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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • Espacio Geográfico.   Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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18 mayo 2011 3 18 /05 /mayo /2011 23:01

Ícono Filosofía-copia-1 Geografía: Summum Genus.  Artículo, 2011.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

La Tierra, 1 (φN, λW); 19 may 11.

 

La Geografía, necesariamente, como todo, es un summum genus…, pero, de qué.  Pero para empezar, qué es summum genus.  Por ello se entiende el todo de algo, dado por todas las clases, especies y géneros lógicamente ordenados por subordinación, y el desarrollo en sí mismo desde su origen, y que finalmente le integran, y le hacen ser lo que es; independientemente de que ese todo sea siempre algo más que la suma de sus partes.

 

Y esa no es más que una manera elegante, filosófica, de referirnos a la división y clasificación interna, en este caso, de la Geografía; es decir, a entenderla por aquello que la integra por el desarrollo de algo que está en su origen, y que se despliega en una subordinación de géneros, especies, y clases, dando el orden lógico interno de conocimientos de esta ciencia.  El súmmum genus, es pues, en este caso, el contenido y extensión del concepto, Geografía.

 

Este es un problema ab antiquo en esta disciplina de conocimientos, que había permanecido irresoluble hasta en tanto no había sido precisado el objeto de estudio.  El objeto de estudio es el genus (en latín), el origen, lo que determinará todo lo demás conforme se despliega y se precisa.

 

En el conjunto de las ciencias más antiguas, o básicas, la Geografía ha sido de las últimas en precisar su objeto de estudio; y se vio en esa necesidad ineludible ya en la segunda mitad del siglo XIX, justo cuando las demás ciencias deslindaban con precisión su objeto de estudio y método.  Vaga y dificultosamente se fue elaborando el concepto que esencialmente era el reflejo objetivo de esa faceta de la realidad objetiva estudiada específicamente por esta ciencia, por autores que fueron haciendo hito en esta tarea: De la Blache, Martonne, Hettner; hasta quedar precisado el concepto de espacio, entendido como el espacio terrestre.  Luego, en la segunda mitad del siglo XX, vino el proceso de definir la realidad y naturaleza de ese espacio a la luz de los avances de los conocimientos aportados por otras ciencias, como la Filosofía, la Matemática, Astrofísica, y la Física.

 

Mientras la Geografía se definió, de uno u otro modo, como una ciencia del estudio de los fenómenos; incluso como una corología en función de éstos; ello determinó su propuesta de organización interna, de modo que las clases de conocimientos que definían su contenido y extensión, resultaban ser el conjunto mismo de las ciencias especializadas en esos fenómenos.  En esa medida, la Geografía resultaba ser una “ciencia de ciencias”.  Evidentemente, había en ello una insuficiencia lógica que daba lugar a ese absurdo.

 

Pero en cuanto esta ciencia se definió consecuentemente como ciencia del estudio del espacio, discriminando no sólo el estudio de los fenómenos, sino los fenómenos mismos como tales, ello impuso la necesidad de definir otro conjunto posible de calases de conocimientos, y no otros, que los propios o inherentes al objeto de estudio.  Y en la segunda mitad del siglo XX, particularmente en México, de la geografía del paisaje del Dr. Jorge A. Vivó, la geografía hettneriana corológica y de las regiones del Dr. Ángel Bassols Batlla, y de la geografía de los Elementos del Dr. Carlos Sáenz de la Calzada, nos formamos los geógrafo José C. Martínez Nava y Luis Ignacio Hernández Iriberri, que propusimos como clases integrantes del contenido y extensión del conocimiento geográfico, en el caso del compañero Martínez Nava, el desarrollo de los Elementos en un marco regional, propuestos por el Dr. Sáenz; en tanto por nuestra parte, propusimos los elementos mismos de la naturaleza del espacio, tales como el desarrollo de su dimensionalidad determinada en sus propiedades por la dialéctica de los estados de espacio continuo-discretos.

 

De acuerdo con Aristóteles, el génos (en griego) el género, o lo que está en el origen o esencia de algo y se subordina al ser contenido parcialmente en la especie, forma finalmente esas clases que integran y definen el objeto.  Referido ello a la Geografía como ciencia del espacio, el génos no podría ser otro que los elementos esenciales mismos del espacio, tales como su dimensionalidad en sus distintos movimiento posibles (E1, E2, E3, E4…, En); y ello está contenido en los atributos dados por los estados de espacio, formando así las clases de elementos que integran el conocimiento geográfico.

 

El despliegue particular del estudio de tales clases, dará la división y clasificación lógica interna de esta ciencia; sus verdaderas “ramas”, dadas ya no por las ciencias de los fenómenos, sino por las clases de conocimientos acerca del espacio mismo.

 

Géneros, especies y clases, son conjuntos homogéneos dialécticos (es decir, que están contenidos unos en otros, y no separados mecánicamente entre sí; a tal punto que a veces se prefiere hablar sólo de grupos de clases), de modo que de un conjunto de géneros se forman, en este caso, los conocimientos de las especies; y del conjunto de éstas, se forman los conjuntos de conocimientos de las clases; en consecuencia, del conjunto de los conocimientos en sus respectivas clases, se formará el conjunto de conocimientos del summum genus.

 

El conocimiento geográfico no nació del por qué de los fenómenos, sino, en el origen, lo que estuvo, fue la preocupación por el dónde de todas las cosas.  Incidir en el por qué de esas cosas, ha constituido en la historia, una y otra vez, una reiterada desviación del verdadero objeto de estudio.  A esta desviación o desvirtuación de los verdaderos conocimientos geográficos, que no pueden ser otros que espacisitas, es a lo que hemos denominado geografía fenomenista.

 

De acuerdo con esta posición, esos géneros, especies y clases bien podrían ser los diversos conjuntos homogéneos de conocimientos dados por las ciencias y sus especializaciones, obvia y dialécticamente conectadas entre sí; pero, como hemos visto, la clasificación aquí, no arroja un orden de conocimientos homogéneo, sino, por lo contrario, absolutamente heterogéneo, y el summum genus resultante ha sido una “ciencia de ciencias”, que, por un principio lógico, es igual a nada.

 

Si, por lo contrario, en esa dialéctica del conjunto homogéneo de clases, todas referidas a la múltiples facetas de una sola cosa, es el espacio, la clasificación se refiere entonces así, al orden de un conocimiento homogéneo mismo, y el summum genus resultante es, en este caso, la ciencia de la Geografía.

 

Acerca de cuáles son esas clases, y en función de ellas cuál es ese orden o clasificación lógica o hipotético deductiva del desarrollo interno o propio del conocimiento geográfico que da cuerpo de teoría a la Geografía, ya nos referiremos aquí en otros artículos posteriores.

 


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Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Filosofía
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