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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
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  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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10 abril 2011 7 10 /04 /abril /2011 23:19

Ícono GeoeconomíaGeografía Económica y Política Mundial.  Tres Conferencias.  Monogrfía, 2006 (19/).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

"Espacio Geográfico", Revista Electrónica 

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

27 jun 11.

 

Modelos de Uso y Aprovechamiento de los Recursos Naturales

                         La preocupación real –hemos dicho antes– por el uso y aprovechamiento de los recursos naturales, no se hizo patente sino hasta los años setenta del siglo pasado.  No obstante, dicha situación puede ser examinada bajo dos grandes modelos económico-políticos: a) el capitalista, y b) el socialista, si bien es cierto que entre 1970 y 1990, justo cuando comienza a plantearse la problemática internacional de los recursos naturales, el modelo de economía planificada socialista, se adentró en un proceso de declinamiento.

 

 

a)     El Modelo Capitalista del Uso y Aprovechamiento

de los Recursos Naturales.

 

El modelo capitalista del uso y aprovechamiento de los recursos naturales no puede operar sino bajo las leyes de este sistema, en esencia, hemos dicho, bajo la lógica del mercado.  Más aun, del mercado en el momento histórico de una tendencia a la máxima concentración de capitales dando lugar a la formación de monopolios, lo cual restringe la competencia proclamada por el mismo sistema, incluso mundial, lo cual permite mantener los precios altos sobre las mercancías, con ganancias igualmente exorbitantes.

 

Se da así, una gran acumulación de capital en las metrópolis de esos monopolios, formándose con ello una masa de “capital sobrante”, que se convierte en “capital trasnacional”, el cual a su vez crea el monopolismo internacional.  A fines del s.XIX –citamos del Manual de Economía Política de la Academia de Ciencias de la URSS[1]– estos monopolios internacionales no pasaban de 40, que para la I Guerra Mundial sumaban ya 100, y para la II Guerra Mundial pasaban de 300.

 

Lo interesante de esa monopolización, incluso internacional, es que se da precisamente sobre los recursos energéticos, que siendo el petróleo el fundamental a principios del s.XX, éste se monopolizaba tanto por la Standard Oil controlada por Rockefeller, y el consorcio inglés Royal Duch Shell.  De manera semejante, posteriormente a la II Guerra Mundial, apareció la Unión Europea del Carbón y el Acero[2], el origen de los actuales Tratados de Libre Comercio.

 

Los actuales monopolios, por ejemplo, del petróleo, establecen el precio monopolista especulativo (comprar barato y vender caro) del recurso natural, muy por encima del costo real, como puede verse sin dificultad en los actuales precios del petróleo (2006) estimados en no más de 25 dólares por barril, hasta en tres veces más ese costo (todo lo cual va acompañado tanto de políticas de domping en una guerra comercial, como de la guerra militar armada misma).

 

Desde los años cincuenta, los países llamados del “Tercer Mundo”, mantenidos en el subdesarrollo respecto de las grandes potencias monopólicas internacionales, han sido paulatinamente convertidos, como condición de necesidad de carácter vital para dichos monopolios internacionales, primero, en fuente de mano de obra barata, y en proveedores de materia prima barata, con la excesiva explotación de sus propios recursos naturales: “Venezuela, con el 95% de su petróleo; Bolivia con el 65% de su estaño; Malaya con el 55% del caucho y estaño”[3].  Luego, desmantelada nuestra planta productiva, nos han convertido, adicionalmente, en consumidores, a altos costos, de su producción.

 

Ello no sólo provoca la depauperación de las grandes masas de población en el mundo, sino el desperdicio de recursos naturales, la devastación ambiental, y el oscurantismo no sólo con la enajenación de la ciencia cooptada y fragmentada en institutos y laboratorios; sino con la alienación en la educación, para enceguecer a los pueblos y mantener oculto a su conocimiento tal situación.  Se ha generado el gran enriquecimiento de unos pocos (15%), frente al gran empobrecimiento de muchos (85%).  En México está el tercer hombre más rico del mundo, y el 55% de su población está en los límites de la pobreza extrema.

 

Paradójicamente, así, todo ello constituye a su vez un proceso de alta socialización mundial: del trabajo, de la producción, de la distribución, del consumo.  Se agudiza así, la contradicción entre el carácter social de la producción, con el carácter privado de los medios de producción, e incluso con la forma privada de apropiación de lo producido.  El sistema capitalista no sólo ya no resuelve las necesidades sociales, sino se ha convertido en un gigantesco obstáculo al progreso y desarrollo de la humanidad; es decir, a su avance, y su conciencia de la necesidad, que es tanto como a su libertad misma.

 



[1] Academia de Ciencias de la URSS; Manual de Economía Política; Editorial Grijalbo, 3ª edición, México, 1969; p.232.

[2] Ibid. p-232.

[3]       Ibid. p.242.

 



 

 

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Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Educación en Geografía
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