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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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13 noviembre 2009 5 13 /11 /noviembre /2009 09:39

Cliché Espacio Geográfico, Revista 2010

Geografía: Fundamento
de su Teoría del Conocimiento.

Clasificación de las nociones de espacio
en la geografía contemporánea.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri

 

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica 
http://espacio-geografico.over-blog.es/; 
México, 22 feb 10.

 

d)      Clasificación de las naciones de espacio 
   en la geografía contemporánea

 

A pesar de que el concepto de espacio del cuerpo teórico de la geografía se ha considerado tan solo como objeto de estudio en tanto elemento o marco de referencia; no por ello dicho elemento deja de ser determinante en una disciplina de conocimientos que centra su atención en las relaciones o interacciones, estas ultimas, como una manifestación externa de la unidad material del mundo.

 

En este parágrafo veremos cómo el concepto de espacio es imprescindible en geografía.  Cómo todo los geógrafos de una u otra forma hacen referencia a él, cómo, del mismo, se tiene una noción empírico-intuitiva, y cómo esto último es consecuencia directa de no asumir como objeto de estudio al espacio, finalmente.

 

El papel determinante del concepto de espacio se debe a que, este se expresa precisamente en el conjunto de relaciones externas de los objetos o fenómenos, o en general de los procesos materiales.

 

El espacio como marco o sistema de referencia según se entiende en la geografía actual fenomenológico-historiográfica, es ese medio, ámbito, esfera, estructura territorial en que se gestan las contradicciones externas a los objetos o fenómenos, constituyendo su premisa de existencia.

 

Sin embargo, el fenómeno en sí, sólo puede ser comprendido en sus leyes, en su esencia casual de acuerdo a sus conexiones, relaciones o contradicciones internas, a través de una determinada especialidad con un método propio.  Dado que dichas contradicciones constituyen por su parte, la premisa de movimiento y desarrollo del objeto o fenómeno mismo.

 

Por lo tanto puede considerarse que los geógrafos del presente reclaman para nuestra disciplina de conocimientos el estudio de las contradicciones de los objetos y fenómenos; es decir, el estudio de los objetos y fenómenos en sí, de acuerdo a sus contradicciones internas en un marco de referencia espacial, invadiendo el campo de estudio de otros especialistas, y habilitándose en él sin un fundamento teórico-metodológico riguroso.

 

Citando a Emmanuel de Martone, para quien la Geografía es la “ciencia del estudio de los fenómenos tanto naturales como sociales considerados en su distribución en la superficie terrestre de sus causas y relaciones”, se puede apreciar que su idea es fácilmente generalizable prácticamente todo los demás pensadores de la geografía; y que como resultado de ello, en el mejor de los casos, lo que parece ubicarse en primer plano es el estudio de las relaciones externas de los procesos materiales tanto inorgánicos como orgánicos y sociales; empero, cualesquiera de las definiciones que hasta aquí se han citado, se prestan a ambigüedades, las que conducen al estudio de las contradicciones internas de los fenómenos en su situación espacial.

 

Una critica más detenida, hará ver que ni en el mejor de los casos, puede entenderse que se sostiene el estudio del espacio en sí.

 

Bastaría cuestionar si la geografía puede ser una ciencia en su actual situación en la que no están claramente definidos su objeto de estudio, su lugar en el cuadro de la clasificación de las ciencias, sus postulados, principios, y categorías, donde no se parte en la investigación sobre la base de ninguna ley, hipótesis, etc; bastaría cuestionar si aun a pesar de ello puede ser una ciencia del estudio de los fenómenos, no sólo naturales inorgánicos (físico-químicos), y orgánicos (químico-biológicos), sino incluso de los fenómenos sociales (histórico-económico y político).  Y si aún se sostuviese lo concitado, habría que subrayar, por consiguiente, que la geografía en tal concepto no estudia el espacio, sino sólo en tanto como marco de referencia, más aún cuando en la definición se expone el estudio de dichos fenómenos "considerados en su distribución"; es decir, que además de estudiarlos en sus contradicciones internas, considerarlos finalmente en sus relaciones o contradicciones externas en su distribución.

