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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
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  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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4 septiembre 2011 7 04 /09 /septiembre /2011 23:02

Brújula GnomónicaEl Vacuum, y la Dialéctica de los Estados de Espacio; la Geografía del Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri, 1983.  Artículo, 2011.  Artículo, 2011.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri,

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

La Tierra; 1 (jN, lW); 05 sep 11.

 

Una noción empírica del espacio es la distancia.  Si en una distancia dada entre dos puntos, de algún modo extraemos todo, ¿qué queda entre esos puntos?; o, dicho en otras palabras, ¿en qué consiste, en esas condiciones, la materialidad de esa distancia?  Porque si el argumento es aún, como lo ha sido desde el siglo XVIII, que lo que hay en esa distancia, es “la nada”, la “nada” tendría que ser “algo”, o de otro modo ambos puntos no podrían estar separados, sino unidos en una sola continuidad.  Y si la geometría de la longitud de la distancia es aún una noción empírica del espacio, una forma equivalente de preguntar lo mismo, sería entonces: ¿cuál es la realidad material del espacio?, ¿cuál es su naturaleza?

 

El filósofo dialéctico materialista G. Kursánov, en su obra: Problemas Fundamentales de Materialismo Dialéctico, 1966, hizo una aproximación a la solución de tal problema: “El progreso de la física, el surgimiento de la teoría de la relatividad y, en particular el desarrollo de la teoría de la teoría cuántica, han llevado a la conclusión de que el llamado vacío no es tal “vacío en el viejo sentido de la palabra.  Se puede extraer del espacio los electrones, los protones, positrones, fotones y demás partículas de la sustancia.  Pero incluso después de ser extraído todo eso, quedará “algo” que posee determinadas propiedades físicas.  Ese “algo” o vacío actúa sobre las partículas de sustancia y es, objeto de su influencia”[1].

 

El llamado vacío –agrega Kursánov–, no es tal “vacío” en el viejo sentido de la palabra; es decir, no es “la nada”.  Aquello existente entre  dos puntos, es ese “algo” llamado vacío, que posee determinadas propiedades físicas.  Luego entonces, esa es la materialidad de las distancia; esa es la realidad material del espacio, esa es su naturaleza: el vacío.

 

Pero esta es ya otra solución al problema del espacio.  Si el espacio es el vacío, la idea de espacio ya no es la del concepto idealista que criticaba Engels, de “una forma de existencia de la materia sin materia”; es decir, ya no es una forma de existencia de “la nada”.  El concepto de espacio con esa identidad material del vacío, ya no es la vana representación o abstracción existente sólo en nuestra cabeza, sino el reflejo objetivo de una faceta de la realidad objetiva, que, por lo demás, no se reduce al conjunto de “propiedades espaciales” o geometría de los cuerpos, en una noción plenista del espacio, sino que, a su vez, también se reconoce en la ausencia misma de todo cuerpo, en la noción del vacío, el cual ha de entenderse a su vez, necesariamente, como una forma más de las infinitas formas de movimiento de la materia.

 

De ello se seguirá, entonces, que el espacio será lo mismo forma de existencia, que forma de movimiento de la materia, en una dialéctica más compleja de su naturaleza, en la cual irá, por supuesto, no sólo la noción teórica  del vacío como una realidad material objetiva  en ausencia de todo cuerpo, sino la realidad práctica de estados completamente determinados de los campos físicos y los procesos materiales; tanto como éstos lo serán, a su vez, del vacío; y eso, precisamente, es lo que nosotros hemos denominado el vacuum.

 

La relatividad misma de la física del espacio es una expresión de la dialéctica del mismo.  El vacío newtoniano, finalmente, si existía, sólo que éste no es absoluto en la forma en que él lo planteaba.  El éter, el quinto Elemento o la quintaesencia, finalmente ahí estaba; ahora son formas distintas de llamarle a lo mismo: el vacío, un estado relativista y continuo, como la naturaleza del espacio.

