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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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5 agosto 2010 4 05 /08 /agosto /2010 08:04

Cliché Espacio Geográfico, Revista 2010

Evolución del Concepto de Espacio

en el Pensamiento Materialista Contemporáneo.

  Ponencia, III Encuentro de Geógrafos

de América Latina, 1991 (4/5)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica;

http://espacio-geografíco.over-blog.es/;

México, D.F; ago 10.

 

 

El concepto de espacio

en el pensamiento materialista dialéctico,

a la luz de los avances de la física contemporánea.

 

Con estos escasos elementos de los clásicos de la dialéctica materialista, se trasmitió al pensamiento materialista de nuestro tiempo, el marxismo, el problema del espacio.

 

Es natural que fuese entre los filósofos soviéticos marxistas en donde dicho concepto fuera retomado, y así, en la Historia de la Filosofía, en siete tomos (1957), redactada por una pléyade de filósofos de la Academia de Ciencias de la URSS, bajo la coordinación de M.A. Dynnik, se expone, T.I. Oizermán, en un parágrafo sobre El problema del espacio y el tiempo: “En el Anti-Düring –dice Oizerman– se fundamenta la tesis de la unidad del espacio y el tiempo.  Engels pone de manifiesto la inconsistencia de las concepciones de Düring, según las cuales existió cierto estado del Universo fuera del tiempo, y por consiguiente, inmutable; el tiempo, afirma Düring, tiene un comienzo y apareció sólo cuado el mundo se puso en movimiento.  El ser fuera del tiempo, dice Engels, es tan inconcebible como el ser fuera del espacio.  No es cierta la afirmación de Düring de que el tiempo existe a consecuencia del cambio, en realidad, los cambios se producen en el tiempo, y éste no depende de los cambios”[17].

 

De estas últimas líneas pudiera entenderse que el tiempo es un “algo” en el que ocurren los cambios de las cosas, y es independiente de ellos; pero el real sentido en que se expone como lo hace Oizerman, es, siguiendo a Engels, que: “El tiempo en el transcurso del cual no se produce ningún cambio sensible, dice Engels, está muy lejos de no ser tiempo absoluto, y si hacemos mentalmente abstracción de todas las realidades ligadas a las relaciones de simultaneidad o falta de simultaneidad, llegamos al concepto puro del tiempo”[18].

 

Esto es, el tiempo en Engels y retomado así por Oizerman, se limita a considerarse como una medida del cambio sensible.  Por analogía, el espacio es, así mismo, una medida de la extensión sensible, y por espacio, estrictamente lo que debe entenderse no es algo distinto a lo que se extiende, es decir, no a la extensión en sí, sino a lo extendido.

 

Oizerman, representativo del materialismo contemporáneo, enfáticamente afirma que tiempo, como espacio y materia, como tales, no podemos descubrirlos por los sentidos, son sólo abstracciones científicas que reflejan la realidad.

 

En el tomo VII de la Historia de la Filosofía, bajo la dirección de Dynnik, I.V. Kuzentzov trata el punto de la teoría de la relatividad como la teoría contemporánea del espacio y el tiempo.

 

Éste recoge una cita de P. Langevin, en la cual, contraponiendo a los argumentos que negaban la objetividad del espacio y el tiempo, afirmaba que, “el principio de la relatividad del espacio es la confirmación…, de la existencia de la realidad exterior del espacio”[19], “realidad exterior del espacio” u “objetividad del espacio”, entendiendo a éste como un continente de los objetos; mas no un continente en sentido físico, sino como cualidad del ser, como abstracción de éste.

 

Kuzentzov hace una brillante síntesis filosófica de la teoría física del espacio, el tiempo y la gravitación; y expone una conclusión de fundamental trascendencia para el pensamiento  materialista contemporáneo: el que, a su juicio, son concepciones erróneas aquellas “que identifican con la materia el continuo temporal-espacial”[20].

 

Critica, pues, la transformación recíproca de materia en espacio-tiempo, y de éste en aquella.  “Aquí se incurría –dice Kutzenzov– en un divorcio entre las formas de existencia de la materia y la propia materia”[21].  Se incurría, en su apreciación, en la ilógica de la separación de la forma y el contenido; donde la forma por sí sola parece tener existencia independiente.

