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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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15 marzo 2015 7 15 /03 /marzo /2015 23:03

006 III ane Carta de EratóstenesEstudio a los, Prolegómenos de la Geografía; Estrabón. (4/…)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

16 dic 12.

 

Del Libro I, Cap. IV.

 

Aquí es donde Estrabón rechaza el método geométrico de Eratóstenes para calcular el perímetro de la Tierra, prefiriendo el de Posidonio como método astronómico, y luego sigue una larga discusión sobre los “errores” de Eratóstenes en cuanto a las latitudes y longitudes de diversos lugares, a sí como de su distancia.

 

 

Del Libro II, Cap. I.

 

Es este un capítulo del que poco se aprovecha en lo teórico, pus Estrabón discute por entero el mapa de Eratóstenes, que ya en el tiempo mismo de aquel era objeto histórico; sólo al final Estrabón anota: “Eratóstenes…, con frecuencia procede con un criterio más científico del que corresponde a esta disciplina; y una vez ubicado en este plano, no se expresa con exactitud, sino en general, y en cierta manera, en la geografía procede como un matemático, y en las matemáticas como un geógrafo[1].  Así, si la Geografía no le ha de corresponder ser “menos científica”, su despliegue como ciencia está en el proceder matemático, cual la geografía como una matemática aplicada.

 

Esa frase de Estrabón: “un criterio más científico del que corresponde a esta disciplina “, es suficiente para dar lugar al siguiente cuestionamiento: por qué ha de limitarse el nivel de cientificidad, si el objetivo de toda ciencia es alcanzar cada vez un mayor grado en ello.

 

Hay, pues, en este poco afortunado enunciado de Estrabón, en la práctica, una negación de la geografía como ciencia, a la que no puede entender en su esencia como una forma de matemática aplicada que adquirió independencia plena.  Y es así, porque en sus conocimientos de origen e histórica y objetivamente dada, su problema no es el “mundo habitado”, sino o que el mapa representa (el espacio terrestre), en su precisión matemática necesaria.

 

 

Del Libro II, Cap. II y III.

 

En el original de Estrabón se conjugan los capítulos II y III, a los que les dedica unas cuántas páginas a cada uno.  Las tres páginas del Cap. II las dedica a tratar a Posidonio, que –dice Estrabón– expone muchos temas, así geográficos como matemáticos; esto es, entendiendo Posidonio por “geografía”, el tratamiento de los fenómenos, y por “matemáticas” el tratamiento cartográfico (el espacio terrestre).

 

Los fenómenos que Estrabón relata, por los cuales se interesó Posidonio, fueron: principalmente, el de las mareas; pero también su explicación a la acumulación de cantos rodados; el fenómeno volcánico; y el afloramiento de asfalto.

 

Con Posidonio aparece, pues, un geógrafo que seducido por los fenómenos, pasa de la panóptica, de la disposición a “verlo todo”; a la sinóptica, a querer “ver ese todo de conjunto”, como un algo que corma una sola cosa y ha de ser estudiado por las relaciones entre sus elementos.  Y, claro está, eso por principio no es algo incorrecto, sino que el error está en pretender atribuirle al geógrafo tal descomunal tarea: la geografía no puede ser una sinopsis de  de todas las ciencias; pretensión que ya atisbaba Heráclito en su crítica a Hecateo, al que calificaba como el de “la mucha ciencia”.

 

La panóptica es el mapa en el que “todo se ve”; pero ello no implica que el geógrafo tenga que sumergirse en cada fenómeno del mismo para, luego, establecer sus relaciones, por más que ello sea factible, e históricamente mucho de ello se haya hecho; tanto como lo logrado no haya ido más allá, una y otra vez, de la sinóptica de lo diverso en la descripción cualitativa de lo empírico concreto.

 

Por esa vía se equivoca el método de la geografía, históricamente se ha equivocado (los resultados, la insatisfacción de la profesión del geógrafo con esos fundamentos, la discusión teórica, las contradicciones e insuficiencias, lo demuestran).  Si la panóptica es el mapa, el mapa no es los fenómenos, sino el espacio terrestre.  Es el espacio terrestre en sí lo que constituye realmente la sinóptica de la geografía; el estudio del espacio terrestre es lo que da lugar a la “visión de conjunto” como lo único y no como lo diverso, es la explicación científica de lo teórico abstracto.

 

Eso no podía ser entendido así en ese momento  de la historia, ni por Posidonio ni por Estrabón ni por nadie.  Fueron necesarios más de veinte siglos de experiencia práctica concreta y de difícil abstracción y generalización teórica, para que, en función de una teoría del espacio terrestre, se explicara precisamente eso que ahora, a la luz de ello, se ve simple.

 

Resulta interesante hacer notar que este capitulo apenas supone las tres páginas…, pero es aquí de donde se rescata la mayor parte de lo teórico geográfico, pues, además, se habla aquí de las cinco “zonas climáticas”, de su denominación particular, y del origen de su autoría.

 

Las cinco zonas son divisiones a manera de una regionalización geometrizada, en función de las “zonas climáticas”, pero aquí la palabra “clima” no se refiere al estado medio de la atmósfera, sino a las inclinaciones de la Tierra, lo que se traduce como sus latitudes.  Así, las “zonas climáticas” (en el origen geográfico del concepto), son ciertas zonas latitudinales conocidas como: 1) Tórrida (entre los trópicos); 2 y 3) Templadas (dos zonas entre los trópicos y las zonas polares); y 4 y 5) Frías (más allá de las zonas templadas, incluyendo las zonas polares (Aristóteles).

 

Referidas a las inclinaciones, reciben nombres que aluden a ello: 1) Periscias (de peri, alrededor; y scia sombra), esto es, donde las sombras giran alrededor de los cuerpos; 2) Heteroscias (de eteros, uno u otro), donde la sombra se proyecta a la vez, a uno y otro lado de los cuerpos; y 3) Anfisicias (anji, de uno y otro lado), donde las sombras se proyectan exclusivamente para uno o para otro lado.

 

Eventualmente se llegó a referir hasta siete zonas, dice Estrabón, en función de “atender a razones de interés humano”, y las cuales son dos zonas estrechas junto a los Trópicos; esto es, la faja de los desiertos; aun cuando finalmente dice compartir preferentemente la división en cinco zonas adecuadas a la naturaleza y geografía.

 



[1]        Ibid. p.174 (subrayado nuestro).

 

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