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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
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18 septiembre 2011 7 18 /09 /septiembre /2011 23:07

De la Guerra, Clausewitz (Ícono)Golpes de Estado en México: la Inexorable Condición de Necesidad de una Sexta Lección.  Ensayo, 2011 (7/).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/; 06 nov 11.

 

2) La Inexorable Condición de Necesidad de una Sexta Lección.

 

El 6 de julio de 2006, Felipe Calderón Hinojosa, se dice ganador de las elecciones a la Presidencia de la República.  El procedimiento está plagado más que de sospechas, por las cuales nadie cree realmente en su triunfo, el cual ha correspondido a Andrés Manuel López Obrador.  Con argucias legaloides se elude el recuento de votos, y el nombramiento queda como usurpación de poder.

 

López Obrador se asume simbólicamente “Presidente Legítimo”, haciendo evidente la ilegitimidad de un Presidente “legal”, pero espurio.  El hecho es de esencial importancia, porque resalta la principal necesidad del nuevo gobierno: ganar legitimidad.

 

El mejor recurso legitimador, con doble filo, de la presidencia espuria, fue el “declararle la guerra al narcotráfico”; con ello concitando el odio sobre sí, de los enemigos de la sociedad, intentando así, ganar el reconocimiento de ésta; pero a la vez, creando las condiciones para mantenerse en el poder por la fuerza de la militarización del país, y eventualmente mediante un golpe de Estado.

 

Así, contra todo principio elemental del acto de guerra (si sólo se revisan éstos en el “Arte de la Guerra” de Sun Tzu, habiendo un solo punto en contradicción con la obra de Cal Von Clausewitz: “De la Guerra”, en cuanto a la situación de las víctimas de la guerra), éste la emprendió con resultados cada vez más desastrosos, acumulados en el lapso de su gobierno, hasta el quinto año del mismo, de 60,000 muertes por tal guerra.

 

Lo que entre 2006 y 2009 parecía no trascender más allá de una aparente lucha entre bandas de mafiosos desestabilizados por la acción del gobierno con la captura de sus líderes; para el 2010 , la cantidad de muertes  de ciudadanos  ajena al conflicto ya es tal, que se hace notorio como un reclamo generalizado que despeja la idea de que ello eran sólo “ejecuciones entre narcos”.  Pero entonces comienza a aparecer como una acción intencional, ya del narco, ya de esbirros del Estado, sobre la población civil, y cunden las protestas sociales.

 

Entonces se desvía la atención sobre el caso de los migrantes, que por centenares que alcanza los miles, día y noche (se estiman en 65,000 diarios), se mueven desde Centro América, cruzan libremente la frontera con México, y se dirigen a la frontera de éste con Estados Unidos, para ingresar a este país en busca de trabajo.  Pero he ahí que, de pronto, aparece la noticia de ejecución masiva de migrantes; la primera de más de 70 en Tamaulipas, y luego se dará a conocer la existencia de fosas comunes clandestinas con 600 muertos en Tamaulipas, 200 en Sinaloa, 400 en Durango, etc; incluso de 500 muertos más que ya no se rescatan.

 

Luego, como desviando la atención del caso del os migrantes, ocurre un atentado sobre un estadio de futbol en el cual se encontraba un funcionario público durante un juego, y en medio de contradicciones del gobierno, la noticia da la vuelta al mundo.  Y una semana después, ocurre un incendio deliberado en un casino de juegos en Monterrey, Nuevo León, con la muerte de poco más de cincuenta personas.

 

Este último acto con una difusión y comentarios exagerados de los medios de comunicación (o de control de masas), conmocionó al país, o se le hiso que se conmocionara.  Todo ello, ocurriendo ante el diferimiento en la Cámara de Diputados, de la discusión y aprobación del “Proyecto de Ley de Seguridad Nacional” del Presidente, por la cual se confieren facultades extraordinarias al Ejército, y en consecuencia a él mismo como su Comandante Supremo, para operar su “guerra al narcotráfico”.

 

Todo ello ocurre en el lapso en el cual no se aprueba la Sesión Extraordinaria del Congreso, y luego se acrecentan los hechos delictuosos una semana antes del inicio del nuevo período de Sesiones Ordinarias a partir del 1º de septiembre de 2011, por lo que se incrementan las presiones a éste para aprobar la “Ley de Seguridad Nacional”, a la que se opone tanto los diputados como los movimientos sociales.

 

Entre tanto, el Ejecutivo responde a los cuestionamientos sociales con el argumento de que, a más violencia del narco, responderá con más policía, con más Ejército, y con mayor violencia que ellos.

 

En el año 2006, todo había empezado con retenes policiacos acusados de operar inconstitucionalmente, pero sin que tales acusaciones causaran efecto, y, antes al contrario, la burguesía, temerosa, los aprobaba; hasta que para el 2007 y 2008, los retenes fueron puestos supuestamente por comandos del narco, o posibles acciones paramilitares que ocasionan secuestros y asesinatos, con la displicencia total de la policía.  Para el 2011, ya no es posible saber si tales retenes son de la policía, del Ejército, del narco o de cualquier otra naturaleza, y todo parece estar siendo preparado para algo, y quizá, no sería de extrañar, una campaña de desacreditación en especial de la Cámara de Diputados, aunado a una desestabilización social, a fin de justificar poderes extraordinarios para “contener” dicha desestabilización.

 

Y justo ello empieza a darse: el militarismo conservadurista toma posiciones geoestratégicas en el país.  Aparecen 35 muertos en Veracruz durante una Reunión Nacional de Procuradores; entonces se toman medidas extremas de “Mando Único” (que no es otra cosa que una velada autorización, de facto, de facultades o poderes extraordinarios en manos del Ejecutivo): con ello, el Puerto de Veracruz cae en sus manos; luego ocurren hechos similares justo en Acapulco, y a su vez, se declara ahí también el “mando Único”: con ello, el Puerto de Acapulco es tomado por el conservadurismo, aumentando su capacidad geoestratégica, al facilitar desde dichos puertos el desembarco de tropas de Estados Unidos, y su acceso rápido a la capital del país, precisamente cuando en aquel país se está declarando el “prestar ayuda” a México en su “lucha contra el narco”, incluso con la intervención militar.  Finalmente, un tercer intento de establecer el “Mando Único” ocurre unos días después en Saltillo, otro punto geoestratégico en el norte del país; pero ahí la Cámara de Diputados local rechaza el otorgamiento al “Mando Único”.  En su lugar, se incrementa la militarización en Monterrey, Nuevo León.

 

Por otra parte, en el ámbito internacional, priva un estado de guerra mundial inmersa en una gran crisis económica del capital, que está planteando la aparente posibilidad de un gran viraje a lo que se denomina por los Estados Unidos como: el “Nuevo Orden Mundial” (que en el futuro está implicando una fascista política de extinción masiva de población), que habrá de operar abiertamente ya desde mediados de 2012 y hasta 2013; lo que arroja sospechas de apoyo extranjero de Estados Unidos al conservadurismo en México para sostenerse y facilitar el proceso de cambio mundial (aun cuando existe la posibilidad contraria, favoreciendo al PRI, en busca de mayor estabilidad en un ambiente de crisis deliberada).

 

No puede dejar de considerarse, dada la similitud de los procesos golpistas históricamente dados (principalmente con el de Iturbide, con el que guarda más semejanza, en el paso de condiciones estables, a un cambio drástico respecto de la situación establecida), que lo que se está fraguando sea un nuevo golpe de Estado de frente a una situación internacional extrema.

 


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Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Política
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