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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
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  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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24 enero 2010 7 24 /01 /enero /2010 09:06

 El Mapamundi de Américo Vespucio:
el Descubrimiento
de la “Cuarta parte del Mundo”,
y la Verificación Científica del Nuevo Mundo,
por Exclusión.

Ensayo, 2010 (6/10).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri  

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica
de Geografía Teórica 
http://espacio-geografico.over-blog.es/; 
México, 11 feb 10.

  

No estamos presentando un estudio exhaustivo del asunto, profusamente documentado; debería de ser, pero, finalmente, tanto estamos escribiendo “a vuelapluma”, como que ello no ha sido del todo necesario, ante, en todo caso, un avance general en la comprensión del problema; que, por lo demás, en la síntesis y generalización, pudiese ser suficiente.

 

Los argumentos han sido de diversa índole, no obstante convergiendo todos en dirección correcta a la explicación del problema, es decir, de su causalidad; mas divergiendo, tergiversando, o quedándose limitadas en lo que fue realmente el efecto o la consecuencia.

 

Así, por ejemplo, Francisco Morales Padrón –entre las pocas obras de que disponemos sobre el tema–, dice en su trabajo “Cristóbal Colón, Almirante de la Mar Océana”, al respecto de los argumentos de Colón: “...quedando tan sólo por explorar el espacio que extendía entre el fin del oriente y los archipiélagos atlánticos.  Dicho espacio no tenía más de un tercio de la medida del ecuador; su extensión era corta de acuerdo con los 130º que le suponía Toscanelli y con las 56 millas y dos tercios que Alfragano y d’Ailly adjudicaban a un grado (835 km).  Colón supuso –y aquí está su error– que las millas de Alfragano (2,164 m) eran millas romanas o italianas de 1,480 o 1,477.5 m...”[1], etc, etc.  Es la explicación en particular de la longitud del Atlántico, como parte del problema, pero, ni con mucho, clave de la posibilidad de explicar las consecuencias.

 

En otra obra semejante de esa colección de breviarios, Manuel Lucena, en su “Descubrimiento de América, Novus Mundus”, expone: “Vespucio escribió una epístola a su amigo Soderini en la que narraba sus cuatro viajes y señalaba que lo descubierto no eran las Indias, como se empeñaba Colón en afirmar, sino un Nuevo Mundo separado de Asia por un océano”[2].  ¿Efectivamente, de manera textual, eso dice Vespucio en la carta a Soderini?[].  Más adelante anota, refiriéndose a la Introducción a la Geografía ptoloméica de Waldseemüller, la Cosmographiae Introductio: “...le hicieron una introducción en donde se daba cuenta del hallazgo de una cuarta parte del mundo, aparte de las tres anotadas por Ptolomeo: Europa, Asia y África”[3].  Lo subrayado, al parecer, efectivamente corresponden a palabras textuales; esto es, que por una “cuarta parte del mundo”, se estaba entendiendo por los geógrafos de Saint-Dié, el descubrimiento de un nuevo continente.  Para entonces era 1507, y esos geógrafos de San Diodato trabajaban con los datos de Vespucio de 1504...; nueve años después de que Colón dijera que, por lo menos en una parte, aquello era un Nuevo Mundo, siete años después del mapa de Juan de la Cosa, y tres de los mapas de Cantino y Caveiro.  Y no obstante, cabe la posibilidad.  Y de ahí la importancia de la frase antes subrayada: “un Nuevo Mundo separado de Asia por un océano”; pues lo importante ahí, lo novedoso, lo que no estaba dicho antes, es precisamente que el Nuevo Mundo descubierto en un largo proceso desde 1492, era un continente separado de Asia por un océano.

 

Y a continuación, Manuel Lucena, en el subrayado que le hacemos, agrega el complemento de esto que es lo verdaderamente importante, a nuestro juicio: “Waldseemüller redondeó el asunto con un incipiente mapa del Nuevo Mundo, en el que colocó ya el nombre de América y un medallón con el perfil de Américo Vespucio a juego con otro de Ptolomeo”[4].  Donde lo sorprendente del pasaje, no está en lo que se dice, sino en lo que no se dice, y lo cual es que, lo importante no es el “perfil de Vespucio”, sino su Mapamundi que le acompaña, que muestra precisamente, “el Nuevo Mundo separado de Asia por un océano”.

