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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
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5 agosto 2010 4 05 /08 /agosto /2010 08:03

Cliché Espacio Geográfico, Revista 2010

Evolución del Concepto de Espacio

en el Pensamiento Materialista Contemporáneo.

  Ponencia, III Encuentro de Geógrafos

de América Latina, 1991 (3/5)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica;

http://espacio-geografíco.over-blog.es/;

México, D.F; 12 ago 10.

 

 

Lenin, al discutir los aspectos de la teoría del conocimiento de la dialéctica materialista y del empirocriticismo, en uno de sus parágrafos aborda el problema del espacio y el tiempo.

 

En principio, Lenin apunta: “al reconocer la existencia de la realidad objetiva, o sea, de la materia en movimiento, independientemente de nuestra conciencia, el materialismo está obligado a reconocer también la realidad objetiva del tiempo y del espacio…”[6].

 

Lenin retoma nuevamente a Feuerbach y lo explica; pero, inmerso en su momento histórico, afirma: “…la materia en movimiento no puede moverse de otro modo que en el espacio y en el tiempo”[8][b].

 

Así, a pesar de que el sentido del enunciado expresa el movimiento de la materia con su necesaria condición espacial, se desliza aquí la sutil afirmación del espacio entendido como recipiente (concepto ya criticado Feuerbach, pero cuya crítica no conoció sino un año después de publicado su Materialismo y Empirocritcismo.  Por lo demás, dicho concepto fue refutado consistentemente hasta poco más de un lustro después por Einstein, en su teoría generalizada de la relatividad).

 

Ya hacia el final de su texto sobre este punto, en una de las paradojas más extraordinarias, Lenin cita, para demostrar la inconsistencia de los idealistas, a un empirocriticista “muy antiguo y muy puro”, como él mismo lo califica, Schulze-Aenesidemus, precisamente discípulo de Hume, que en 1792 escribía: “Si de las representaciones inferimos las “cosas exteriores a nosotros” [entonces] el espacio y el tiempo son algo relativo y real existente fuera de nosotros, pues el ser de los cuerpos sólo se puede concebir en un espacio existente”.  Y cuatro líneas más adelante Lenin reafirma: “precisamente, tal como el materialista Engels expone esta relación en 1894”[8][c].

 

Y así lo comparte Lenin con Feuerbach, considerando esto como un asunto de los fundamentos del materialismo filosófico, al citar de éste lo siguiente: “El pensamiento –dice Feuerbach– presupone lo que hay de discreto en la realidad como un continuo, la infinita pluralidad de la vida como singularidad idéntica”[9][d].

 

No obstante, en las notas sobre Hegel a su Ciencia de la Lógica y a su Lecciones de Historia de la Filosofía, va a esbozar dos aspectos de primordial importancia en la dialéctica de la comprensión de las propiedades del espacio; a saber, primero, que –compendiando la cita de Hegel– la dialéctica respecto de cualquier objeto, tiene una determinación cualquiera, pero después se muestra que de modo igualmente necesario tiene la determinación opuesta (y como ejemplo, el mismo Hegel pone “la finitud del espacio” y “la negación absoluta del espacio”)[10][d].

 

En este primer sentido habría que hacer una reflexión sobre la continuidad, no como la identidad en la sucesión de lo discreto, sino como su negación en la singularidad de éste.

 

El segundo aspecto, está en su nota sobre la refutación de Aristóteles a la paradoja de Zenón en que una flecha recorrerá siempre hasta el infinito la mitad de su trayecto.  Apunta Lenin: “Aristóteles replicó: el espacio y el tiempo, son infinitamente divisibles (en potencia), pero no infinitamente divididos (en realidad)”[11].

 

Pero Lenin no nos aporta mayores reflexiones.  No obstante el pensamiento se mueve a considerar que el espacio y el tiempo son continuos susceptibles de dividirse, pero no sucesión ininterrumpida de divisiones.

 

Al final de cuentas, nosotros asumimos que ambas proposiciones son válidas; en una se muestra la dialéctica interna de lo discreto (su negación en la sucesión); en la otra se muestra la dialéctica interna de lo continuo (su negación en lo susceptible  de su divisibilidad infinita).  Pero la dialéctica externa en ambas, es su negación entre sí.  Y si esto es así, marca un nuevo paso no sólo en el desarrollo del pensamiento materialista en general, sino en la comprensión del espacio.

 

Hegel hizo un brillante aproximación a ello, si no es que aceptamos la solución ya en él.  Lenin lo recoge en una de sus notas de estudio recopiladas en el documento llamado Cuadernos Filosóficos, según la siguiente cita tomada de la Ciencia de la Lógica, de Hegel: “La esencia del espacio y el tiempo es el movimiento, …como unidad de la negatividad y la continuidad, el movimiento es expresado como Concepto, como pensamiento, pero ni la continuidad ni la discontinuidad deben ser puestas como la esencia”[12].  Y a esta nota, Lenin le hace una apostilla que reza simplemente: “incorrecto”.

 

Luego continua con una reflexión en la que apunta: El movimiento es la esencia del espacio y el tiempo.  Dos conceptos fundamentales expresan dicha esencia, la continuidad infinita y la “puntualidad” (= negación de la continuidad, discontinuidad).  El movimiento es la unidad de la continuidad… y la discontinuidad…  El movimiento es una contradicción, una unidad de contrarios”[13].

