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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
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  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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21 junio 2010 1 21 /06 /junio /2010 08:04

Clich--Literatura

El Sexto en la Mesa.  Cuento, 2005 (4).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica,

http://espacio-geografico.over-blog.es/;

México, 01 jul 10.

 

Al volver a la mesa e iniciar la exploración del papel del lenguaje, Schrödinger “le metió ruido al asunto” –¡ah, insensato e inconsistente ecléctico que prescindía del rigor de las categorías!– al identificar “lenguaje” con “comunicación”, y en consecuencia la necesidad de establecer la diferencia entre los tipos de comunicación entre las especies animales y los seres humanos.

 

Luego de darle más vueltas al asunto, se llegaba al punto en que, con otras palabras, se debatía sobre la teoría del reflejo dialéctico materialista: a manera de que el lenguaje sería la expresión de las ideas objetivas de la realidad objetiva.  Wittgenstein, no obstante idealista subjetivo, había hace tiempo llegado a esa conclusión, pero por la misma razón de sus fundamentos teóricos idealistas, la abandonó, y ahora expresaba sus argumentos en contra:

 

_ ...esa relación entre el hecho y su expresión en el lenguaje es precisamente lo que nunca se puede expresar en lenguaje..., el lenguaje es una herramienta, un instrumento de precisión...

_ ¿Pero un instrumento para qué? –pregunto Turing.

_ Para hacer juicios –dijo Wittgenstein de inmediato.

 

<<¿Para hacerlos?, o para expresarlos>>, dijo en voz alta el presumido del prof, que al fin ni le escuchaban, y afortunadamente, hubiera pasado por idiota, pues reconvino para sí mismo, que los enlaces de las representaciones en conceptos a manera de juicios, se hacían con arreglo al lenguaje.

 

Luego siguió una larga disertación sobre las características del lenguaje que finalmente se centraba en el hecho de que mientras para todos, a decir de Wittgenstein, el lenguaje era un conjunto de símbolos almacenados, para él, el lenguaje como fenómeno social, era algo mucho más que símbolos almacenados.

 

¿Podría la máquina adoptar la capacidad lingüística y denotar que piensa y es inteligente?  Schrödinger hacía ver que ello se resolvía según Turing mediante la sintaxis, y según Wittgenstein mediante la semántica, pero al final de cuentas, el asunto volvía al problema de la capacidad de comprensión.  ¿Podría la máquina comprender lo que hace?

 

El mozo pasó a hacer el cambio de servicio para el postre y ello distrajo la atención atenuando la discusión, entre tanto, Snow proponía que se abordase entonces la relación de todo ello con la cultura, dado el reconocimiento del carácter social del lenguaje.

 

Entró pues el mozo con el servicio de postres ofreciendo una alta copa llena de harina de avena hervida y fruta, adornada con una generosa porción de nata montada, y todo ello rematada con unas gotas de whisky de malta escocés.  El “farsante” de Haldane le llamaba al postre “gachas de avena al estilo ecocés”, y Wittgenstein se refirió a ello como “potingue escocés”.

 

<<No no, gracias, muy amable yo no quiero>> dijo el sexto a la mesa, tapándose nariz y boca jugueteando consigo mismo para burlarse de su situación, y exclamándo un discreto “¡guácale!”.  Fuera lo que fuese, al Prof. no le gustaba en realidad tanto dulce, y no le era agradable a la vista lo que él, para distinguirse en esa “aristocracia”, le llamó por su parte, “champurrado de avena”...

 

El caso es que Wittgenstein aprovechó la ocasión para volver a su tesis: la máquina habrá de tener las mismas experiencias culturales de Hadlane para usar el mismo lenguaje.  Schrödinger compartió justo la misma opinión, pero refiriéndose incluso a una población de robots, y Turing tuvo que confirmar que en consecuencia las máquinas tendrían que estar bien dotadas.  Pero Schrödinger fue a más.

 

_ ¿Qué está vivo y qué no lo está? –problematizó Schrödinger–, es importante porque, que nosotros sepamos, sólo los seres vivos combinan los procesos sensoriales y de información hasta un punto que les otorga conocimiento.