 

Y la consecuencia de todo ello: de lo dicho por Walseemüller, de la falta de las citas textuales independientes de su interpretación, del descuido del contexto, no pueden arrojar sino lo siguiente: “Pedro Mártir de Anglería decía en sus cartas que aquello era <<Nova Terrarum>> y <<Orbe Novo>>, pero las paradojas también hacen historia y, al cabo, se le puso al Continente el nombre de quien ni lo descubrió ni fue el primero en señalar que era un Continente.  Un caso típico de buena publicidad del que hay tantos ejemplos”[5].  Que allí hubo una precipitación de Walseemüller y por ello en principio un error, él mismo lo reconoció unos años después tratando, irremediablemente, de corregirlo con su mapa de 1513.  Pero que, a nuestro juicio, ese fue un disparatado “error” más, que dio lugar a un justo dictamen, creemos que también es cierto; y en la argumentación del último elemento lo haremos ver.

 

De esa serie de breviarios, recogemos también la opinión de la autora Consuelo Varela Bueno, en su trabajo: “Amerigo Vespucci, un Nombre para el Nuevo Mundo”.  Nuevamente, al respecto de la carta a Soderini, dice: “Amérigo pretende haber sido el primero en darse cuenta de que había descubierto un cuarto continente y no duda en afirmarlo a diestro y siniestro.  Oigámosle: <<Llegamos a una tierra nueva que encontramos ser tierra firme (...).  Llegué a la parte de las Antípodas, que por mi navegación es la cuarta parte del mundo (...).  Conocimos que aquella tierra no era isla, sino continente, porque se extiende en larguísimas playas que no la circundan y está llena de innumerables habitantes (...).  Yo he descubierto el continente habitado por más multitud de pueblos y animales que nuestra Europa, o Asia o la misma África...>>”[6].

 

Esta última cita es enormemente importante, quizá representativa de la psicología del “colombinismo” frente al problema de las personalidades históricas (que no es nuestro asunto, pero ahí está inevitablemente, incluso condicionando no sólo el contexto y la interpretación, sino hasta la lectura misma).  Para nosotros lo importante está en la naturaleza de la cita; si es textual o realmente parafrástica como se plantea, y su interpretación, de lo cual destaca los subrayados suyos, e incluso su simple lectura (aquí es donde más enfáticamente se cumple aquello a que nos referíamos respeto a lo que es hasta lo no-creíble).

 

<<Llegamos a una tierra nueva que encontramos ser tierra firme (...)...>>, cita la autora de Vespucio; y nada más hay que decir, que efectivamente era tierra firme, es decir, en el lenguaje, un continente y no una isla, pues era la actual Argentina.  <<Llegué a la parte de las Antípodas...>>, continua la cita de Vespucio.  Si aún dijera a las Antípodas mismas, no estaría mal dicho, pues se estaría refiriendo a lo mismo, esto es, a una región así denominada desde los griegos, opuesta a Europa; pero al enfatizar que llegó “a la parte de...”, se enfatiza en la región, y no en el posible continente en sí que hipotetizaba Crates desde el año 150 ane.  Y continúa una parte crucial de la cita: <<Llegué a la parte de las Antípodas, que por mi navegación es la cuarta parte del mundo (...)...>> (reiteramos, subrayado de la autora).  En primer lugar, por esa “cuarta parte del mundo”, no está hablando del mítico continente de las Antípodas.  En segundo lugar, dice (y aquí es donde hay un problema no sólo de interpretación, sino de simple lectura), <<que por mi navegación es la cuarta parte del mundo>>.