 

La critica se hace tanto más severa, cuanto más necesario es precisar a que "cosas y relaciones" se refiere el estudio e investigación geográfica: sí a las causas y relaciones internas del fenómeno en sí; o si a las causas y relaciones externas manifestadas en la distribución de los fenómenos.

 

Algunos autores han tratado de ajustar más a un criterio geográfico espacial a la definición de Emmanuel de Martone, invirtiendo la sintaxis, para enunciarla como "la ciencia del estudio de las causas de la distribución de los fenómenos naturales tanto como sociales y sus relaciones"[1].  A la que habrá de hacer la siguiente observación: si bien la definición expresa de una manera mas lógica un objeto propio de la geografía, mas claramente definido, sólo recurre a una propiedad espacial: la distribución.

 

Al final sólo ha quedado una cosa: la geografía como ciencia del estudio de las causas de la distribución.  Pero en tanto la distribución sólo nos remite a un propiedad espacial, dicha definición es unilateral y nos encubre las leyes generales del espacio con las leyes particulares de la distribución.  Como consecuencia de tal unilateralidad, las causas de la distribución se analizan erróneamente, por las relaciones internas de los fenómenos, y no por la multilateralidad de sus relaciones externas; es decir, por la multilateralidad de las contradicciones internas del espacio.

 

No sólo es problemática una definición clara y precisa de esta ciencia y su objeto de estudio, sino el mismo, el espacio, también requiere ser precisado conceptualmente, aún por la geografía fenomenológico-historiográfica del presente que lo requiere por lo menos como marco de referencia.

 

Únicamente valiéndonos de las nociones de espacio hasta aquí citadas, de los diversos estudiosos de la teoría geográfica se pueden clasificar en tres puntos: 1) en donde por espacio se entiende: "el espacio <<lleno>> y de distribuciones diferenciadas en la estructura territorial de la superficie terrestre, susceptibles de ordenamiento por el hombre"; 2) en donde el espacio se considera como esfera ambiental, medio que suponen un carácter tridimensional (la hipótesis del continumm de Einstein); y 3) en donde el espacio se expresa por la noción de un "espacio continuo" (en la hipótesis del vacumm o vacío relativo).

 

La discrepancia entre estas tres nociones no es exclusivamente de forma, sino de contenido; más aún, no parece haber suficiente precisión de la definición conceptual en su enunciado, como podrá apreciarse enseguida por su análisis, evidenciando una noción empírico-intuitiva del espacio, y no una verdadera noción teórico-hipotética del mismo, como lo pudiera aparentar.

 

La primera noción se corresponde a la concepción filosófica de los plenitas (llamados así por su negación del vacío) neoplatónicos. Para ellos, como por ejemplo, para el geógrafo escolástico Ibn Rochd (averroes) y los sustentadores actuales de esta idea, el espacio es precisamente el espacio "lleno", no el "el marco vacío de los geómetras", según Claval; y en términos filosóficos-físicos es el objeto de carácter puntual discreto o discontinuo.

 

Así, Rosental e Iudin enuncian la discontinuidad en tanto categoría filosófica como lo que “es propio de los estados discretos de la materia (planeta, cuerpos, cristales, moléculas, átomos, núcleos, etc), de su grado de diferenciación, bajo el aspecto de elementos estables singulares de diferentes sistemas de estructuras cualitativamente determinadas"[2]. y en el Diccionario de Física Rioduero, la discontinuidad es el "cambio espacial a saltos de determinadas propiedades físicas"[3].  Las "distribuciones diferenciadas en la estructura territorial de la superficie terrestre" se refieren, entonces, a los objetos extendidos diferentes entre sí, que estructuran territorialmente la superficie terrestre.

 

La segunda noción; la del espacio como esfera ambiental o medio se aproxima, en sentido contrario a lo anterior, a la concepción filosófica de los antiplenistas o vacuitas que conforman toda la corriente del materialismo; para los geógrafos que se apoyan en esta noción del espacio, su espacio es el aspecto aristotélico-einsteniano.  Se postula el carácter tridimensional (la esfera o el ambiente); a tal grado que, en el Diccionario Filosófico de Rosental e Iudin, se define el "medio geográfico", como: el “conjunto de objetos y fenómenos de la naturaleza viva e inerte (corteza terrestre parte interior de la atmósfera agua suelo mundo animal y vegetal)...”[4]; y así, en dicho conjunto de objeto y fenómenos, se tiene la continuidad, la cual "se revela en la integridad de los sistemas que constan de los elementos discretos singulares, en la infinitud de sus conexiones, en la gradación de los cambios en los estados, en el paso sin brusquedades de un estado a otro"[5]; que para Aristóteles se caracteriza en la superficie terrestre: "lo divisible en partes siempre divisibles"[6], y para Einstein en el continuum, el espacio lleno de manera continua por materia (el medio).

