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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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13 noviembre 2009 5 13 /11 /noviembre /2009 09:58

Cliché Espacio Geográfico, Revista 2010

Geografía: Fundamento
de su Teoría del Conocimiento”.
 
Fundamentos de la ciencia.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri

 

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica;
http://espacio-geografico.over-blog.es/;
México, 29 mar 10.

 

 

c)  Fundamentos de la ciencia.

 

El proceso del conocimiento tiene, por lo menos, cuatro elementos principales: 1) la actividad cognoscitiva del hombre; 2) las medidas del conocimiento; 3) los objetos del conocimiento; 4) Los resultados de la actividad cognoscitiva.  El primero consiste en el profundo vínculo dialéctico entre la teoría y la práctica, entre el método y la transformación de la realidad; el segundo a la utilización de los sistemas de referencia correspondiente; el tercero lo ya antes discutido relativo a la definición del objeto de estudio; y el cuarto, como su enunciado lo expresa, a los resultados, utilidades o servicios de ese proceso.

 

En la concepción moderna de la ciencia se busca de manera semejante como en la Antigüedad, un principio básico único a partir del cual interpretar la realidad; sólo que no es en su forma absolutizada y general como entonces se pretendía, sino en su forma relativa y particular.  Relativa por quedar en dependencia de un sistema de postulados; y particular, por referirse a la base para la interpretación de sólo una faceta de la realidad, o sea, de aquella que una ciencia particular es reflejo.

 

Como consecuencia de lo anterior, el primer fundamento de la ciencia o proceso del conocimiento científico, es la determinación de ese “principio básico” constituido por las propiedades del objeto de estudio.  En segundo término, la definición de un sistema de postulados.  En tercer lugar, la definición de un sistema de principios que, en cuarto lugar, van a originar el sistema de teorías básicas; a partir de las cuales será posible, en quinto término, un aparato de categorías fundamentales con las que se desarrollará la investigación, dando lugar a un sexto punto, en el carácter teórico hipotético; mediante lo cual finalmente se llegará al séptimo fundamento de la ciencia, en el establecimiento de leyes.

 

Por lo que se refiere al objeto de estudio y la metodología correspondiente, ya han sido discutidos con suficiente amplitud; y en cuanto a los restantes aspectos fundamentales, cabe considerar previamente, que no existe un riguroso y mecánico orden de jerarquía entre ellos, en tanto que unos no se pueden formular sin los otros.  Evolucionan de manera aislada en la Ciencia en General y en un momento dado de su desarrollo histórico se integran a un sistema.

 

Los postulados son principios cuya admisión es necesaria para establecer una demostración.  Determinan el objeto, indican que investigar.

 

El postulado es "la cosa requerida" “como punto de partida de una teoría científica, en cuyo marco no es demostrable”[1].  Esto quiere decir, que la teoría se demuestra independientemente de sus postulados, pero con base en ellos, así como a su vez, los postulados se demuestran por sí solos independientemente de la teoría de la cual forman su base.

 

Dicha independencia hace que los postulados sirvan sólo como punto de partida y no sean más considerados en la teoría.

 

El postulado, en la metodología filosófica actual, no se distingue del axioma, pero habremos aquí de distinguirlos en el sentido en que se les diferenciaba en la antigüedad pues el axioma o teorema da más idea de una noción lógica necesaria, que de una idea de partida que más adelante es desechada, como ocurre con la noción de postulados.

 

Por su parte, los principios, que se enuncian sobre la base de ciertos postulados, caracterizan de manera general a las ciencias y las diferencian esencialmente; vienen a ser un mero reconocimiento de las leyes generales y fundamentales, sin que se enuncien como tales.  Dicho de otra forma, las leyes se agrupan entre sí y se subordinan a leyes generales o principios, para constituir los fundamentos de la ciencia.

 

Los principios son las tesis de partida de cualquier teoría “que unifica los conceptos en un sistema determinado y expreso la propiedad  o relación más general, propia de ese objeto dado”[2].

 

"Los principios..., establecen las propiedades y relaciones más generales..., que son base de una determinada teoría..."[3]

 

El principio se distingue del postulado en que mientras que éste es desechado más adelante, aquel constituye el fundamento necesario de la teoría o ciencia, y permanecerá inamovible e inmutable en el fondo de las mismas rigiendo la consecución del objeto y, por tanto, rigiendo los procedimientos metodológicos, la coherencia, sistemática y secuencia lógica para tal efecto.

 

Con respecto a las teorías, su premisa inicial es considerarlas como un saber o conocimiento generalizado y sistemático.

 

Las teorías, que finalmente conforman el cuerpo de la ciencia, ya sean sobre la naturaleza o la sociedad, aparecen conforme a las condiciones históricas en cuanto al nivel de la producción y relaciones del proceso productivo y avance tecnológico experimental.

