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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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13 noviembre 2009 5 13 /11 /noviembre /2009 09:21

Cliché Espacio Geográfico, Revista 2010

 Geografía: Fundamento
de su Teoría del Conocimiento

Relaciones: exploración-cartografía-geografía.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri

 

Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica. 
http://espacio-geografico.over-blog.es/; 
México, 18 ene 10.

 

3  El saber geográfico en la época moderna (ss.XVI-XIX)

 

 

a) Relaciones: exploración-cartografía-geografía.

 

                              La época moderna se origina propiamente en el Renacimiento con la formación inicial de las relaciones capitalistas de producción hacia los ss.XV-XVI.

 

La formación de este nuevo modo de producción económico-social, el capitalismo, es la causa de la "Edad de la Exploración", como la denomina el historiador ingles considerando autoridad en el estudio del Renacimiento, John  R. Hale (fig. 15).

 

Sin embargo, la exploración es un concepto a aplicar a la actividad más remota del hombre para el conocimiento.

 

Ahora bien, cuando dicho conocimiento está referido a lo geográfico, la exploración se torna en una actividad en extensión  y en distancia.

 

Por ello, nos importa en este parágrafo, aclarar las relaciones recíprocas entre la exploración, la cartografía y la geografía.

 

La exploración, etimológicamente, quiere decir "ir" o recorrer lo que se encuentra fuera o externo a lo conocido (de ex, fuera; y plorare, exclamar o fluir).

 

"Explorar –dice Hubert Deschamps– supone (...) localización y descripción de los descubrimientos"[1]; es decir, una práctica muy estrechamente ligada al quehacer geográfico, máxime cuando este mismo autor la refiere según la cual, "en la concepción clásica, la exploración es el inventario progresivo del planeta..., progresión de conocimientos científicos que han permitido a través de los siglos, la localización total del planeta"[2], ya  describiendo en forma cartográfica o ya en forma narrativa.

 

"Las primeras exploraciones –indica Deschamps– fueron migraciones, fundaciones de colonias; más tarde, búsqueda de ventajas comerciales o políticas"[3], tal como lo expresa J.H. Parry en su prologo a la obra de Hale "La Edad de la Exploración", señalando que "el objeto no era el descubrimiento en sí de nuevas tierras, sino el abrir nuevas rutas a la India, China, etc."[4]

 

Esto ya nos da una primera distinción en el concepto de exploración.  Este ha dado históricamente un salto, de la exploración por necesidad, a la necesidad de la exploración, que se suscita en el momento mismo en que los pequeños grupos sociales humanos se sedentarizan, como consecuencia de esa misma actividad.  "La conciencia de esa adaptabilidad da al hombre la plena confianza en sus recursos y le permite comenzar la exploración sistemática del territorio en que vive y ampliar constantemente ese conocimiento"[5].  Entonces la exploración se marca como conquista; y esto nos proporciona una segunda distinción en el concepto de exploración: la misma puede entenderse como: 1) con un móvil político-económico aventurero; 2) con un móvil político económico militar, y  3) con un móvil político económico científico.  Por ultimo en esta tercera acepción, quedará distinguir de la exploración, el concepto de viaje.

 

Ejemplos de la exploración político-económica aventurera, se tiene en aquellos anónimos exploradores que no dejaron ninguna relación de sus hazañas, ya porque, como lo señala Parry, los exploradores eran "hombres prácticos poco dados a escribir, dispuestos a dar información sólo a sus jefes"[6]; o bien porque jamás regresaron ni se volvió a saber de ellos, quedándose en forma indirecta el conocimiento de su existencia; es por ejemplo, el caso de los vikingos.

 

La exploración político-económica militar es la más comentada en múltiples obras sobre el tema, de ellas han quedado informes histórico-geográficos, desde Kolaikos, Escylax y el explorador Nearcho acompañante de Alejandro, hasta Jarjas (875), que llega a las Canarias, e Ibn Wahab (874), hasta entonces el único autorizado para adentrarse en china; Abu Dulaf, que incorporado a una embajada india cruza el  Tibet y regresa por Cachemira y Afganistán; Ibrahim, que llega hasta Alemania, remota el Nilo y recorriendo el Cáucaso y el Caspio y cruzando los Cárpatos, lega hasta Bagdad y Persia; recorrido que repite en el siglo XII Abú Hamid.  En el siglo XIII están entre estos, Pían de Carpino y Marco Polo.  Para el siglo XIV, los portugueses desde Gil Eanes (1434), Antonio Gonzálvez y Nuño Tristán (1441); Álvaro Fernández (1446) y Pedro Sintra, todos ellos de la escuela de Enrique el Navegante, que en sus recorridos alcanzan hasta Sierra Leona; hasta que en 1487 Bartolomé Díaz de la vuelta al Cabo de  Buena Esperanza, y en 1492, Colón llega a América; para que tras él, siguieran los exploradores militares españoles: Vasco Núñez de Balboa (1513), que llega al Pacífico; Magallanes (1480-1521), quien emprende el primer viaje alrededor del mundo, completado por su sucesor, Sebastián Elcano (1476-1526); mas no debe entenderse por ello, que los jefes de estas expediciones eran eminentes geógrafos: su actividad implicaba necesariamente dicho contenido geográfico.  A pesar de ello no puede negarse tampoco la relación recíproca en que algunos de estos exploradores devienen en geógrafos, tanto como todo geógrafo contiene a un explorador científico.

