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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • Espacio Geográfico.   Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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10 junio 2012 7 10 /06 /junio /2012 22:01

Cliché Espacio Geográfico, Revista 2010Fin de una Era

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

11 jun 12.

 

Terminó una era, una época, una gran etapa; llegó a su fin, objetivamente dada, y en su generalidad, de una u otra forma, maraca a cada uno en el fin de una etapa y el inicio de una nueva de manera personal.

 

Por tres años hicimos de este Blog (palabra compuesta del inglés “web-log”, de web, “red”; y log, “diario”; “diario o bitácora de la red”), básicamente, la Revista “Espacio Geográfico”.  Ésta maduró en su contenido, a la vez que las constantes de tres años nos permitieron ver que, del total de los visitantes a este Sitio, el 25% son lectores sistemáticos y el 75% lectores circunstanciales que acceden al Blog en función de búsqueda de información, de modo que se nos impone ahora el dejar esa Revista especializada a los lectores realmente interesados, en lo que el resto del Blog como tal quedará para satisfacer esas necesidades de búsqueda de información.

 

La Revista nos continuará representando el autocompromiso de su sistematicidad y periodicidad semanal en lo más posible.  La información del Blog, trataremos que en lo posible, sea igualmente periódica, no obstante ahí ya no comprometeremos esa regularidad.

 

Un elemento esencial más de esa objetividad determinante del fin de una gran etapa, está en que la contradicción dialéctica e histórica esencial de la Geografía ha cambiado, ya no es exactamente aquella que se expresaba como la “geografía espacista” de un lado, y la “geografía fenomenista” del otro, como hasta hace muy poco todavía equivocadamente así lo veíamos.

 

Nosotros, por el recurso de la abstracción y generalización, por la síntesis en la subsunción lógica de un opuesto en otro, apenas recién hemos superado dicha contradicción; cuando en realidad, incluso la geografía “oficial” institucional, hace poco más de quince años, si bien por decreto, literalmente dicho, por auto de fe, ya la había superado.

 

Ahora, una Geografía única como ciencia del estudio del espacio terrestre, hace surgir una nueva contradicción dialéctica que se expresa como una “geografía objetiva” de una parte, y una “geografía subjetiva” de la otra; una, la primera, en el criterio del método de la ciencia de la modernidad ilustrada; la otra, en el llamado <<paradigma de la “ciencia” de la “posmodernidad”>>.

 

Guardan cierta continuidad con las líneas de la vieja contradicción histórica, ya que la “geografía objetiva” de la modernidad, se asume estudiosa del espacio terrestre como la “dimensionalidad material continuo-discreta”; en tanto la “geografía subjetivista”  de la “posmodernidad”, se asume, a su vez, estudiosa del espacio terrestre, pero como un espacio cuya definición está en una identidad análoga fuera de él; esto es, en el espacio definido por “lo que la sociedad construye” (el ente “espacio”, como el “espacio socialmente construido”).  Filosóficamente sintetizada la idea, se asume el estudio del espacio terrestre, en la analogía del sí mismo, de su propio ser.

 

En el campo de la ciencia de la modernidad (esa ciencia de origen galileano-kepleriano y baconiano-cartesiano), la definición del espacio como su objeto de estudio de la Geografía, en el enunciado de que el espacio es el “espacio socialmente construido”, constituye, repetido ya por poco más de quince años, el error más nefando de la historia universal de la ciencia de todos los tiempos: el pueril error lógico de la tautología; al que se agrega ahí mismo, el error lógico de la sustitución de tesis.

 

Incurre en él el estudiante de primer ingreso que se supone debería ser capaz de criticarlo; más aún, pues, gravemente comete el error el docente que debería ser el primero en capacidad de corregirlo; pero trágico cuando ello, en poco más de quince años, no lo ha hecho, ya no se diga el docente de posgrado, sino ni siquiera el más encumbrado doctor investigador del Instituto de Geografía de la UNAM.

 

No obstante, en el campo de la llamada “posmodernidad”, en ello no puede haber error lógico, porque la lógica se desconoce, se rechaza, y más bien, lo que hay, es la afirmación del objeto de estudio en la teológica analogía del ser.  Pero ello implica una posición consciente y deliberada en ello.

