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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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10 noviembre 2009 2 10 /11 /noviembre /2009 09:01

Clich--Educaci-n--Posgrado-Educaci-n

Filosofía de la Educación

y Teoría del Humanismo.

Ensayo, 2009 (1/6)*

 Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri**

"Espacio Geográfico", Revista Electrónica de Geografía Teórica,

http://espacio -geografico.over-blog.es/; 
México, 10 nov 2009. 


 
Introducción

 
                                Este Ensayo no podría ser, sino por las mismas razones de su tema y contenido: la filosofía de la educación, fundada en su esencia, en la teoría del humanismo; esto es, como expresión de la humanización del ser humano por el ser humano mismo, para su libertad, con fundamento en la filosofía dialéctico materialista ateísta***.  Es decir, porque este Ensayo es para los seres humanos estudiantes de este curso, con los cuales, yo, ser humano humanizándome contribuyendo a humanizarlos por la simple tarea que se realiza, he compartido estos conocimientos con fundamento en la teoría del humanismo; por excelencia, y en su esencia, ateísta; y, en consecuencia, en el pensamiento filosófico materialista dialéctico.

                                Al ser un Ensayo con fines didácticos, desarrolla no sólo un contenido en el tema enunciado en el título, sino explicita el procedimiento lógico de su elaboración como procedimiento hipotético-deductivo de la demostración; por lo demás, aspecto esencial del método científico de la modernidad (en este caso, en la metodología de exposición); es decir, método científico de los últimos cinco siglos, cuyas bases fueron echadas desde la revolución copernicana (siglo XVI) y los trabajos de Galileo (1564-1642) y Kepler (1571-1630), como con los aportes al procedimiento de obtención del conocimiento objetivamente verdadero, por oposición al dogma escolástico medieval; aportados tanto en el empirismo, en el protocolo de sus “Tablas de Comparación”, por Bacon (1561-1626), como en el racionalismo, en el protocolo de las “Reglas del Método”, por Descartes (1596-1650), hasta el protocolo de los “Principios”, de Newton (1642-1727); esencialmente discutiéndose sobre el papel de la hipótesis en el silogismo como procedimiento de la demostración lógica.

                              Por la influencia de Newton, surgió inevitablemente en el período de la Ilustración (básicamente el siglo XVIII) el pensamiento mecanicista en la teoría del conocimiento; pero, al mismo tiempo, las reglas del método científico aportadas por éste, determinaron el proceso de fusión empírico-racionalista en el método científico, y con ello el fundamento dialéctico
del mismo.

                               Con Hegel (1770-1831), y su influencia por toda la primera mitad del s.XIX, el método dialéctico del análisis de las contradicciones (entendido no como contradicciones del pensamiento, sino de la naturaleza opuesta de las cosas, u objetiva), en su forma idealista metafísica de la consideración de los contrarios por su naturaleza externa, por la forma, por el fenómeno, se hace dominante; y para la segunda mitad del mismo siglo, con Marx (1818-1883) y Engels (1820-1895), la dialéctica hegeliana se invierte haciéndose dialéctica materialista, del análisis objetivo de la realidad objetiva, atendiendo al análisis de las contradicciones por su naturaleza interna, por su contenido, por su esencia, hasta nuestros días.

                               Se explicita, pues, el procedimiento lógico hipotético-deductivo de la demostración mediante la elaboración previa de un silogismo, por el cual se trata de demostrar que, la más alta expresión del Humanismo, es fundamento de la filosofía de la educación en tanto ésta es vía de la libertad en el más elevado carácter ético-estético:

 

 

Premisa antecedente:

El comunismo y su filosofía materialista dialéctica ateísta, es fundamento de la filosofía de la educación en tanto ésta es vía de libertad en el más elevado carácter ético-estético.

 

Premisa tesis:

La más alta expresión del Humanismo, es el comunismo y su filosofía materialista dialéctica ateísta.

...............................................................................................