 

Pero "estas definiciones del continuo tienen, sin embargo –hace ver Nicola Abaggnano en su Diccionario de Filosofía– carácter paradójico, ya que parece que quisiera hacer nacer lo continuo de la imagen misma de lo discontinuo, o sea, de un conjunto de instantes, de puntos o de posiciones”[7]; y así Einstein en su obra  "La relatividad", expresa el continuo como “una sucesión de puntos tan infinitamente cerca como se quiera unos de otros”[8], en un sistema de tres valores.

 

Es evidente que aquí tenemos que coincidir con Sexto el Empírico, en identificar estas dos primeras nociones del espacio interpretadas en el pensamiento geográfico.

 

La tercera noción del espacio en el pensamiento geográfico, es la que lo entiende como un "espacio continuo", o sea,  como el espacio de Anaximandro y los vacuistas; como el concepto de espacio sostenido en esta tesis, en el sentido de la exterioridad de los cuerpos discontinuos.

 

En consideración a las limitaciones de la geografía fenomenológico-historiográfica predominante en la actualidad, cabe suponer una representación del espacio bajo una noción empírico-intuitiva.  Es decir, encontrando también en su terreno la limitación de la escuela espacial-cartográfica de esta ciencia.

 

                              Todo lo anterior es atribuible –a nuestro juicio– a la contundente debilidad de la gran mayoría de los teóricos de la geografía, que ha sido el filosofar sobre ésta de manera tautológica, recabando lo que otros han dicho acerca de la teoría de esta ciencia, para concluir en lo que la misma es hoy.  Han citado textualmente desde los textos de Estrabón, pasando por Varenio y hasta Humboldt, y con ello han pretendido demostrar lo que la Geografía es, y por qué razón así lo es.  Todo lo cual en apariencia, resulta suficientemente acertado.  Sin embargo, lo que estos teóricos de la geografía en el mundo; ninguno hasta donde nos ha sido posible saber; no han hecho, ha sido precisamente el preguntarse, en última instancia, por qué otros antes o después que él, dijeron lo que dijeron, y por qué hicieron lo que hicieron.  Tratando de entender así el pensamiento geográfico como ciencia en tanto que deviene como reflejo elaborado de la realidad objetiva y, no sólo como producto del pensamiento subjetivo de sus exponentes.  No tratando de formar a todos los pensadores de la geografía en una misma y única sucesión cronológica; sino separando a tales pensadores por aquello en que ahondan las raíces mismas de su pensamiento: por el apego a una u otra concepción filosófica del mundo.


[1] Sánchez Molina, Antonio; Geografía Física y Humana; Trillas; México, 1971; p.11.

[2] Rosental, M.M-Iudin, F.P; Diccionario Filosófico; Editorial Pueblos Unidos; Montevideo, 1965; (v. Continuidad y discontinuidad).

[3] Herder, Verlag; Diccionario de Física; Editorial Rioduero; Madrid, 1972; (v. Discontinuo).

[4]  Rosental, M.M-Iudin, F.P; Diccionario Filosófico; Editorial Pueblos Unidos; Montevideo, 1965; (v. Continuidad y discontinuidad).

[5] Ibid. (v. Continuidad), subrayado nuestro.

[6] Abbagnano, Nicola; Diccionario de Filosofía; Fondo de Cultura Económica; México, 1966; (v. Continuo).

[7] Rosental, M.M-Iudin, F.P; Diccionario Filosófico; Editorial Pueblos Unidos; Montevideo, 1965; (v. Continuo).

[8] Einstein, Albert; La Relatividad; Grijalbo, Col. Dina; México, 1970; pp.77-78.


 

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