 

Esas geografías objetiva y subjetiva, moderna y “posmoderna”, científica y teológica, podrán criticarse mutuamente, pero ya toda discusión racional entre ellas carece de sentido, ya que, siendo mutuamente excluyentes, antagónicas, de su discusión nada se sintetizará.

 

Un principio en el marxismo, es el principio de historicidad, lo que entre marxistas nos lleva a soler decir que, “la historia no perdona”.  Y aquella “geografía fenomenista” que aún en los años noventa se obstinó en continuar en el exclusivo estudio de lo aparente a la percepción sensible; cuando en lo subyacente se tenía ya el reconocimiento del estudio del espacio; como consecuencia, inexorablemente, tenía que desembocar en su actual triste condición metafísica.

 

Por los últimos tres años (absurdo, pero así fue), nos resistimos a ingresar al Sitio del Colegio de Geografía (y en general, de la “oficialidad” institucional); y como que para nosotros no transcurrió el tiempo, y en general nos imaginábamos aún las mismas condiciones.  Pero al acudir al Sitio, al volver a la “oficialidad” institucional así fuese virtualmente, el impacto ha sido mayúsculo; ha sido no sólo una ubicación de golpe en el presente, sino un enfrentamiento de la tragedia, que no obstante en el otro, la hemos sentido nuestra: ahora, la planta docente del Colegio de Geografía, por lo menos en su quinta parte, está formada por mis compañeros de aula o del ámbito laboral…; conozco perfectamente bien a ese 20%, todos me conocen perfectamente bien a mi, y ambas partes sabemos bien lo que sabemos o no sabemos.

 

Pero es justo que son ellos, ahora (por encima de nosotros ya no están los antiguos profesores), los responsables del error más burdo jamás cometido en la historia de la ciencia, en el pretender fundamentar a la Geografía como ciencia, en una tautología, en la que, además, se incurre en la suplantación de tesis.  En ello no vale alegar ignorancia, pues entonces el error sería doble: el no saber, y el no saber cuando se debería saber.

 

Y si en el argumento de la “posmodernidad” se excluye la falta a las reglas de la lógica, entonces el adjetivo de oscurantismo, queda claro que no ha sido un exabrupto para descalificar, sino un adjetivo para describir la realidad.  Y en todo ello no hay, no tendría por qué haber, nada personal, simplemente son los hechos.

 

Si esa “geografía subjetivista” la definimos en el contexto de la modernidad, entonces hay un error grave  que tiene que ser corregido de inmediato y asumir las implicaciones con integridad moral e intelectual.  Pero si esa “geografía subjetivista” se define en el modelo de la “posmodernidad”, entonces ello es el reflejo de su fracaso teórico como ciencia rigurosa, y acaso ella sólo sea ahora, una disciplina de conocimientos humanísticos semejantes a la literatura.  Una narrativa literaria adornada de un lenguaje de tecnicismos de las ciencias y de hasta algunas ecuaciones, pero narrativa literaria exclusivamente.

 

No hay ya manera de eludir la responsabilidad histórica.  Quien se puso a impartir clases a manera de la “chambita fácil” en el Colegio de Geografía en los últimos poco más de quince años; de hecho, quien se integró a la “oficialidad” institucional en el lapso de estos tres últimos lustros, forma parte ya, en la historia de la ciencia, de los responsables del error más burdo jamás cometido.

 

Finalmente, espero que se comprenda, que de no corregirse o más aún, de afirmarse su fundamento en la “posmodernidad”, que estoy obligado moral e intelectualmente, por razones ideológicas y de conciencia, a someter a la más dura crítica esa anticiencia, e, infortunadamente, a quien la encarna.

 

La educación y el hacer de la ciencia, es parte de la lucha de clases, su parte más fina y sutil.  Es necesario hacer conciencia histórica, y resolver en consecuencia.

 

Saludos fraternos a todos.

 

Luis Ignacio Hernández Iriberri.

 


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Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Historia de la Geografía en México
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