 

Sin embargo, tanto Hegel como Lenin muestran insuficiencias.  La continuidad puede ser, y es, tan negatividad como lo discreto; y por otra parte, lo discontinuo no es exactamente equivalente a “lo puntual”, a lo discreto.  Lo discreto, cierto es, es la puntualidad; pero la discontinuidad significa el rompimiento de lo continuo, su interrupción, sin perder su calidad como tal, aun cuando cada parte pueda constituir su negación en forma de discretos.

 

En última instancia, Lenin lo asienta en los términos más correctos: “No podemos imaginar, expresar, medir, describir el movimiento sin interrumpir la continuidad…”[14]; es decir, sin examinar en sus discontinuidades; que no exactamente significa examinar en susdiscretudes.

 

En suma, el movimiento es la esencia del espacio, y la comprensión del movimiento es el entendimiento de la unidad de lo continuo y lo discreto, de lo continuo y lo puntual; que lo puntual carecerá de dimensiones, y, como apunta Lenin, “¡Esto significa que está fuera del espacio!  Es el límite del espacio en el espacio, una negación del espacio…”[15]; expresión justa de la dialéctica de su movimiento.

 

A esto se refería Feuerbach en su  libro Exposición, Análisis y Crítica de la Filosofía de Leibniz, del que Lenin mismo extrae la siguiente cita: “En general, en la naturaleza no existe nada discreto; todos los contrarios, todos los límites del espacio y el tiempo, y lo demás, desaparece ante la absoluta continuidad, la infinita interconexión del Universo”[16].  Pero esto es, en tanto lo continuo es entendido como sucesión ininterrumpida e infinita de lo discreto[e].

 



[6]      Ilich Ulianov (Lenin), Vladimir; Materialismo y Empirocriticismo, (1909); Editora Política; La Habana, Cuba, 1963; p.165.

[8]      Ibid. p.166. (cursivas nuestras).

[b] Aquí a Lenin le ocurre lo mismo que a Engels en sus primeras notas acerca del concepto de espacio: se afirma la objetividad del espacio en las propiedades espaciales de las cosas, pero en el lenguaje se refiere a la existencia de esas cosas en el espacio, esto es, como existiendo en un recipiente.  Y en este caso, la expresión de Lenin se explica, porque desconocía de Feuerbach esa parte.

[8]      Ibid. p.176.

[c] La extraordinaria paradoja consiste en que ese discípulo de Hume, necesariamente, planteaba el concepto de espacio desde la posición del empirismo idealista; esto es, esa compleja condición metafísica de la objetividad del espacio, en tanto la objetividad misma de la idea del mismo.  Y, por lo tanto, si se ha de decir, como lo dice Lenin, que ello es tal como lo expuso Engels en 1894, a ello hay que agregar, que –y se sobreentiende– invertida la idea desde una posición materialista dialéctica.  Pero más aún, en “el ser de los cuerpos en un espacio existente”, lo importante de esta paradoja no es tanto la coincidencia del idealismo y el materialismo en dicha noción del espacio, como, por más que el espacio como algo independiente de las cosas se quiere evitar, el ser de los cuerpos siempre aparece ahí, “en un espacio existente”; y no, como debiera ser siendo consecuentes con la propuesta, que el ser de los cuerpos aparezca exclusivamente en la forma de sus propiedades espaciales.

[9] Ilich Ulianov (Lenin), Vladimir; Cuadernos Filosóficos (apuntes, 1895-1916); Editorial Política, La Habana, Cuba, 1964; Obras Completas, t. 38; p.77 (aquí Lenin considera la fecha del Prólogo a la última revisión del Anti-Düring).

[d] Estas notas de Lenin son de entre 1895 y 1916; para entonces, Einstein ya ha publicado su teoría de la relatividad, 1905 y 1916, por lo que, o bien Lenin conoció de los trabajos de Einstein desde el primer momento (algo difícil), o entonces, más que Lenin el mismo Feuerbach medio siglo antes, adelantó a Einstein en la noción filosófica del continumm, que es exactamente lo que Lenin está expresando en esta cita.

[10]      Ibid. p.215.

[d]      Esto es, el principio heraclitiano de que, en este caso, el espacio es, y no es al mismo tiempo.

[11]      Ibid. p.249.

[12]      Ibid. p.250.

[13]      Ibid. p.250.

[14]      Ibid. p.252 (cursivas nuestras).

[15]      Ibid. p.293.

[16]      Ibid. p.374.

[e] Esto último así lo anotamos en el texto original de la ponencia, esa era la posición de Feuerbach y así la retomaba Lenin.  En tanto se reconozca el estado discreto irrumpiendo en lo continuo, por definición, la “absoluta continuidad” más bien es la que desaparece.  Pero, revisado veinte años después, nuestra mirada se centró en el punto en el cual Feuerbach, y con él Lenin, aceptan que, “en general, en la naturaleza no existe nada discreto”.  Ello está en contradicción con la evidencia, pero, dialécticamente, lo que expresa, en oposición al continuum como esencia del espacio, es ahora el vacuum.  Pero en su mayor esencialidad, lo que expone, es precisamente el movimiento de transición de uno en otro, como esa mayor esencialidad el espacio.

 


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Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Ponencias Congresos
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