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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
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  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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24 enero 2010 7 24 /01 /enero /2010 09:09

 El Mapamundi de Américo Vespucio:
el Descubrimiento de la “Cuarta parte del Mundo”,
y la Verificación Científica del Nuevo Mundo,
por Exclusión.

Ensayo, 2010 (9/10).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri  

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica
de Geografía Teórica 
http://espacio-geografico.over-blog.es/;  
México, 22 feb 10.

 

 

El verdadero descubrimiento de Vespucio:
 la “cuarta parte de la Tierra”

 

                              Hemos expuesto, pues, los elementos de la tesis por la cual afirmamos que: <<El descubrimiento de la “cuarta parte del mundo”, se refiere a los 10,000 km faltantes del perímetro real de la Tierra medidos por Eratóstenes>>.  Pero, habíamos dicho, todos su argumentos, por sí mismos, no son suficientes para la demostración completa, sino que es necesario que el sujeto del juicio de esa afirmación: <<El descubrimiento de la “cuarta parte del mundo”,... >>, se confirme con la calificación del predicado del juicio antecedente: <<Los 10,000 km faltantes del perímetro real de la Tierra medidos por Eratóstenes; tomados por el Nuevo Mundo, hacen caer en un absurdo, tanto en la actualidad, como en su contexto histórico>>.  Esto es, que habremos de argumentar demostrativamente ahora el juicio por el cual: << El descubrimiento de la “cuarta parte del mundo”, son los 10,000 km faltantes del perímetro real de la Tierra medidos por Eratóstenes; que tomados por el Nuevo Mundo, hacen cae en un absurdo, tanto en la actualidad, como en su contexto histórico>>.

 

                              Dicho de otro modo, si los 10,000 km del perímetro de la Tierra son esa “cuarta parte el mundo” descubierta por Vespuccio, evidentemente, esa “cuarta parte del mundo” confundida con las tierras del Nuevo Mundo, resultan en un absurdo.  Pero esa fue esa afirmación hipotética inicial, que ahora habrá que demostrar, y de ser ello suficiente, corroborará la veracidad de la tesis y, por lo tanto, de su demostración completa.

 

                              Lo esencial ahora será, entonces, argumentar lo absurdo de la identificación de esa “cuarta parte del mundo” con el Nuevo Mundo.

 

                              El primer absurdo es considerar que Vespuccio pretendía apropiarse del honor del descubrimiento del Nuevo Mundo: 1) cuatro años después de que fuese realmente Colón el que lo descubriera; 2) que fuese así, no sólo por su osadía de abrir la Ruta de Occidente y llegar nuevas tierras en general, sino por haber tocado tierras continentales ya en su tercer viaje, y haber reconocido ello un Nuevo Mundo; 3) de que fuese Colón el que así le denominara, “Nuevo Mundo”, constando en la carta a los reyes de España; 4) que para 1504, no sólo Colón o Vespuccio ya habían explorado buena parte de las costas de la masa continental, sino que otros españoles y portugueses a su vez ya lo habían hecho; y, 4) que ello fuese determinado por una carta dirigida a Soderini en 1504, y circunstancial e indirectamente hecha llegar a Saint-Dié hasta 1507.

 

                              Un segundo absurdo es considerar que la “cuarta parte de la Tierra”, fuese el Nuevo Mundo como “un cuarto continente”, luego de Europa, Asia, y África.  En todo caso, si ciertamente la asociación es válida, otra vez: ello sería atribuible a Colón, y un absurdo irrelevante que Vespuccio lo comentara con esa idea a Soderini, hasta 1504; cuando para entonces, el Nuevo Mundo era reconocido como una nueva tierra al oriente de la península de Cattigara (ni siquiera era reconocida como la Cattigara misma).

 

                              Será Vespuccio, precisamente, el que se dará cuenta de que esas tierras, que ese Nuevo Mundo colombino, primero, efectivamente no era Cattigara, y segundo, que por su extensión al sur, más lo recorrido por Vespuccio desde Lisboa, siendo en valores sexagecimales equivalente a 90º (una distancia que a su vez medía en valores equivalentes a los centecimales, en 10,000 km, más lo que había que sumar en dirección al Polo Norte, de donde, si el meridiano medía 20,000 km, por elemental y razonable simetría, la distancia ecuatorial en un hemisferio, será a su vez, del mismo valor; o, en total: 40,000 km).

 

                              Para concluir, demostremos ello observando y analizando el Mapamundi de Vesuccio que Walseemüller incluyó en la parte superior de la orla de la Carta de Dié de 1507, por el cual se deduce con toda evidencia que, por “cuarta parte del mundo”, Vespuccio se estaba refiriendo al nuevo dato: los 10,000 km faltantes al perímetro de Estrabón.  En la siguiente imagen se muestra la Carta de Dié, y en la parte superior de la orla, del lado izquierdo, a Ptolomeo y su mundo: el mundo antiguo; y a la derecha, a Vespuccio y su mundo: el Nuevo Mundo.