 

A su vez, toda teoría posee una estructura compleja, dividida por lo menos en dos grandes partes: 1) la que constituye todo su contenido metodológico, y 2) la consistente en las formas de medición del conocimiento.  Estas dos grandes partes, en el desarrollo de la investigación, entran en juego de acuerdo a la concepción filosófica del científico, ya sea que éste la reconozca explícitamente y de manera fundamentada, ya que permanezca inconsciente de que su pensamiento refleja necesariamente una determinación del mundo.  Aun cuando en esta última condición, la ciencia particular que se basta a sí misma fuera de la filosofía, es una colección, es vocabulario, es un inventario (Herzen).

 

Uno de los fundamentos de la ciencia de la mayor importancia, consiste en el planteamiento de un aparato de categorías fundamentales.

 

Este "aparato" se conforma de los conceptos fundamentales que reflejan las propiedades y relaciones más generales y esenciales de una faceta investigada de la realidad.

 

El sistema de categorías de una ciencia particular se determina por el carácter específico de su objeto de estudio, y cumplen la función de ser la lógica de la ciencia, cuando refleja en su conjunto las leyes del desarrollo de la faceta de la realidad objetiva estudiada.

 

En ese sentido, las categorías tienen un valor metodológico.  Significan abstracciones de un alto grado de generalización de la práctica humana.

 

Siguiendo a Kopnin, las categorías “no tienen su propio contenido objetivo, independientemente de los postulados, los principios y las leyes.  Su función principal radica, principalmente, en ser la forma lógica de los principios, las leyes y las tesis metodológicas”[4].  En consecuencia, las categorías se definen por medio de dichos elementos.

 

Las categorías y el sistema que en un momento dado conforman, como cualquier otro fundamento de la ciencia, no sólo surgen de una buena vez, sino son producto de un largo proceso histórico-social, y se integran sólo en el curso del desarrollo de la ciencia, de tal modo que incluso llegan a definir a la misma como tal.

 

El sistema de categorías debe estructurarse a partir del análisis del proceso del conocimiento “para descubrir, para desarrollar en ese sistema el objeto de estudio de la ciencia; las leyes objetivas del desarrollo de la realidad”[5].

 

Las categorías deben presentarse en un orden de sucesión dialéctica para expresar la lógica del objeto de estudio y el método de exposición de la ciencia.

 

El siguiente fundamento de la ciencia, ya sea esta natural o social, es su carácter teórico-hipotético, con el cual le será posible avanzar en el conocimiento y desarrollo.  Por tal razón es que la hipótesis es considerada por Engels como el motor de la ciencia.

 

La hipótesis es en principio, una forma de sistematización del conocimiento científico, junto con el análisis,

 

La hipótesis debe diferenciarse de la conjetura arbitraria, por cuanto en ella, en la hipótesis, se dan las probabilidades argumentadas por conocimientos antes demostrados.

 

Toda hipótesis rigurosamente elaborada, intenta ser la solución al planteamiento del problema científico.

 

Al ser uno de los fines últimos de la ciencias el poder establecer una previsión científica; y cuando las mismas, en la medida que logran definir su carácter teórico-hipotético, define su grado de madurez; en esa medida dichas ciencias alcanzan uno de sus fines últimos.

 

Finalmente, el último fundamento de la ciencia consiste en el establecimiento de la ley.

 

Si la ciencia, hemos dicho, es un reflejo de la realidad objetiva, y ésta se encuentra regida por leyes igualmente objetivas de su movimiento y desarrollo; otro fin último de la ciencia es, por lo tanto, el constituirse en reflejo de las leyes que rigen la realidad objetiva, por lo menos en aquella faceta que refleja.  Es decir, que un fin más de la ciencia es descubrir las leyes que rigen el movimiento y desarrollo regulares de la naturaleza o sociedad; descubrir las conexiones internas causales, necesarias, estables y esenciales de los fenómenos, que condicionan el desarrollo necesario, regular, de los mismos.

 

“El conocimiento de la ley presupone el paso del fenómeno a la esencia y siempre ocurre por medio del pensamiento abstracto, al dejar aparte numerosos caracteres puramente individuales e inesenciales de los fenómenos”[6].

 

De particular interés entre los tres grupos de clasificación de leyes, es el primero, que se refiere a las leyes específicas o particulares; de cuya generalización se llega a las leyes del segundo grupo o leyes para grandes grupos de fenómenos, y al tercer grupo que constituyen las leyes universales.

 

Las leyes específicas o particulares “expresan relaciones entre fenómenos específicos y concretos o propiedades particulares de la materia.  Poseen determinación cuantitativa y cualitativa objetivamente exacta y pueden ser expresadas de manera funcional, en una determinada forma matemática”[7].

 

Las leyes, por último, son constantes, es decir, son reflejo de las regularidades del movimiento y desarrollo de la realidad objetiva.



[1] Rosental, M.M-Iudin, F.P; Diccionario Filosófico; Editorial Pueblos Unidos; Montevideo, 1965; (v. Postulado).

[2] Kopnin, P.V; Lógica Dialéctica; Grihalbo; México, 1966; p.98.

[3] Ibid. p.101.

[4] Ibid, pp.114-115.

[5] Ibid, p117.

[6] Rosental, M.M-Iudin, F.P; Diccionario Filosófico; Editorial Pueblos Unidos; Montevideo, 1965, (v. Ley)

[7] Ibid, (v.Ley).


 

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