Consiguiente (hipótesis):

La más alta expresión del Humanismo, es fundamento de la filosofía de la educación en tanto ésta es vía de la libertad en el más elevado carácter ético-estético.


Asumimos, pues, como marco teórico gnoseológico de este trabajo, el pensamiento dialéctico materialista; mismo que en su parte temática se refiere a la teoría del humanismo en su concepción clásica renacentista, profunda y esencialmente ateísta; y en su parte especializada, a la educación con un fundamento sociopedagogista.

 


                                 En cuanto a la estructura de este documento, exponemos en un primer apartado los argumentos acerca de nuestros fundamentos teóricos en los cuales se sustenta todo lo demás dicho.  Luego, en un segundo apartado, nos referimos a lo que no somos, a la argumentación demostrativa de lo que consideramos una vía equívoca del conocimiento; es decir, a la refutación de la posición contrapuesta****


                                Finalmente, entre el tercer y quinto apartados, se vierten los argumentos demostrativos de cada una de las premisas del silogismo antes enunciado, verificando la hipótesis: el que el Humanismo y su contenido ético-estético, es el fundamento de la filosofía de la educación como vía hacia la libertad; y con ello, dialécticamente a su vez, demostrando la tesis sustentada: el que la más alta expresión del humanismo, es el comunismo y su filosofía dialéctico materialista ateísta.

  

 

1 Fundamentos

                                Hablar de la “filosofía de la educación” puede tener dos acepciones: 1) una popular en la que por ello se entiende ese “saber en general de la educación –no necesariamente riguroso– con un sentido propio o particular”, una especie de interpretación propia con que cada cual define su concepto y tarea  educativa; o 2) una definición rigurosa, científicamente fundada o teorizada, acerca de la educación, y en la cual se responde categorizadamente a cada concepto involucrado (es decir, en donde cada concepto tiene un fundamento teórico), de manera especial, en un marco teórico gnoseológico preciso.

                               Así, en este ensayo se sustenta nuestra filosofía de la educación en el sistema gnoseológico del pensamiento dialéctico materialista; esto es, en el marxismo o teoría del comunismo, todo lo cual es uno y lo mismo.  Es decir, categorías distintas, pero que expresan aspectos semejantes, en sí, de un mismo hecho.

                               Justo es en la teoría del comunismo y su fundamento filosófico dialéctico materialista elaborado por Marx y Engels, en donde se compendia precisamente, a su vez, la teoría del Humanismo, entendida como “el reconocimiento de la historicidad del hombre”(1)
.  La teoría del comunismo (donde el socialismo como parte de este es la fase de transición del capitalismo al comunismo), es la teoría de una sociedad en la que ha quedado abolida la propiedad en manos de unos cuantos, de todo aquello que produce para toda esa sociedad.  Abolido desde la sociedad socialista eso que se denomina “propiedad privada de los medios de producción social”, quedará abolida la causa de la desigualdad social misma; con todos sus vicios de egoísmo, y en donde los que se hacen del poder, promueven para las clases sociales explotadas su alienación mediante creencias teístas míticas acientíficas y falsos valores; reemplazados éstos por una nueva moralidad, y en consecuencia, donde han desaparecido las clases sociales y reina, social, económica, política y moralmente, una sociedad de comunes, equitativa, de iguales.

