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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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24 enero 2010 7 24 /01 /enero /2010 09:01

 El Mapamundi de Américo Vespucio: 

el Descubrimiento de la “Cuarta parte
del Mundo”, y la Verificación Científica
del Nuevo Mundo, por Exclusión.
 Ensayo, 2010 (1/10)
Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica
de Geografía Teórica 
http://espacio-geografico.over-blog.es/; 
México, 28 ene 10.

 

Introducción.

 

                              Hemos venido haciendo una revisión histórica de nuestros trabajos en geografía, y ello ha implicado una revisión de la historia de la Geografía misma.  Cuando hicimos nuestra tesis de Licenciatura, documento del que aquí hemos partido en esa revisión, allá entre 1979 y 1982, no sólo no existía aún la Internet, sino ni siquiera había aún las computadoras personales.  Respecto de ello, nuestro escrito es verdaderamente un esperpento extremadamente rudimentario.

 

Pero al hacer esta nueva revisión, ya disponiendo de computadoras personales e Internet, ha resultado sorprendente la posibilidad de revisión documental, misma que no sólo ha incrementado nuestro conocimiento, sino que nos ha permitido confirmar nuestras ideas.

 

Un momento histórico en nuestra tesis, y en nuestros conocimientos hasta el día de hoy, estaba en un vacío absoluto por cuanto a la historia de la Geografía, y la generalización teórica de esa historia, en el siglo XVI; no obstante un momento esencial para entender los fundamentos metodológicos de la geografía moderna.

 

Ese vacío es explicable dada la complejidad teórica que representaba entender ese momento histórico que va justo de 1504 con la epístola Mundus Novus de Américo Vespuccio a Soderini; a 1569, con la aparición de la trascendental Carta en Proyección Cilíndrica Tangente Conforme, de Mercator; y momento histórico que pasa por la mezcla de los últimos portulanos con una representación ya moderna de la configuración continental; y las primeras cartas proyectivas que constituían el renacimiento de aquella ciencia geográfica griega; las cuales, en su rigor, se enfrentaban a su vez, a un momento complejo en la solución a la extensión del espacio geográfico, yendo atrás de las portulanas en la nueva configuración continental del mundo.  Simplemente, no obstante una gran cantidad de fuentes documentales, en aquel entonces no había explicación; las publicaciones con motivo del “V Centenario...”, no hicieron más que evidenciar esta falta de explicación; más aún, hasta hoy seguía sin haberla, y aquí estamos proponiendo finalmente la misma.  Queda aún el “misterio” para el caso de la construcción de la Proyección de Mercator, para la cual continúa sin haber explicación.  Pero, por lo que a nosotros toca, ya nada más es esa parte.

 

Pensamos este artículo como un resumen de todo ello, pero, además, respondiendo a la solicitud de una discípula, explicando la elaboración de la estructura para la exposición lógica.  Y dando unas palabras  introductorias al respecto, pasemos ahora a ello.

 

La exposición lógica, algo que ocupó la atención de la mayoría de los pensadores de la Ilustración, y de hecho desde Bacon y Descates, hasta Marx; se resuelve, pues, mediante la estructuración de un silogismo a partir de un entimema (el silogismo donde se da por sobre entendida una premisa).  Y veamos el ejemplo y su importancia con el tema que nos ocupa.

 

El entimema se puede expresar como sigue: <<El descubrimiento de la “cuarta parte del mundo”, se refiere a los 10,000 km faltantes del perímetro real de la Tierra medidos por Eratóstenes; ya que, tomada por el Nuevo Mundo, se cae en un absurdo, tanto en la actualidad, como en su contexto histórico>>.  En este entimema están tanto la premisa de tesis, como el consiguiente lógico, que opera como verificación de la hipótesis.

 

La premisa de tesis, aquel juicio categórico en el que afirmamos algo, es: <<El descubrimiento de la “cuarta parte del mundo”, se refiere a los 10,000 km faltantes del perímetro real de la Tierra medidos por Eratóstenes>>.  Normalmente, antecedido del “ya que”, o del “puesto que”, queda enunciado el consiguiente, en el que se omite el sujeto del juicio y se enuncia sólo el predicado: <<... tomada por el Nuevo Mundo, se cae en un absurdo, tanto en la actualidad, como en su contexto histórico>>, que de manera completa sería: <<El descubrimiento de la “cuarta parte del mundo”, se refiere a los 10,000 km faltantes del perímetro real de la Tierra medidos por Eratóstenes; que tomada por el Nuevo Mundo, se cae en un absurdo, tanto en la actualidad, como en su contexto histórico>>.

