuevo Mundo, porque es un continente nuevo, que muchos suponían no existiría, y los que lo aceptaban, que por lo menos no estaría habitado; y he aquí que Vespucio descubre ese continente más habitado que Europa...; o dicho con otra sintaxis equivalente; <<descubre que ese continente está más habitado...>>.

 

Luego, inevitablemente, va a la Lettera que llega a manos de Waldseemüller en 1507, y a lo que éste concluye; pero Maguidovich da otra respuesta al asunto, y comentaremos esta cita por sus dos partes: “Es poco probable que, con esa declaración, Waldseemüller quisiera empequeñecer en algo la gloria de Colón.  Él creía, lo mismo que otros geógrafos el siglo XVI, que Colón y Vespucio habían descubierto tierras nuevas en distintas partes del mundo”9.  Lo dicho por Maguidóvich pudiera considerarse posible, pero la verdad, la debilidad del juicio nos suena más a argumento de justificación; con el mismo peso podría decirse exactamente lo contrario.  Lo interesante de esta parte de la cita, es que Maguidovich, como geógrafo, parece estar del lado de los historiadores “americanistas”.

 

Pero la segunda parte de la cita es la relevante, y dice Maguidovich: “Colón había ampliado la exploración del Viejo Mundo: Asia tropical del Este.  Vespucio, por el contrario, “había descubierto la cuarta parte del mundo”, el Nuevo Mundo, desconocido por los “antiguos”, continente que se extendía a ambos lados de Ecuador, lo mismo que África, pero separado de ésta por el Océano Atlántico”10.

 

Lo primero que comentaremos, es que nuestra explicación es muy semejante a su opinión, pues para nosotros, el mérito de Colón, fue el descubrimiento de la Ruta al Oriente, por la Ruta de Occidente.  Y el de Vespucio, el “descubrimiento de la cuarta parte del mundo”; sólo que con la significativa diferencia, de que mientras para Maguidóvich esa “cuarta parte del mundo” vuelve a ser, sin una justificación clara y racional, lo que para los demás: “el Nuevo Mundo, desconocido por los “antiguos”, continente que se extendía a ambos lados de Ecuador...”; para nosotros, esa “cuarta parte del mundo” es una parte del espacio geográfico o terrestre sustraída del perímetro de 40,000 km.  De donde, por lo demás, al separar Vespucio el Nuevo Mundo colombino de Asia, no sólo desaparecía la Cuarta Península, sino, por exclusión, daba lugar geográfico al nuevo continente; y ello constituye la argumentación del duodécimo elemento de la tesis.

 

                              Y este último elemento de la tesis por la cual afirmamos que: <<El descubrimiento de la “cuarta parte del mundo”, se refiere a los 10,000 km faltantes del perímetro real de la Tierra medidos por Eratóstenes>>, con el complemento de la separación de Asia del Nuevo Mundo descubierto por Colón, con el que no sólo desaparecía la Cuarta Península, sino, por exclusión, daba lugar geográfico al nuevo continente; consiste en mostrar tales hechos en el Mapamundi de Vespucio, que Waldseemüller representa en la parte superior de la orla del la Carta de Dié de 1507, frente al Mundo de Ptolomeo.

 

                              Que tal Mapamundi de Vespucio estuviese en dicha Carta, era un hecho perdido en el tiempo, pues hasta 1901, en el castillo Wolfegg, en Württemberg*, fue que se encontró un ejemplar de la misma.  Hasta entonces, sólo se había conservado una reproducción del Mapamundi de Vespucio de 1507 y sin saberse que era de él, hecha por Stobnicza en 1512; extraído directamente de la orla, pero sin la efigie de su autor (en su contexto histórico, cuando los mapas de Waldseemüller aun circulaban en los cientos de ejemplares la Cosmographiae Introductio, pudiera aceptarse que ello fue una simple reproducción como muchas, sin la mala intención de plagio); y por lo tanto, atribuido por todo ese tiempo a aquél.

 

                              Y hacer una mínima reflexión sobre dicho Mapamundi de Vespuccio, será suficiente para poder entender, finalmente, que el descubrimiento del Nuevo Mundo; su invento (su invenio), incluso no como una “construcción” producto de la filosofía idealista subjetiva kantiana, ni como la “conceptuación del sentido del ser” igualmente  heideggeriana; no fue “un acto”, no fue un hecho de un momento; sino la objetiva dialéctica de un proceso que duró tres lustros; que se inició con Cristóbal Colón en 1492, y que culminó con el Américo Vespuccio de 1504, reconocido por Waldseemüller en 1507.  Más aún, nos permitirá entender la justedad colombina de la parte, y la americana del todo, finalmente corroborada por el geógrafo Gerardo Mercator en 1538.

 

                               Así, el centro geográfico de Saint-Dié, publica en 1507 una edición más de la Geografía de Ptolomeo con el título de Cosmogrphiae Introdutio; un texto en nueve capítulos, y una Carta Geográfica en particular, titulada: Universalis Cosmogrphia; a la que le acompañaba a aclaración: Secundum Ptholomaei Traditionem et Americi Vespucii Alioumque Ilustrationes.  Es decir, <<hecha según la tradición de Ptolomeo, y Américo Vespuccio en algunas otras ilustraciones>>.  Una carta proyectiva en Proyección Cordada, cuya singularidad es la representación simultánea de la enorme Península de Cattigara, y lo hasta entonces descubierto del Nuevo Mundo, que ya no se tomaba por Asia, sino que ya configuraba todo un nuevo continente.