 

En la tercera categoría de exploradores en extensión sobre el planeta, que aquí hemos señalado, se encuentra al explorador científico, es decir, al geógrafo o aquel explorador que deviene por su práctica en geógrafo.  Estos son en la mayoría de los casos los acompañantes de los exploradores profesionales con fines económicos-militares, cuando las expediciones se realizan mas allá de los limites ya conocidos ampliamente, o bien recorriendo las regiones con sus propios  fondos.  En esta categoría están la mayoría de los geógrafos desde Anaximandro y Herodoto hasta Eratóstenes y Estabón; desde Anani Shirakatsi y  Al  Kendi, hasta el Edrisi e Ibn Rochd; desde Toscanelli e Ibn Khaldun, hasta  Mercator y Bernardo Varenio, y de éstos, hasta Alejandro de Humbodt.

 

Cuando el recorrido se realiza por una región o conjunto de regiones suficientemente exploradas, el que las recorre y escribe su historia y geografía, es tan solo un viajero científico cuyo fin se convierte en profundizar el conocimiento sobre dichas regiones.  Entre estos están de hecho todos los geógrafos conocidos, en su inquietud por profundizar el conocimiento en localización y distribución, así como en el fenómeno y su historia; puede considerarse así al viaje, como una exploración de segundo  orden.

 

En conclusión, todo geógrafo es o debe ser un explorador, mas no todo explorador (entendido en extensión en la superficie terrestre) es necesariamente un geógrafo.

 

Las relaciones recíprocas de todo lo antes dicho y la cartografía, son más fácilmente comprensibles bajo el postulado de ésta como un medio de descripción, y por ende, de investigación y conocimiento geográfico.

 

Mucho daño ha hecho a la metodología geográfica la pretendida segregación de la cartografía como un saber especial.  Se ha perdido mucho de riqueza metodológica científica con el análisis histórico unilateral, en donde a la verdadera historia de la geografía se le ha llamado simplemente historia de la cartografía, cuando que esta es sólo una parte o elemento de aquella, precisamente su elemento fundamental tanto de investigación como de exposición geográfica.  Dicha apreciación de cambio de nombre aparece como resultado del predominio del criterio fenomenológico-historiográfico en geografía desde fines del Renacimiento hasta nuestros días, por el cual, se persiste en diferenciar al geógrafo como estudioso de los fenómenos en el espacio, y no del espacio en sí, reproducido cartográficamente, en el que los fenómenos se presentan.

 

Es en este punto donde radica la contradicción fundamental de la escuela fenomenológico-historiográfica de la geografía, y en  donde la escuela espacial-cartográfica encuentra su fundamento científico principal.

 

Bajo el postulado de la carta geográfica como elemento mediante el cual es reproducido en proporción o a escala, el espacio geográfico, objeto de estudio de la geografía; y por la cual este es investigado; se puede concluir que todo en cartografía, a excepción de la investigación causal del fenómeno temático, es geografía.    Mas si por cartógrafo se entiende  únicamente al que construye la carta, se puede concluir también, que no todo cartógrafo es necesariamente geógrafo, pues el geógrafo, además de tener la capacidad de construir científicamente la carta, estudia a través de ella, las interacciones físicas externas entre los objetos que en ella se contienen.

 

En resumen, las relaciones que se establecen entre exploración-cartografía-geografía, son relaciones que se establecen como de la subordinación de la parte al todo, en ese orden.



1 Deschamps, Hubert; Historia de las Exploraciones; Oikos-Tau, Col. Qué Sé?, Nº 27; p.5.

2 Ibid. p.5.

Ibid. p.7.

Parry, J.H; Prólogo; en Hale, John R, “La Edad de la Exploración”; Time-Life; México, 1977; p.7.

Maluquer de Mores, Juan; Introducción; en “La Conquista de la Tierra”; Salvat, Col. Biblioteca Salvat Nº 56; México, 1970; p.9.

Parry, J.H; Prólogo; en Hale, John R, “La Edad de la Exploración”; Time-Life; México, 1977; p.7.


 

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