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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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13 noviembre 2009 5 13 /11 /noviembre /2009 09:35

Cliché Espacio Geográfico, Revista 2010

Geografía: Fundamento
de su Teoría del Conocimiento
;
El espacio como problema filosófico
acerca de su naturaleza.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri

 

Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica 
http://espacio-geografico.over-blog.es/; 
México, 15 feb 10.

 

 

b)  El espacio como problema filosófico

acerca de su naturaleza.

 

Exceptuando el concepto de espacio de Parménides, para quien sólo es una subjetividad, queda considerar cuatro conceptos acerca de la naturaleza de espacio:

 

1      El espacio como recipiente o continente infinito; como la exterioridad en general, en donde se reconoce la existencia del vacío, que incluso se interpreta como la calidad general del espacio.  Esta concepción es sostenida por los materialistas desde la Antigüedad, hasta el materialismo premarxista de Newton y Kant.

 

2      El espacio como lugar o posición; como la determinación  en  extensión  del objeto en particular, en donde no se reconoce la existencia del vacío.  Esta concepción  es la sostenida por algunos  materialistas e idealistas de la antigüedad hasta nuestros días.

 

3      El espacio como la suma de relaciones; como la conectividad de los objetos y fenómenos, en donde no se reconoce tampoco la existencia del vacío.  Esta concepción es sostenida en la antigüedad  por Teofrastro (Tirtamo) y en el renacimiento por Lebniz.

 

4      El espacio como lo extendido u objeto mismo; como la extensión y volumen de la corporeidad, y en la cual no se reconoce tampoco la existencia del vacío.  Esta es la concepción sostenida propiamente entre los ss. III-VI dne.

 

De este resumen destacan tres hechos o nociones importantes:

 

a)     El concebir el espacio como exterioridad en los tres primeros casos; el primero en lo general, los otros dos siguientes en lo particular.

 

b)    La oposición en el reconocimiento de la existencia del vacío.

 

                               Esto último puede traducirse en el reconocimiento del carácter concreto y objetivo del vacío (por los vacuitas o antiplenistas, principalmente materialistas; correspondiendo al primero de los tres casos enumerados), o en el carácter abstracto y subjetivo del mismo (antivacuistas o plenistas, principalmente idealistas; correspondiendo a los restantes casos), como dos opuestos en una contradicción irreconciliable o antagónica.

 

En la filosofía contemporánea, con el surgimiento del marxismo, que realiza un salto cualitativo del materialismo mecanicista y metafísico al materialismo dialéctico, el problema del espacio se ha expresado en los siguientes términos: "el espacio es una forma universal de la existencia de la materia"[1].

 

Apoyándonos en MM. Rosental y P.F. Iudin, por dichas formas se entienden los “tipos básicos de movimiento e interacción de los objetos”[2], de donde a su vez, el movimiento significa el modo de existencia de la  materia, o sea, la medida multiplicidad o cualidad transitoria de la existencia de la materia o interacción de los objetos.

 

Esto es, de manera exacta, semejante al enunciado de Einstein cuando este califica al espacio como determinación del movimiento del objeto; es decir, como determinación de la medida multiplicidad o cualidad transitoria del objeto.  O dicho en general, como la condición de su existencia.

 

En los propios términos de Kursanov, el carácter del espacio arriba expuesto, “expresa la idea del carácter objetivo del espacio... , su independencia de la conciencia, de las representaciones del hombre, de los procedimientos de investigación y medición del espacio..., es realidad..., como la materia misma”[3].  Sin ser materia, sino tan sólo atributo de la materia.

 

Y aquí destaca una tercer noción:

 

c)     El hecho de que el materialismo mecánico y metafísico del Renacimiento o premarxista, no coincidía completamente con el materialismo actual, dialéctico o marxista, en concepto de espacio.

 

                              Para el materialismo marxista o dialéctico, el espacio no puede existir independientemente de la materia u objetos; no hay espacio sin materia como no hay materia sin espacio, o sin cualidad transitoria de interacción; o bien, el espacio es una forma de existencia de la materia, todo lo cual constituye un hecho indisoluble, tanto porque la materia existe especialmente, como porque el espacio es condición de existencia de las formas materiales.  Tal como Einstein considera el espacio como una determinación de la cualidad material transitoria de interacción del objeto, donde el objeto constituye un sistema físico de referencia, no pudiendo tampoco concebirse el espacio independiente del objeto o materia.

 

Así, el teorema fundamental del materialismo premarxista es el del espacio como vacío en su extensión infinita, susceptible de ser ocupado por los objetos.  Esta seria la noción más general del espacio y de ahí que sea entendida filosóficamente por éste, como la exterioridad en general, incluso absoluta; y en el materialismo dialéctico o marxista, como cualidad transitoria de interacción, con carácter relativo.

 

Dicha noción, como categoría física, se resuelve según el siguiente razonamiento: "Se puede extraer del espacio todo..., pero incluso después de haber extraído todo, quedaría "algo" que posee determinadas propiedades físicas.  Ese "algo" o vacío actúa sobre las partículas de las substancias y es, a la vez, objeto de su influencia...”[4]; por lo pronto hasta aquí, puede concluirse en el reconocimiento de la existencia del vacío como forma o concepto concreto y objetivo, deferente de la corporeidad sustancial u objetos sensibles o tangibles.