 

Quedaría sólo plantear el juicio antecedente, vinculando el predicado de la tesis, con el predicado del consiguiente o hipótesis, es decir: <<Los 10,000 km faltantes del perímetro real de la Tierra medidos por Eratóstenes; tomados por el Nuevo Mundo, hacen cae en un absurdo, tanto en la actualidad, como en su contexto histórico>>.  Si se estructuran en la forma del silogismo clásico, quedaría de la siguiente manera:

 

Premisa antecedente:

<<Los 10,000 km faltantes del perímetro real de la Tierra medidos por Eratóstenes; tomados por el Nuevo Mundo, hacen caer en un absurdo, tanto en la actualidad, como en su contexto histórico>>

 

Premisa de tesis:

<<El descubrimiento de la “cuarta parte del mundo”, se refiere a los 10,000 km faltantes del perímetro real de la Tierra medidos por Eratóstenes>>

 

Consiguiente (verificación de hipótesis):

<<El descubrimiento de la “cuarta parte del mundo”, tomada por el Nuevo Mundo, hace caer en un absurdo, tanto en la actualidad, como en su contexto histórico>>.

 

En este procedimiento, el propósito es demostrar la tesis que se afirma (en este caso, una explicación no dada antes: que los 10,000 km, son la “cuarta parte faltante del mundo”).  Pero sucede que para demostrar la tesis, no serán nunca suficientes los argumentos y pruebas que se aporten en ella misma, por vastos que sean; pues ellos resultan autocalificables.  Se requiere, pues, de un elemento externo, o adicional desde el cual se califique, y a través del cual se verifique lo propuesto en la tesis; en donde, cumpliéndose en él, entonces sí, demuestra la tesis (y la demuestra en tanto, y sólo en tanto, esas condiciones dadas); y de ahí que el consiguiente opera como la hipótesis.  Todos los argumentos y pruebas dadas en la hipótesis, en tanto verdaderas, en tanto verificables, contribuyen a la demostración de la veracidad de la tesis dados todos sus argumentos y pruebas, coherentes con la verificación de la hipótesis.  Los argumentos del juicio de la premisa antecedente, ya dados y demostrados previamente incluso por otros autores, complementarán la argumentación demostrativa de la inferencia.

 

Expongamos ahora tal razonamiento lógico, en la breve exposición de este artículo.

 

 

Descubrimiento de la “cuarta parte del mundo”.

 

El problema del descubrimiento de la “cuarta parte del mundo”, es algo que quedó determinado entre el siglo III y el siglo I ane, a partir de sendas mediciones del perímetro de la Tierra, primero por Eratóstenes, y luego por Posidonio, ambas correctas en la consistencia lógica de sus datos; pero finalmente por la intervención de Estrabón, que no sabiendo de geografía, pues era historiador, mezcló los datos de ambos, que produjo un error en el que se disminuía en 10,000 km el total del perímetro de la Tierra de 40,000 km.

 

Estrabón aceptaba como correcta la afirmación de Eratóstenes sobre la distancia entre Rodas y Alejandría, y entendía que su maestro Posidonio se equivocaba al respecto.  Pero, queriendo rescatar a su maestro, tomó de éste su procedimiento para determinar el perímetro de la Tierra; en donde, para Posidonio, el ángulo observado desde Rodas y Alejandría hacia la estrella Canopus, era de 7.5º.  Evidentemente, el arco subtendido por dicho ángulo sobre la superficie terrestre entre esas dos ciudades, daba un poco más de 800 km, muy superior a los aproximadamente 600 km que medía Eratóstenes (sobre los 571 que realmente hay).