 

                              En la parte superior de la orla, aparecen confrontados los mapamundis del Viejo Mundo de Ptolomeo, y el Nuevo Mundo de Vespuccio, acompañados con la efigie de sus respectivos autores.  Y es ese Nuevo Mundo de Vespuccio recogido por Waldseemüller, precisamente, el que nos interesa comentar, finalmente, aquí.

 

                               Hemos utilizado la expresión: “Mapamundi de Vespuccio recogido por Walseemüller”, porque dicho Mapamundi del Nuevo Mundo, fue elaborado por Vespuccio desde 1504, a partir de las deducciones de su último viaje; acompañando la carta enviada a Lorenzo de Médicis, conocida como la Lettera; la cual, poco después a su muerte, fue publicada, difundida y traducida ampliamente, llegando así indirectamente al Convento de Saint-Dié, hasta 1507.  Es decir, siendo Vespuccio ajeno a todo ello, incluso al hecho de que Waldseemüller colocara su nombre en el Nuevo Mundo.

 

                               Explicar aquellas posibles deducciones es importante para entender cómo es que hizo su descubrimiento de la “cuarta parte del mundo”.  Y ello, para 1502, al haber concluido su tercer viaje, era algo que ya saltaba a la vista: Vespucio dice haber recorrido entre Lisboa y las Malvinas, en sentido latitudinal, 90º (incluso si en vez de los 90º hubiesen sido, como se dice, sólo 85º, es lo de menos, y confirma el esfuerzo de abstracción implicado), una cuarta parte del mundo, que por geometría es necesariamente de 360º; luego entonces, los otros 90º para completar la distribución entre los polos, se repartía entre los 50º aproximados de Lisboa al Polo Norte, y los 40º de las Malvinas al Polo Sur; esto es, una distancia tan grande como la que físicamente había recorrido.  Bastó sólo pensar en el valor de la distancia recorrida equivalente a esos 90º, entender que el doble daba la distancia entre los Polos, y nuevamente el doble, el perímetro real de la Tierra.  Y valorar que la distancia recorrida eran 10,000 km (en las unidades que fuesen), era algo evidente al medir “lo extenso de las playas del Nuevo Mundo” recorrido; algo “tan sencillo” como lo que ya había hecho Posidonio en la Antigüedad, y que Vespuccio logró, incluso, con un nuevo método por él inventado.

 

                             La determinación de la longitud se dificulta porque se carece de una referencia fija; y a Vespuccio, ya en su segundo viaje en 1500, se le ocurrió tomar por tal referencia, “ver de noche la posición de un planeta con otro, y el movimiento de la Luna con los otros planetas”11; que James Cook, admirado del método, se expresó diciendo que, “es el más invaluable descubrimiento que el navegante pudo haber realizado jamás...”12, y lo bautizó con el nombre de “Método de la Distancia Lunar”.  Como quiera que sea, no debió diferir mucho de la realidad, o se hubiera perdido en su navegación.  Pero debió darse cuanta ahí, que los valores en longitud, no correspondían a los valores en latitud, apareciendo el mundo alargado en dirección de los polos como un ovoide.  La Tierra ha de ser esférica, luego entonces, para compensar, había que aumentar distancia en longitud...; y así apareció la “cuarta parte faltante del mundo”.

 

                              El hecho es que así pudimos conocer el Mapamundi de Vespuccio, en el que, finalmente, las tierras del Nuevo Mundo aparecen separadas de Asia; la Península de Cattigara deja de existir; se explica entonces el Paso del Sur por el Estrecho de Basmán de Marco Polo; “el estrecho do ir a las Molucas”, dirá Vespuccio; aparece por primera vez un gran océano, que explica por qué el nombre en las cartas antiguas, de Sinus Mágnum; y ese océano, por último, se representa distribuido en un hemisferio de 180º, mediado entre las coordenadas acimutales del Mapamundi, de los 190º a los 280º; esto es, por una extensión en valores sexagesimales, de 90º; equivalente en valores centesimales, a 10,000 km.

 

                               Hacia el Oriente, más allá del Atlántico, en el hemisferio opuesto, estará el Viejo Mundo; del cual, si aún sobresale en buena parte el extremo de Asia por el Occidente, es como un resabio de la vieja cartografía que necesitó de extender Asia lo más que pudo, para poder explicar la representación de un mundo en el que las cosas no coincidían con la realidad.  Ese detalle, si bien quizá contribuyó a confundir desde entonces a los historiadores de la ciencia impidiéndoles ver lo que el Mapamundi realmente encerraba, carece de importancia.  A la buena observación le bastará entender que, como consecuencia de separar el Nuevo Mundo de Asia, no sólo el Sinus Mágnum aparece en su verdadera magnitud; sino que ello sólo podía ser posible, en un mundo con un perímetro de 40,000 km, y que, por lo tanto, lo que se representa ahí en 90º o 10,000 km adicionales, es lo que realmente Vespuccio descubrió, esa es: la “cuarta parte del mundo”.


8   Maguidóvich, I.P; Historia del Descubrimiento y Exploración de Latinoamérica; Editorial Progreso; Moscú, 1965; p.104.

9    Ibid. p.105.

10  Ibid. p.105.

*   En el proceso de búsqueda de información, consultamos el Sitio http://es.wikipedia.org/wiki/Américo_Vespucio; y en él se consigna que los cascos de impresión de la Carta habían sido encontrados en 1871, y un original de la misma Carta de Waldseemüller de 1507, apareció en 1900, encontrada por el profesor Joseph Fischer.

11  http://es.wikipedia.org/wiki/Américo_Vespucio

12  Ibid.


 

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