 

En suma, “forma de existencia de la materia”, es expresión de la diversidad espacio-tiempo, en tanto diversidad de la existencia discreta y su movimiento.

 

En 1966, G. Kurzánov en su Problemas Fundamentales del Materialismo Dialéctico, afirma: “la teoría de la relatividad ha mostrado el estrecho nexo del espacio y del tiempo con el movimiento de los cuerpos materiales.  La longitud y la continuidad no son absolutas ni independientes de los campos en movimiento, sino que están determinados totalmente por las leyes del movimiento de éstos”[22].  Esta afirmación es obligada y consiguiente al concepto de espacio entendido como forma de existencia de la materia; dicha forma estará determinada totalmente por las leyes del movimiento de su contenido.

 

Pero Kursánov volverá a otro concepto vinculado profundamente al concepto de espacio en todo el pensamiento materialista: el vacío.  Y así, afirma: “…no existe el espacio vacío desvinculado de la materia…, el llamado vacío no es tal “vacío” en el viejo sentido de la palabra…  Ese “algo” o vacío actúa sobre las partículas de sustancia y es, a la vez, objeto de su influencia.  El vacío representa un estado completamente determinado de los campos físicos materiales…”[23].

 

En otras palabras, el vacío viene a ser la forma y el campo el contenido.  Es decir, ese espacio entre dos discretos, necesariamente existente, que daba lugar a la idea del vacío, y que implicaba una dificultad de respuesta en esta concepción del espacio como medida de lo discreto, finalmente fue “llenado” o “discretizado” por el campo; y así, el vacío existe real y objetivamente, como categoría para designar al campo.  El vacío es, según Kurzánov, la propiedad de espacialidad del campo, tal como lo lleno, es la propiedad de espacialidad de la sustancia.

 

Todo este asunto fue tratado  por Eli de Gortari en su Dialéctica de la Física, 1964, desarrollando consecuentemente las mismas ideas.  En su primera línea dedicada al respecto, Eli de Gortari afirma: “El espacio es una propiedad común a todos los procesos existentes”[24].  El espacio es pues, como él lo reitera, un conjunto de propiedades espaciales; y esclarece la expresión por la cual erróneamente se deja ver al espacio como un recipiente, al especificar: “…hablando en rigor, los procesos no existen en el espacio, sino que su existencia es espacial”[25]; presenta éste –continúa más adelante– una multitud de ordenaciones coexistentes.

 

Por otra parte, en su capítulo segundo: “La Categoría de Espacio”, inscrito en su trabajo Dialéctica de la Física, tiene la virtud de expresar el tratamiento en términos un tanto más físicos que filosóficos exclusivamente, y esto lo conduce a un amplio tratamiento del concepto de espacio en lo particular en el microcosmos y su teoría cuántica.

 

De ahí que, siendo consecuente con el concepto materialista contemporáneo, enfrenta la contradicción de un espacio caracterizado por un cuanto de longitud, es decir, del volumen mínimo del campo-espacio, antes de que éste deje de existir y todo sea sustancia; la que tendrá que ser a su vez, por definición; si hemos de ser consecuentes con la teoría y el principio de que nada está fuera del espacio; la estructura menor de la sustancia: la finitud del espacio, y con ello de la sustancia mínima, y por lo menos, de toda forma de materia actualmente conocida.

 

De Gortari trata de salvar la paradoja estableciendo que como consecuencia del avance del conocimiento, es posible que se tenga que fijar un cuanto de longitud todavía más pequeño, pero, indiscutiblemente, esto está en contra de su primer afirmación; a saber, que, “…hablando en rigor, los procesos no existen en el espacio, sino que su existencia es espacial”.

 



[17]      Dynnik, M.A; Historia de la Filosofía; Grijalbo, t.III, 3ª edición, México, 1975; p.166.

[18]      Ibid. p.166.

[19]      Ibid. p.259.

[20]      Ibid. p.262.

[21]      Ibid. p.262.

[22] Kurzanov, G; Problemas Fundamentales del Materialismo Dialéctico; Ediciones Palomar; México, 1966; p.81.

[23]      Ibid. p.83.

[24] Gortari, Eli de; Dialéctica de la Física; Grijalbo, 1ª edición, UNAM, 1964; México, 1979; p.36.

[25]      Ibid. p.36.

 



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