_ Bien Mr Schrödinger –se alegró el Prof. interviniendo con su opinión–, dice la verdad en cuanto a lo sensorial, pero no es del todo cierto por lo que toca al conocimiento, y conste que lo dijo el propio camarada Lenin hace ya más de veinte años, eh?, él ponía de ejemplo dos rocas que se tallaran una contra otra, la huella dejada respondería a los principios de la teoría del conocimiento y una roca poseería el conocimiento no sólo acerca de la otra, sino hasta del suceso entre ambas.

_ De acuerdo con usted –dijo Haldane refiriéndose a Schródinger–, las funciones que caracterizan a un ser vivo es su metabolismo, su autorreparación, y su replicación –Y Schödindger confirmaba la tesis.

_ Aun cuando –interrumpió Wittgenstein censurando a Schrödinger–, no creo que una máquina que posea esas cualidades, adoptará cualidades cognitivas humanas.

_ ¡Exacto, exacto! –le secundaba el Prof.

_ No insisto en tal cosa –replicó Schrödinger–, esas propiedades son necesarias para la vida, pero no hacen que un organismo sea cognitivamente humano.

_ Pues yo diría que sí –confirmaba el biólogo “marxista” Haldane.

_ ¿Podríamos considerar a un robot como persona, aun con las facultades de la vida que se han comentado, o sería sólo una fantasía antropomórfica? –preguntaba Snow a Haldane sorprendido...

_ Snow, eso es absolutamente impensable –de inmediato Wittgenstein respondió– suponer que una máquina; siquiera con todas las fantásticas propiedades que le ha dado; pudiera considerarse una “persona”.  La sola idea es una enorme confusión de categorías.

_ ¡Exacto! –dijo Iriberri lentamente levantando las manos al cielo... –, eso les pasa a estos desdichados, mi amigo Witgenstein, porque nada más no tienen conciencia de sus propios fundamentos teóricos, hacen una revoltura endemoniada de conceptos, y de ahí su inconsistencia.

 

<<¡Claro! –seguía diciendo presuntuoso el “fantasma”, por simple Ley de Identidad de la Lógica, “A es A”, un “Humano es un Humano”, y se metía en la discusión aun cuando ni quien le hiciera caso.  Casi inmediatamente después, Schrödinger respondía a una pregunta de Snow, y aquel se refería a lo dicho por el Prof. fantasmagórico.

 

_ En primer lugar está el problema de la identidad personal.  ¿Qué es lo que nos permite decir que una persona es la misma persona a lo largo del tiempo?  ¿Qué es lo que es lo que me permite decir que Wittgenstein es Wittgenstein?...

_ ¡Pues precisamente –exclamaba ufano el “fantasma” haciendo ademanes, extendido en la silla sentado con el coxis y apenas sobresaliendo de la mesa– que de acuerdo con la Ley de Identidad de la Lógica, “A es A”!

 

A poco todos cayeron nuevamente en elucubraciones metafísicas, y perdidos por ahí, optaron por pasarse a la sala, a donde Snow, forzado por Haldane, les invitaba un buen puro y un poco de coñac.

 

_ Les sugiero que prueben este excelente coñac; y por favor, cojan un puro de la mesita auxiliar.  Son Montecristos cubanos, devolución de un pequeño favor a un amigo del Foreign Office.

_ ¡Y son puros batistianos puros, eh?!, del Batista ya dictador de 1949, desdichados pequeñoburgueses –prorrumpía burlonamente el sexto.

 

Y de la metafísica y el esoterismo como un extremo en el que habían caído en el comedor, pasaron a la ciencia-ficción en la Sala: la sociedad de robots que por selección natural dominara sobre la faz de la Tierra.

 

_ ¡Ah!, de eso yo sé algo –intervino el Prof. en la plática simulando que le hicieran caso–, hace dos años se estrelló un OVNI en la Base de Rosswell en Estados Unidos, y se capturó a varios alienígenas.  Y hace como unos cinco años o algo así, tuve oportunidad de ver el Video, bueno, no precisamente Video, sino el Film (bueno, estrictamente, un Video sobre el Film, jaja), de la autopsia de un “cadáver muerto” alienígena (bueno, parecía más bien “cadavera”), y ahí se ve “claritamente”, que lo probable es que ese alienígena fuese el resultado de lo que ahora ustedes dicen –y como nadie le hiciera caso, por supuesto, continuó bromeando solo como loco–, ¡ey!, ¡háganme caso!, lo que les estoy diciendo es importante, en serio, lo ví en la Televisión, jaja.

 


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Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Literatura
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