 

De qué habla ahí Vespucio.  Llegó a un lugar, que por su navegación, es la “cuarta parte del mundo”.  Acaso se refiere a que el lugar, esa región o parte de las Antípodas, es esa “cuarta parte del mundo”?, ¿qué sentido tendría eso?  El caso es que, si no se lee sin ideas preestablecidas y de continuo, resulta un absurdo.  Leamos pues la cita sin ideas preestablecidas y de continuo: llegó a un lugar, <<... que por mi navegación es la cuarta parte del mundo...>>.  Esto es, que por su navegación, por lo que ha recorrido, hasta ese lugar, ha abarcado la cuarta parte del mundo: 40º de latitud desde la Península Ibérica al ecuador, más 50º de latitud del ecuador a la región de las Antípodas, 90º, la cuarta parte de 360º.  En consecuencia, lo único que Vespucio está diciendo, es que ha navegado 90º.  ¡Y en ello se ha querido ver, el “haber sido el primero en darse cuenta de que había descubierto un cuarto continente y no duda en afirmarlo a diestro y siniestro”!.  ¿Cuál continente?, ¿de dónde surge la identidad entre “cuarta parte del mundo” y “cuarto continente”?, ¿dónde afirma tal cosa a diestro y siniestro?  Pero está claro que este no es un problema sólo de interpretación, sino de simple comprensión de lectura la fuente, obstruida por no más que un juicio previo: el aducir que Vespucio pretende despojar a Colón de la gloria del descubrimiento, de suyo, un absurdo.

 

Pero la cita continua, siempre con los subrayados de Consuelo Varela: <<Conocimos que aquella tierra no era isla, sino continente, porque se extiende en larguísimas playas que no la circundan y está llena de innumerables habitantes (...)>>.  Por “conocimos” bien pudo haber dicho Vespucio “descubrimos”, y no estaría diciendo nada falso: él era el primero en llegar hasta esas latitudes, precisamente explorando el lugar del Cabo de Cattigara, si se le tomaba por tal, o el Cabo del Nuevo Mundo si se le tomaba por éste.  Y concluía que no era isla, sino por su extensión, continente; y, además, estaba lleno de innumerables habitantes.  De manera que, efectivamente, no era isla, sino continente; ¿por qué el énfasis?  Obviamente está operando ahí el prejuicio.

 

Y la cita concluye con lo sorprendente: <<Yo he descubierto el continente habitado por más multitud de pueblos y animales que nuestra Europa, o Asia o la misma África...>>.  El juicio previo, ha conducido a una conclusión falsa al pretender juzgar por ello a Vespucio.  El mismo Vespucio lo aclara, hace ver que en contra de la opinión de los antiguos que creían que en ciertas latitudes no habría habitantes, él es el primer europeo en llegar a esas tierras, y “descubre” que ese continente a esas supuestas latitudes inhabitables, sí está habitado, y por multitud de pueblos y animales.  Aquí hay otra vez, un problema de simple lectura de comprensión dada por una descontextualización de la cita.  Vespucio no dice: “Yo he descubierto el continente” (algo así tan absurdo como que “fui yo, no Colón”); lo que Vespucio dice, y para entenderlo necesita leerse de continuo, es que: “Yo he descubierto el continente habitado...”; es decir, “me di cuenta que sí estaba habitado”, contra la opinión antigua.

 

Por lo tanto, se tiene que volver al punto: ¿a qué se refiere Vespucio con la frase de: haber descubierto “la cuarta parte del mundo”?.  No es el Atlántico sur; no es la región en sí de las Antípodas; no es Cattigara, ni El Paraíso, ni el Nuevo Mundo ya descubierto y “redescubierto”.  Luego entonces.

 



[1] Morales Padrón, Francisco; Cristóbal Colón, Almirante de la Mar Océana; Red Editorial Iberoamericana, Biblioteca Iberoamericana; México, 1989; p.38

[2] Lucena, Manuel; Descubrimiento de América, Novus Mundus; Red Editorial Iberoamericana, Biblioteca Iberoamericana; México, 1989; p.54 (subrayado nuestro).

[] Queda de tarea, porque, como ya había dicho antes, no tenemos tal documento.

[3] Lucena, Manuel; Descubrimiento de América, Novus Mundus; Red Editorial Iberoamericana, Biblioteca Iberoamericana; México, 1989; p.54 (subrayado nuestro).

[4]  Ibid. p.55 (subrayado nuestro).

[5]  Ibid. p.56 (subrayado nuestro).

[6] Varela Bueno, Consuelo; Amerigo Vespucci, un Nombre para el Nuevo Mundo; Red Editorial Iberoamericana, Biblioteca Iberoamericana; México, 1991; p.62 (cita parafrástica en corchetes y subrayados, suyo).


 

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Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Historia General de la Geografía
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