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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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13 noviembre 2009 5 13 /11 /noviembre /2009 09:08

Cliché Espacio Geográfico, Revista 2010

Geografía: Fundamento de su Teoría
del Conocimiento”.  Convergencias y Divergencias
de las dos Escuelas Fundamentales
de la Geografía.
Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica;
http://espacio-geografico.over-blog.es/;
México, 7 dic 09.

 

c)      Divergencias y convergencias de las dos escuelas        
         fundamentales de la Geografía en sus primeros pensadores.

 

En esta primera etapa de la Geografía como un saber sistemático intuitivo inmerso en la ciencia en general; en la que surgen sus dos escuelas fundamentales ya bajo un proceso teórico-metodológico; el objeto de estudio de la geografía (el espacio y sus interacciones), es un objeto racionalizado que alcanza un grado lógico de conocimiento, en tanto que su representación empírica es formulada como concepto que asciende a lo concreto, y es investigado bajo una metodología determinada: hasta ese entonces, la descripción comparativo-cuantitativa.

 

El rasgo común más esencial entre estas dos escuelas, es el que ambas refieren el objeto de su estudio a la superficie terrestre, y en el devenir de los objetos o fenómenos en ella.  El espacio geográfico es el espacio determinado por la exterioridad adyacente a la superficie terrestre con la que interaccionan en general, y en tanto que esta es una estructuración de objetos y fenómenos, es con éstos que interactúan en forma particular, y dichas interacciones sólo son comprensibles estudiadas en su devenir, en su desarrollo.

 

Anaximandro construye el primer mapa del mundo así, y Eudemo y Dicearco la utilizan para algunas determinaciones métricas.  Tal como Herotodo, por otro lado, lo retoma para determinar el lugar del hecho histórico; Hecáteo lo trabaja para dar a su vez una descripción sistemática del mundo, y Eudoxio abundar en ello.

 

Aun cuando el mapa de Anaximandro no llegó hasta nosotros, cabe suponer con ciertas reservas, que se conservó en su reproducción por Hecáteo y Herodoto principalmente.

 

Sin embargo, entre esto dos grupos de pensadores existe al mismo tiempo una sustancial y profunda diferencia.

 

La atención central de Anaximandro, Eudemo y Dicearco, está referida al problema del espacio y su magnitud geo-grafica, es decir, referido a la tierra y su representación o composición.  En tanto que para Hecáteo, Herodoto y Eudoxio, la atención central se refiere al estudio de los objetos y fenómenos en sí, los que necesariamente han de ocupar un lugar en el espacio, y no otro que el que precisamente es preocupación de los geógrafos encabezados por el materialista jónico Anaximandro.

 

Y si, como ya se ha dicho, ambas escuelas no descuidaban los fenómenos en su devenir, ello no implicaba el considerarlos de igual manera.  Para la escuela especial-cartográfica fundada por Anaximandro, los fenómenos en devenir eran ante todo, el principio filosófico de movimiento del materialismo jónico expresado por Tales y Heráclito, y no un hecho histórico como tal.  Para la escuela fenomenológico-historiográfica fundada por Herodoto, en cambio, el fenómeno en devenir, si bien sobre-entendido como principio filosófico materialista, era ante todo un hecho histórico que había que describir, narrar en su desarrollo, e incluso estudiar en sí mismo.

 

La razón de esta divergencia esencial radica finalmente en el concepto ya no empírico exclusivamente, sino, además, teórico, del espacio.  Concepto que para Tales de Mileto significa ahora el “recipiente”, el vacío o la exterioridad de los objetos o fenómenos; y para Parménides, algo puramente subjetivo, una abstracción cómoda para manejar las cosas; es decir, la negación de tal “recipiente”, de tal vacío exterioridad  de los objetos.  Para Parménides, el espacio simplemente no existe, y Herodoto bajo la influencia de la escuela eleática de aquel, sencillamente se ocupa de la historia, que para él, supuesto como geógrafo, no sólo es la historia en el tiempo, sino también la historia en extensión o lugar (espacio), lo mismo que para Hecáteo.

 

De ahí que Eudemo y Dicearco, de la escuela espacial-cartográfica, se preocuparan más por las magnitudes y representación, en tanto que Eudoxio la hiciera, como representante de la escuela fenomenológico-historiográfica, para abundar en la descripción del mundo, es decir, en la narración de los hechos históricos en los lugares.

 

Pero aquí también, por un lado, la representación cartográfica es una forma de descripción, la descripción “grafica”; en tanto que la narración es otra forma de lo mismo.  De igual manera, la consideración de la magnitud cuantitativa y la reseña de hechos no son más que otras formas más cualitativamente elaboradas, de la descripción.  La solución semejante para las teorías de ambas escuelas en su primera etapa de desarrollo, queda así en la descripción dada como un  primer nivel del quehacer científico.

 

Sin embargo, nuevos aspectos de divergencia afloraran, ya que para unos, la descripción significara el paso al conocimiento de la cantidad, la magnitud de la extensión y lugar de los hechos y fenómenos cuya exterioridad determinará el espacio geográfico.  Para otros, por su parte, la descripción significará el paso al conocimiento intrínseco de los objetos o fenómenos y su devenir tanto en el tiempo como en el espacio, es decir, en su localización.


 

 

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