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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
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17 julio 2011 7 17 /07 /julio /2011 23:01

Ícono Filosofía-copia-1El Reduccionismo en la Ciencia.  Artículo, 2011.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

La Tierra, 1 (φN, λW); 18 jul 11.

 

Dice José Ferrater Mora: “Cuando se use el término “reducción” hay que ponerse de acuerdo previamente, no sólo acerca del significado lógico, psicológico o fenomenológico, sino también acerca de si por él se entiende la afirmación de que unos entes pueden reducirse a otros o simplemente la tesis de que los enunciados correspondientes a una esfera de lo real pueden traducirse a enunciados pertenecientes a otra esfera.  En otros términos, importa sobremanera saber si se afirma un reduccionismo ontológico o un reduccionismo lingüístico”[1].

 

Ello revela la complejidad que hay detrás de este concepto algunas veces usado muy a la ligera, que, en general, se refiere a una especie de regresión o involución, de donde es necesario establecer el dato de referencia respecto del cual ocurre esa regresión o reducción.

 

Así, de la misma manera, Nicola Abbagnnano, respecto al concepto de reducción en relación con el carácter que nos interesa tratar aquí, por su parte nos dice que la reducción es: “La explicación que consiste en considerar determinados órdenes de fenómenos como sujetos a la leyes, mejor establecida o más precisas, de otro orden de fenómenos”[2].

 

Por su parte, Foroba, en su diccionario marxista de Filosofía, establece respecto a la reducción que es un: “Procedimiento metodológico que consiste en…, llevar lo complejo a algo más simple…”[3], y que ello suele ser comúnmente usado en las ciencias, mas cuando se absolutiza, ocurre el reduccionismo.  “La absolutización de la reducción conduce al reduccionismo, concepción que afirma que es posible la reducción completa de los fenómenos superiores a los inferiores…”[4].

 

Podemos ver, pues, que, primero, la reducción es un concepto relativo, que, por lo tanto, amerita establecer la referencia; segundo, que el mismo se refiere a un proceso de simplificación, o de pasar de lo complejo a lo simple; tercero, que es el intento de explicar un orden de fenómenos sujetos a unas leyes, con las leyes de otro orden de fenómenos; y cuarto, que esa simplificación puede ser válida en términos relativos y parciales, pero que, cuando se absolutiza, ya con la pretensión de la reducción completa, ya con la aplicación de las leyes de un orden de fenómenos a otro, entonces ocurre el reduccionismo.

 

Cuando Spencer con su “teoría organicista de la sociedad” (fines del siglo XIX), intentó la reducción completa de lo social a lo biológico, cometió el error de reduccionismo.  De la misma manera, cuando en el febril mecanicismo del siglo XVIII se intentó explicar cualquier orden de fenómenos con las leyes de la física, asimismo, se incurrió en reduccionismo.

 

En el caso de la ciencia de la geografía ocurre un hecho peculiar.  Mientras el conjunto de las ciencias estaban aún poco desarrolladas; o ya estándolo y deslindando perfectamente su campo de investigación, y no obstante los geógrafos se obstinaban en definir su propio objeto de estudio ya como el “todo” de los fenómenos (primera mitad del siglo XIX), ya como las relaciones entre éstos (entre fines del siglo XIX y hasta poco más de las dos terceras partes del siglo XX), no se puede decir que hubiese el error de reduccionismo, ya que tanto un punto de referencia no estaba establecido, como la definición que se hacía era en las leyes de un mismo orden de fenómenos.

 

Pero, a partir de los años ochenta en que la Geografía deslindó su propio campo de estudios definiendo el espacio, y en particular el espacio terrestre, como su objeto de estudio y luego ello fue ya ampliamente aceptado para los años noventa; de ello resulta que la insistencia de una corriente de geógrafos (la geografía fenomenista), que insiste en la idea decimonónica del estudio de los fenómenos, es ya reduccionista; es decir, en donde no sólo de manera absoluta se hace la reducción completa del orden de conocimiento acerca del espacio, al orden de conocimientos de los fenómenos naturales y sociales, sino donde, más aún, pretende estudiarse tal objeto de estudio definido como el espacio, con las leyes de los fenómenos, y todavía más, en el orden particular de los fenómenos sociales bajo la idea de un “espacio humanizado”.

 

Peculiarmente, desde esta posición, a su vez, la acusación se invierte hacia la geografía espacista, alegándose que ese “espacio humanizado” que hace de la Geografía una ciencia social, incurre en reduccionismo al pretender estudiar la sociedad o incluso el orden de los fenómenos en su conjunto, con las leyes físico-matemáticas del espacio.

 

Sin embargo, puede entenderse claramente, que no hay tal reduccionismo en este caso, ya que, primero, en términos absolutos se ha deslindado el estudio del espacio del estudio de los fenómenos, y no se pretende estudiar lo uno, los fenómenos, en función de las leyes de lo otro, el espacio; y, segundo, que definiendo el objeto de estudio en el orden de conocimientos del espacio, no sólo no hay reduccionismo, sino ni siquiera hay en ello el válido recurso de la reducción como simplificación para explicarse parcialmente algo, sino que, sencillamente, se está en lo propio.

 



[1] Ferrater Mora, José; Diccionario de Filosofía; Editorial Surameriana, Buenos Aires, 1970; v. Reducción (subrayado suyo).

[2] Abaggnano, Nicola; Diccionario de Filosofía; Fondo de Cultura Económica, México, 2ª edición, 1966; v. Reducción.

[3] Foroba, T; Diccionario de Filosofía; Editorial Progreso, Moscú, 1984; v Reducción.

[4]      Ibid. v. Reduccionismo.

 


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Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Filosofía
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