 

Aquello que nos parecía que había de inconsistente en la dialéctica materialista del espacio, estaba en este punto que, no obstante –claramente expuesto por Kursánov –, contradictoriamente él mismo ha enunciado esta noción del espacio, sólo como la especialidad de los cuerpos.  Y eso que en Kursánov aparece como una contradicción de pensamiento, es en realidad una contradicción dialéctica de la naturaleza, una indisoluble unidad de contrarios en la que , de una parte está el estado de espacio plenista o discreto, y de otra parte , un estado de espacio vacuista o continuo.

 

Esto es lo que, justamente, planteábamos ya desde el inicio de los años ochenta, sólo que entonces en la conjetura filosófica; pero que ahora, al volver a estos asuntos al finalizar la primera década del siglo XXI, nos encontr4amos con que todo aquello que nos planteábamos teóricamente, ha tenido ya verificación práctica; por lo que ahora , todo lo dicho, constituye ya afirmaciones categóricas comprobadas; lo suficiente y consistentemente sólidas, como para avanzar sobre su base a la siguiente etapa.

 

Ahora sabemos ya, lo afirmamos de esa manera categórica, que la Geografía es la ciencia del estudio del espacio, y, en consecuencia, como tal, del vacío.  Se nos presenta entonces, de manera práctica, lo mismo que a los geógrafos de la Ilustración se les presentó de manera teórica, aun cuando a ellos de manera vaga, ambigua y confusa: tratar con el concepto de espacio entendido como el vacío.  Ya no se nos presenta como a aquellos, en calidad de “la nada”, sino como una forma material concreta.

 

Sólo que tampoco somos físicos, y ese vacío no nos interesa en su calidad dialéctica como una forma de movimiento de la materia, sino, geográficamente, en tanto su dialéctica como el vacuum; es decir, como su relación espacial entre los estados de espacio discretos y continuos (una generalización aún mayor a la de los Elementos de Riábchikov, del Dr. Sáenz de la Calzada, o del compañero José C. Martínez Nava); como la <<dialéctica de la dimensionalidad material continuo-discreta>>, que es precisamente como hemos definido al espacio geográfico, en tanto su dialéctica como forma de existencia de la materia.

 

El vacuum o espacio geográfico material concreto, es esa unidad dada en el vínculo necesario y completamente determinado del vacío y los campos (o simplemente de los campos, y entre ellos, el vacío), sujetos a las leyes de tonalidad, sectorialidad, simetría y asimetría, etc., a manera de la unidad dialéctica entre los estados de espacio, hemos dicho antes, una generalización aún mayor a la de los históricos Elementos, que nos permite eludir, en geografía, las falsas veredas del fenomenismo.

 

Quedamos ahora, así, puestos a las puertas de una nueva etapa en los estudios de la geografía; cuya principal característica será  ya la propia de la identidad consigo misma (ya no una geografía que parece otra cosa, sino que sólo se parece a sí misma).

 

Eso no está dado; como en el caso en que la geografía se parece a otra cosa y de esa otra cosa viene todo; habrá que desarrollarlo desde lo que ahora tenemos; que en su máxima síntesis es: 1) el análisis cualitativo (de las relaciones estables), que derivan de las llamadas Relaciones Geográficas (las modernas Síntesis Geográficas, o las muy automatizadas Bases de Datos), 2) los modelos cuantitativos (de las relaciones inestables o variables), dados en las geometrías proyectivas y analíticas, económico-estadísticas de la llamada “geografía económica regional”, o en general “geografía regional” dada sobre la base de cualquier otro parámetro, de conjuntos, topológicas o fractales; 3) las leyes de la zonalidad y sectorialidad, así como de la simetría y asimetría planetaria; 4) la dialéctica de la generalización de los Elementos en las transiciones de los estados de espacio; y 5) la generalización de los estados de espacio mimos (continuos y discretos), sobre lo que ahora habrá que teorizar.

 

Como quiera que sea, los dos primeros aspectos han sido amplia y profundamente trabajados por la comunidad de geógrafos; los siguientes tres aspectos más, son incluso aún desconocidos, de modo que, en los trabajos de los dos primeros, habrá que ir insertando los tres siguientes, teorizando en ellos de consuno.



[1]         Kursánov, G; Problemas Fundamentales de Materialismo Dialéctico; Ediciones Palomar, Moscú, 1966; p.83.


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Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Filosofía de la Geografía
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