 

Así, Estrabón, al romper la consistencia de los datos y tomar la proporción de una distancia menor a un ángulo mayor, y equivalerla a la proporción del perímetro de la Tierra como a 360º, obtuvo el resultado de un perímetro menor al real.  Esto es, que hizo la equivalencia de P = 360º; como la proporción de la distancia de Rodas a Alejandría dada por Eratóstenes, es al ángulo de 7.5º observados a Canopus, dado por Posidonio; de donde: P = (360º x 600 km)/7.5º = 28,800 km.  Esto es, que el que armó el histórico lío que se traducirá en el problema de la “cuarta parte faltante”, fue el historiador Estrabón, y no su maestro, el geógrafo Posidonio.  Si se hace el cálculo con los datos de éste, no obstante un error de más de 2º en el ángulo de Canopus, la consistencia de los mismos hace que el error se compense dando un resultado aproximadamente correcto: P = (360º x 830 km)/7.5º = 39,840 km.

 

El geógrafo Ptolomeo, por supuesto, se dio cuenta del error del historiador Estrabón, pero el servicio de éste al Imperio y la transferencia del poder de éste a Estrabón era tal, que Ptolomeo no se atrevió a evidenciarlo; ...por lo menos, no directamente.

 

Pero si se observa la Proyección Cónica Simple de Ptolomeo de ese mismo siglo I contemporáneo a Estrabón, se apreciará que éste le traza correctamente un canevá, que necesariamente debe ser con un intervalo de 3º; pero, obviamente, no consigna los valores de coordenadas, puesto que quedaría evidenciado que el ángulo a Canopus de 7.5º, no correspondería al ángulo entre las latitudes de Rodas y Alejandría, de 5º.  Y esto que Ptolomeo “dejó pasar”, se complementó con algo que él agregaba: que en el extremo oriente de su mapa, consignaba la existencia de un mar al que él le da un nombre (al parecer: “Mar de la Viruela Kol”), luego denominado “Sinus Magnum” (“Gran Seno”, pero que graficado no lo es tanto, siendo en realidad el desconocido Océano Pacífico); y tras él, la existencia de las tierras de “Cattigara” (lo que luego se llamará “América”).

 

Y ahí quedó conformado ya totalmente uno de los problemas geográficos más importantes, que llevó luego quince siglos el poderlo resolver, precisamente, con las exploraciones colombinas que en 1492 empíricamente descubren el Nuevo Mundo, y las exploraciones y deducciones de 1504 de Américo Vespuccio, que descubre la “cuarta parte del mundo”; no entendiendo por ella el Nuevo Mudo descubierto por Colón, pues sería la pueril pretensión de un burdo despojo, imposible ya para aquel entonces, tras una docena de años de exploración del mismo; ni tampoco refiriéndose a las hipotéticas Antípodas; sino a los 10,000 km, la cuarta parte faltante del perímetro de 40,000 km de Eratóstenes, que ahí Vespuccio reconocía como el valor real del mismo, y única explicación al atolladero en que se estaba desde fines del siglo XIII; y en ello, por exclusión, dejando en claro, con fundamento teórico, que el Nuevo Mundo colombino realmente era la existencia de un nuevo continente; quedando aún para llegar al Asia, 90º más de longitud en valores sexagesimales (la cuarta parte de 360º), o bien, equivalentemente, los 10,000 km (la cuarta parte de 40,000 km del perímetro real de la Tierra); y, paradójico...; luego llevó cinco siglos más, el poder aclarar y explicar todo ello; asunto que le ha tocado resolver, aquí y ahora, al geógrafo autor de estas líneas.

 

Brevemente, ello son los antecedentes contenidos en la premisa enunciada: <<Los 10,000 km faltantes del perímetro real de la Tierra medidos por Eratóstenes; tomados por el Nuevo Mundo, hacen caer en un absurdo, tanto en la actualidad, como en su contexto histórico>>.  Lo cual sólo ha sido lo dado y ya demostrado históricamente.  Veremos ahora los argumentos demostrativos de nuestra propia afirmación en la premisa de tesis, la cual ya se bosqueja desde ese último párrafo.



*   Se emplea el Modo BARBARA según la primera figura de los silogismos: M es P, S es M; luego entonces, S es P; útil para el procedimiento de la demostración de la veracidad.  Puede observarse que los juicios no se enuncian como “Todo...”, característico de un juicio universal, como debe ser el caso.  Pero la lógica formal da licencia para tomar en forma equivalente los juicios singulares, como los enunciados en el ejemplo, como juicios universales.


 

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