 

Sin embargo, el materialismo dialéctico agrega a la concepción filosófica materialista en general y a la noción física, el que "el vacío representa un estado completamente determinado de los campos físico materiales (Einstein decía: no hay  espacio sin campos), "Esto significa que en realidad ..., no existe el espacio vacío desvinculado de los procesos materiales”[5]; notación que, por una parte, reconoce la existencia real, objetiva, concreta y física del espacio vacío, y por otra, el que dicho espacio no existe independientemente de los objetos o materia, y significa, filosófica y físicamente, la exterioridad en general.

 

En conclusión, el concepto de espacio en el materialismo filosófico, se resume como el vacío, exterioridad en general y ultima de los objetos y fenómenos en función de los cuales se determina.

 

Bajo la consideración del concepto materialista filosófico dialéctico del espacio antes anunciada, el espacio significa una generalización del concepto idealista que lo entiende como lugar o posición del objeto, el cual destaca sólo la particularidad del espacio relativo.  Esto es, que el espacio puede entenderse como lugar, en donde este establece una exterioridad particular y relativa; por consiguiente, la generalización de todo lugar, expresa la generalización de la exterioridad.

 

Cuando Einstein habla de la caja chica (s) dentro de la caja grande (B), si (s) se encuentra en reposo relativo con respecto a B, (s) contiene el mismo espacio que B; el espacio de (s) es distinto del espacio de B[1].  Esto refrenda dos hechos notables: 1) el espacio es una determinación del objeto y su  movimiento  (en este caso cuantitativo), y 2) dicha determinación significa la exterioridad de los objetos (la que como estado transitorio puede ser una graduación del vacío).  Todo lo cual expresa la coincidencia plena, a manera de complementación, entre el concepto de espacio del materialismo premarxista  que con Newton llego a la absolutización del espacio como todo vacío, como toda exterioridad no determinada necesariamente; y el concepto de espacio del idealismo filosófico, que en el extremo opuesto es igual a la absolutización de la  particularidad del espacio, como el exclusivo lugar u objeto, coincidencia desarrollada en consecuencia por el materialismo dialéctico.

 

Para el idealismo filosófico en esencia, espacio y materia es lo mismo, en el sentido de corporeidad sustancial, sólo que la categoría de espacio expresa relaciones distintas de la misma cosa; o dicho en otros términos, el espacio es lo que limita un cuerpo y el cuerpo es a interioridad sustancial del espacio.

 

Según todo lo hasta aquí expuesto, en resumen, indica que el materialismo premarxista e idealismo, no coincidían plenamente en el concepto de espacio dada la absolutización que hacían de sólo una de sus propiedad generales: ya como la exterioridad exclusiva, ya como la interioridad exclusiva.

 

Lo que el materialismo premarxista aporta al concepto de espacio, es el reconocimiento filosófico y físico del vacío como generalización de medida cuantitativa de todo espacio.  Por su parte, lo que el idealismo objetivo aporta al mismo concepto, es, la noción dialéctica del indisoluble vinculo del espacio y el objeto, del vacío y la materia, expresándolo como toda corporeidad; tal como el materialismo lo hizo desde la antigüedad al concederle atributo físico al espacio, expresado como  todo vacío.

 

Ambas concepciones filosóficas encuentran una limitación en la definición del concepto de espacio al absolutizar una u otra propiedad; y tal cosa no es superada sino hasta el advenimiento del marxismo y con él, del materialismo dialéctico, que pone fin al materialismo mecanicista y metafísico de Newton y Kant, y a la unilateralidad del análisis de la realidad objetiva efectuada por el idealismo filosófico.

 

En conclusión, el espacio es pues: el vacío relativo, esa forma de movimiento como cualidad material transitoria de interacción, la exterioridad relativa como atributo físico, determinado por el objeto y más propiamente dicho, por la coexistencia de los objetos; en donde el concepto "determinado", significa él vinculo dialéctico de la necesaria coexistencia en la unidad material del mundo y en la interconexión universal de los fenómenos.

 

En consecuencia, el espacio geográfico, interpretado en esos términos, es la cualidad transitoria de la exterioridad como atributo físico de la materia; determinado en su relación dialéctica, por la tierra y adyacente a su superficie en general, y en particular por la coexistencia de los objetos y fenómenos que estructuran a esta ultima, como sistema de referencia física de dicho espacio geográfico.

 

El espacio geográfico es el vacío relativo o espacio adyacente a la superficie terrestre, ese "algo" como cualidad transitoria.

 

Identificar empíricamente la superficie terrestre como espacio geográfico, es caer en la posición del idealismo filosófico.  Del  idealismo filosófico objetivo, aristotélico-einsteniano, cuando espacio y superficie terrestre expresa relaciones distintas de una misma cosa.  Del idealismo filosófico subjetivo, parmenidiano-hegeleano, cuando espacio y superficie terrestre es indistintamente lo mismo, en tanto corporeidad.

 

                                Queda así, con todo lo anterior, establecido un concepto teórico-hipotético del espacio.


[1] Kursanov, G; Problemas Fundamentales del Materialismo Dialéctico; Editoriales Palomar; México; p.79.

[2] Rosental, M.M-Iudin, P.F; Diccionario Filosófico; Editorial Pueblos Unidos; Montevideo, 1965; (v. Formas de Movimiento).

[3] Kursanov, G; Problemas Fundamentales del Materialismo Dialéctico; Editoriales Palomar; México; p.79.

[4] Kursanov, G; Problemas Fundamentales del Materialismo Dialéctico; Editoriales Palomar; México; pp.79-80.

[5] Ibid. p.83.

[1] Einstein, Albert; La Relatividad; Grijalbo, Col. DINA; México, 1970; p.184.


 

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