Overblog
Edit post Seguir este blog Administration + Create my blog

Presentación Del Blog

  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
  • Contacto

Buscar

Archivos

16 octubre 2011 7 16 /10 /octubre /2011 23:03

Ícono Filosofía-copia-1Equiparación de Dios al Ser Humano: Mixtificación del Materialismo Humanista (2/2).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

La Tierra, 1 (jN, lW); 24 oct 11.

 

De ello se sigue el que, lo que la utopía como alto grado de idealidad es para la sociedad, Dios lo es de igual manera para el sujeto que lo piensa.  En ese sentido, Dios, no como ente metafísico de un mundo sobrenatural inexistente (o por lo menos ajeno a toda discusión racional), sino como concepto abstracto, es representación de un alto grado de de identidad del ser humano sobre sí mismo, y en tanto que este concepto aparece en un momento dado de la historia y evoluciona de la falsa conciencia a la real conciencia social del ser humano, el concepto abstracto de Dios (en la “antropología al revés” de Feuerbach), debe considerarse, en lo ortomorfo, como un aporte de la historia de la cultura humana, a manera de la imagen refleja del ser humano mismo, en un espejo mágico, altamente transformada, en sentido positivo, de la imagen anhelante de sí.

 

Luego, el sujeto humano como ser social, y por ello mismo como ser social, tiene frente a sí un gigantesco “espejo mágico” fragmentado en miles de millones, de los siete mil millones de seres humanos habitantes de la Tierra (2011).

 

Ahora, esta consideración, aún en los años sesenta del siglo XX, no eran hechos así en la filosofía marxista.  Hasta esos años, había aún un análisis ateísta un tanto mecánico, en el que Dios es negado no sólo como entidad metafísica, sino incluso como concepto abstracto mismo.  Las razones de ello, entonces, siguen siendo, por defecto, válidos aún hoy, medio siglo después: “equiparar al ser humano a Dios, es una mixtificación idealista religiosa de la personalidad que consagra su esclavitud a los “dioses terrenos””[1], éstos, desde los faraones y los emperadores, a los monarcas despóticos y los patrones capitalistas.

 

Y cierto es, cuando al equiparar al ser humano a Dios, Dios sigue siendo entendido como entidad metafísica, necesariamente ello será una mixtificación idealista religiosa.  Pero si se juzga a Dios como concepto abstracto que objetivamente generaliza de manera positiva la idealización humana, esa mixtura deja de ser idealista y abjura de toda religiosidad, para convertirse en la dialéctica materialista de una conciencia de sí del ser humano.

 

Shishkin, en su Ética Marxista (1963), explica esta relación ser humano-Dios, en función de la “conciencia de la dignidad personal, inseparable del reconocimiento de la dignidad humana en los demás”[2].

 

El problema de esencia, es que la dignidad humana en su conjunto, a su vez, no puede establecerse en la identidad consigo mismo, sino, dialécticamente, en el proceso de la necesidad de Dios.  Shishkin cita a Marx ahí donde éste, en el Tomo I de El Capital, dice: “El hombre sólo se refleja, de primera intensión, en su semejante.   Para referirse a sí mismo como hombre Pedro tiene que referirse al hombre Pablo  como a su igual”[3].  Se da en ello un primer acto de conciencia en sí, en su igual, en su identidad en el otro que le es semejante; pero en el que, a su vez, va contenido lo diferente.  Su dignidad puede ser establecida relativamente de uno con respecto al otro, de donde surge la necesidad social.  Pero lo que ha de anular el “relativismo” en ello, es el parámetro de lo absoluto dado, en principio –de primera intención, como dice Marx– en el reconocimiento de Dios como algo externo y su semejante, refiriéndose a Él como a su igual.  Ya en un segundo acto de conciencia de sí, verá a su igual externo, en su identidad, a su identidad interna, en una nueva síntesis de su reconocimiento de sí como ser humano.

 

En conclusión, esa equiparación del ser humano con Dios, Dios hecho concepto abstracto reflejo objetivo de la más elevada generalización moral del ser humano, entendido más correctamente en su sentido inverso de  la equiparación de Dios al ser humano, antes que ser algo negativo que nos somete a “dioses terrenos”, es –sin desconocer ni olvidar la negación ateísta al Dios metafísico–, un poderoso factor de nuestra conciencia de sí como seres humanos.

 



[1]       Shishkin, A.P; Ética Marxista; Editorial Grijalbo, México, 1963; p.193.

[2]       Ibid. p.193.

[3]       Ibid. p.193 (en Marx, El Capital; Editorial FCE, Tomo I, México; p.179).

Compartir este post

Repost0

Comentarios