                                En nuestro marco teórico temático, la teoría del Humanismo, en su esencia, surgida por oposición al teocentrismo religioso medieval (ss.V-XV), en un proceso renacentista bajo el período del llamado “despotismo ilustrado” cuyos monarcas “güelfos” luchaban contra los señores feudales, de crítica al clero e ideas aun vagas de unidad nacional, en la forma erudita y literaria en que sólo podía expresarse en ese momento del siglo XIV, que fue de Dante (1265-1321), a Petrarca (1304-1374), y Boccaccio (1313-1375), expresándose filosófica y socialmente ya en su plenitud entre los ss.XV-XVI, entre otros autores como Pomponazzi (1462-1524), Nicolás Maquiavelo (1469-1527), Ulrrich von Hutten (1488-1523), o los utopistas del s.XVI, Moro (1478-1535) y Campanella (1568-1639); es aquella en la que el culto es ahora al antropocentrismo científico moderno.  De la dependencia absoluta a Dios en donde el ser humano ha de ser un miserable de espíritu, se pasa al ser humano de la mayor espiritualidad en la reivindicación de la dignidad humana, dependiendo de sus conocimientos científicos y sus propias capacidades.  En él, el teísmo oscurantista medieval que despreciaba al ser humano en sí, tomándolo tan sólo como la “prisión del alma” castigada; puesto que el alma es un ente no del Reino de la Tierra, sino del Reino de los Cielos, entendido éste como un mundo sobrenatural; ha sido reemplazado paulatinamente por el panteísmo (s.s.XVI-XVII), y de éste, pasándose al deísmo (s.XVIII), y finalmente al ateísmo (s.XIX-XXI), en un largo proceso de emancipación de las mentes y la liberación del ser humano por el ser humano mismo.

                                Conjuntar lo anterior en un marco teórico especializado, significa definir nuestro concepto de la educación con base en ello; con todo lo cual se estructurará nuestra filosofía de la educación.

                                En particular, nuestro concepto de educación está sustentado en la sociopedagogía, fundamento de la educación socialista, y por lo tanto, de lo que en el mundo occidental o capitalista, por razones de lucha ideológica contra el comunismo, se ha llamado, de manera descalificativa, como la “Escuela Tradicional”*****
.

                                En este punto seguimos las ideas de una educación social desde Makarenko (1888-1939), a Pinkevich (1883-1939), Pistrak (¿-?) y Lunacharsky (1875-1933), para llegar a Bogdán Suchodolski en las décadas sesenta-setenta del siglo XX, en que se atiende al problema esencial de esa educación social con una educación ético-estética, plenamente humanista.


*      Ensayo didáctico para el curso “Filosofía de la Educación”, I Cuatrimestre, de la Maestría en Educación, CESUM, abril-mayo de 2008 (con su actualización a agosto de 2009)..

**    Geógrafo, Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM); Maestría en Educación Superior, y Doctor en Filosofía, por el Centro de Investigación y Docencia en Humanidades del Estado de Morelos (CIDHEM).  Jefe del Área de Relaciones Internacionales y Director de la Maestría de la misma, de la Universidad Internacional “José Vasconcelos”, Cuernavaca, Mor; agosto de 2009.  Correo Electrónico: e_lihi@hotmail.com.  Sitio: http://espacio-geografico.over-blog.es/

*** Por dialéctica se entiende el sistema y método filosófico por el cual todo proceso se reconoce como una unidad de opuestos que contienden entre sí (en este caso, la unidad de opuestos entre el empirismo y el racionalismo).
****
En nuestra interpretación de las cosas, debe entenderse por objetividad, el reflejo cada vez más fiel de la realidad de mundo de los objetos materiales.  Así, ese intento se hace desde distintas posiciones o interpretaciones filosóficas (consciente o inconscientemente) asumiendo cada una, el constituirse en la que más fielmente interpreta la realidad del mundo.  En ese sentido, en nuestra manera de ver las cosas, no debe confundirse la objetividad en el conocimiento, con una pretendida posición neutral, que en el fondo no existe.  La pretendida posición neutral es, por principio, una negación explícita a la refutación, planteando indiferentemente la negación implícita de todo lo que no es esa misma posición.  Objetividad es atenerse a los hechos, independientemente de nuestros deseos, de nuestras ideas o subjetividad; y ello no niega la posibilidad, sino más aun la impone, de la refutación de las tesis que se juzguen erróneas.

1      Abbagnano, Nicola; Diccionario de Filosofía; Fondo de Cultura Económica; México, 1966; (v. Humanismo).

***** Aspecto encubierto en una pueril critica a los viejos métodos didácticos mediante sanciones físicas.

 


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