Overblog
Edit post Seguir este blog Administration + Create my blog

Presentación Del Blog

  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
  • Contacto

Buscar

Archivos

9 septiembre 2012 7 09 /09 /septiembre /2012 17:27

Ícono Filosofía-copia-1Ética: la Teoría de la Moral, en los Fundamentos de la Dialéctica Materialista. La Valoración del Acto Moral (4/12).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

12 sep 12.

 

4  La Valoración del Acto Moral.

 

De la valoración del acto moral deriva la justicia, no en términos coercitivos del derecho jurídico, sino en términos distributivos y retributivos del derecho o justicia moral; es decir, de la igualdad en la distribución de los bienes de la colectividad y la reparación del daño.  Cuanto más el individuo hace conciencia de la necesidad de esa igualdad y por la cual cada vez más él toma una decisión propia, tanto más cualitativo es el índice de moralidad social.

 

Pero, es allí, justo, donde ha de calificarse el acto moral, que por sus motivos y medios para lograrlos, considerados no en abstracto, sino en función de la situación concreta de modo que los medios sean moralmente los correctos para alcanzar el fin, puedan ser, ya la generosidad, ya el egoísmo, pero que por sus consecuencias ha de ser, y sólo ha de ser, como resultado de un bien social.

 

Esta calificación del acto moral es su valoración, y éste ha de referirse a lo bueno o malo de ello (no por su carácter dado por las cualidades utilitarias de una cosa, sino por su valoración moral como satisfactor social).  Así –como lo expone Adolfo Sánchez Vázquez en su Ética– lo bueno en la comunidad primitiva y aún en el período esclavista, era la valentía, y su opuesto, lo malo, la cobardía (de donde se excluía a los esclavos en los que no se consideraba una condición humana).  En la Edad media, lo bueno era lo que provenía de la voluntad divina y concordaba con ella, y lo malo, lo diabólico que contravenía es voluntad divina.

 

Al aparecer el humanismo renacentista al parejo de la formación de la Época Moderna y el modo de producción capitalista, lo bueno en su carácter universal es ya lo que concuerda con la naturaleza humana, y lo malo lo que contraviene a la condición humana.  Mas, en nuestra sociedad actual dividida en clases sociales en donde una, dominante, se hace del poder, lo bueno pasa a depender de los intereses concretos de cada clase social, y el juicio acerca del acto moral se hace en función de esas consideraciones concretas.

 

Lo bueno, es un valor realizado, un satisfactor social concreto; no un acto de felicidad (eudemonismo), no un hecho de placer (hedonismo), ni mucho menos algo de carácter utilitario (pragmatismo).  Lo bueno como valor, se define por sus hechos concretos en la práctica histórico-social, y no, como argumentaba Kant, por la subjetiva e ideal “buena voluntad” independiente de la realidad de los hechos.

 

Ante ello, quien valora el acto moral, se enfrenta por su parte a las determinaciones del juicio de valoración moral, ya en su estructura lógica enunciativa formal o fáctica (como en la forma “x es y”, dada por ejemplo, en la expresión: “Tal persona es justa”); ya en su estructura lógica de preferencia (como en la forma “x es preferible a y”, dada, por ejemplo, en la expresión: “Es preferible engañar al enfermo a decirle la verdad”); o bien en la estructura lógica imperativa de obligatoriedad en el deber ser (como en la forma “Debes hacer x”, dada por ejemplo, en la expresión: “Debes ayudar a tu prójimo”).

 

En el juicio de valor enunciativo “x es y”, no ha de limitarse a se exclusivamente una propiedad cualitativa utilitaria de algo, sino que esencialmente implique una valoración, es decir, una cualidad de satisfactor moral o social.  Por su parte, los juicios de preferencia “Es preferible x a y”, hay el mismo contenido del juicio enunciativo, pero en los cuales, nuevamente, no se trata de preferir utilitariamente, sino del hecho de valoración moral en la cualidad de un satisfactor social.  En el juicio de preferencia lo que se da es una comparación entre dos juicios enunciativos.

 

Sin embargo, en cuanto al juicio imperativo de obligatoriedad en el deber ser, dado en la forma, “Debes hacer x”, hay una notable diferencia con los dos juicios anteriores: mientras que en las dos formas anteriores la valoración se refiere al hecho dado, en este último la valoración se refiere a lo que no es o no existe, y ha de ser realizado en el deber ser (juicio que independientemente de su realización o no, no pierde su validez).  Así, es este último juicio el que responde a la norma moral, en tanto responde a la necesidad y finalidad de regular las relaciones humanas.


Compartir este post

Repost0

Comentarios