 

 Carta-de-Die-de-1507-de-Waldseemuller.jpg

Mapamundi de Vespuccio; en la orla de la Carta de Dié de 1507, de Martin Waldseemüller.

[Fuente: Fotografía: AISA.  Varela Bueno, Consuelo; Amerigo Vespucci, un Nombre para el Nuevo Mundo; Red Editorial Iberoamericana; México, 1991; p.108]

 

Mapamundi-de-Vespuccio.jpg
Mapamundi de Vespuccio, 1503; a los 90º del Océano Pacífico, se suman los 90º del Océano Atlántico, diferencia esencial con la Carta de Toscanelli de 1482; y desparece la Península de Cattigara[*], separada de Asia reconocida ya como el nuevo continente.
[Fuente: Fotografía: AISA.  Lucena, Manuel; Descubrimiento de América, Novus Mundus; Red Editorial Iberoamericana; México, 1989; p.55]
 

Así, de la imagen del Mapamundi de Vespucio arriba mostrada en un recorte y ampliación  (con la inclusión misma de la efigie de Vespucció), lo primero que una reflexión detenida nos permite descubrir, es que en él –una obviedad válida en el razonamiento–, se está representando todo un hemisferio en su extensión en 180º, con un canevá cuyo intervalo es de cada 10º; luego entonces, el Meridiano de Origen en el extremo oriental del Mapamundi (que en coordenadas acimutales tiene el valor de 360º), corresponde al parecer al Meridiano de las Canarias (o de otro modo se alcanzaría a ver la extremo occidental de África del Norte), y en los 180º en el extremo occidental, se tiene la Península de Malaca (particularmente representada al sur del ecuador, quizá para dar explicación con ello a la confusión con Cattigara, misma que desaparece del mapa).


                               Entre el Meridiano de Origen y la parte del Istmo de Panamá, se observa entonces una amplitud de 80º, prácticamente el valor de extensión para el Océano Atlántico sobre ese paralelo.  Luego hay 40º hasta la Península de Catay, 30º más hasta las costas de Manguí, y 30º más el extremo representado en la Península de Malaca; en total, 110º 
haciendo espacio suficiente para incluir el nuevo continente mismo que queda totalmente representado de norte a sur, y sin detrimento del Atlántico; es decir, agregando esa "cuarta parte del mundo" hasta entonces faltante, y no como ningún "Nuevo Mundo descubierto"; que, bien visto ahora, resulta en un evidente absurdo, ante un Mapamundi en un hemisferio de 180º, de una cartografía ya moderna: 1) desapareciendo Cattigara[*], que Américo Vespuccio ya la entiende como la nueva masa continental, anteriormente confundida con ella, y 2) no representando, por ninguna parte, el “Nuevo Mundo” colombino (como nuevas tierras al oriente de Cattigara), mismo que se identifica a su vez, con la masa continental finalmente reconocida íntegramente como tal.  Más aún, 3) donde su canevá está dividido con un intervalo de cada 10º, que abren el espacio suficiente, no sólo para representar el ya muy conocido, para 1504, Océano Atlántico; sino, 4) espacio suficiente, como "cuarta parte del mundo" faltante hasta entonces en el perímetro de la Tierra, para representar el mismo Océano Pacífico (Sinus Magnum, para ese entonces); no obstante, tolerando aún esa exagerada proyección de Asia en dirección al oriente, lo cual se hacía para tratar de ajustar la distribución continental al perímetro estraboniano.

 

Ese dato, producto de la observación, estuvo ahí, a la vista de todos, por cinco siglos.  Y luego de quinientos años, con satisfacción profesional, lo explicamos y damos a conocer aquí, saldando esa vieja poémica de los historiadores “colombinistas” de una parte, y “americanistas”, de otra, a la que la geografía fenomenista no le había prestado la menor atención; o, peor aún, interesándose en el hecho cual estraboniana historiadora; pero, como tal, completamente incapaz para poder reslover ese problema, que reclamaba de la observación desde una científica geografía espacista.

 

Dejemos pues, para un siguiente artículo, unas breves conclusiones.
___
[*]   Al reconstruir la Proyección de Husos de Vespuccio para la portada del Nº del 8 de marzo de 2010 de esta revista, nos dimos cuenta que tal hecho, al parece, no fue así; confusión dada por el Mapamundi en donde dicha península, con una orientación pronunciadamente noreste-suroeste, se pierde a la vista tras los 180º de longitud.  Parte de ello se explica por la representación que aún hace de ella Martín Walseemüller en su Carta de Dié de 1507 (y eso que incluso nos parecía un absurdo por parte de él, queda así aclarado).


 

 

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Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Historia General de la Geografía
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