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4 enero 2010 1 04 /01 /enero /2010 08:03

Clich--Filosof-a

 

Hegel; Fenomenología de Espíritu (3/4)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri

 

Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica 
http://espacio-geografico.over-blog.es/ ; 
México, 11 enero 2010.

 

Hegel, la Lógica, 
Segunda Parte de la Fenomenología del Espíritu

 

La razón por la cual antes hemos afirmado que el Espíritu, la “Idea Absoluta”, va filosóficamente más allá que la representación en ello del Estado prusiano de principios del s.XIX, se deduce con evidencia del pasaje que Palmier extracta, citando a Hegel en su Ciencia de la Lógica, al darnos la definición de ésta: “...la lógica debe ser concebida como el sistema de la razón pura...  Por ello puede afirmarse que dicho contenido es la representación de Dios, tal como es en su ser eterno, antes de la creación de la naturaleza y de su espíritu finito[1].

 

Podemos convenir en que el Estado sea Dios, e incluso que el Estado prusiano sea ese summum de perfección divina.  El Estado antecedería no sólo a la sociedad, sino a la naturaleza misma.  Mas, en ese momento, el Estado (Dios), tendría que concebirse necesaria y metafísicamente como un ser sobrenatural proveniente de un mundo extraterrenal.  Tendremos que aceptar que en el aspirante a pastor luterano: Hegel, el asunto no es “Dios” hecho, reducido, o propiamente dicho, significado, como Estado (en consecuencia, Dios como tal, como entidad metafísica, no existe, y si existe, no es más que el Estado mismo); sino el Estado hecho, generalizado, significado como Dios (en consecuencia, Dios existe, es un ser creador de todo y diferente al ser del Estado; y en un momento dado de la historia, en todo caso, hegelianamente dicho, Dios omnipresente, no hace sino cobrar forma particular de ese ser diferente que es el Estado).

 

Palmier no aceptaría todo eso último cuanto hemos dicho.  Previendo nuestra falsa interpretación a la cita de Hegel, se adelanta y nos antepone: “La lógica no será el pensamiento de una inteligencia suprema, como parece indicar el párrafo de Hegel antes citado: nunca saldremos del círculo de la inmanencia”[2].  Ciertamente, en la circularidad del ser en la inmanencia, todo eso y más es posible; pero también es cierto el que no se puede ocultar la afirmación de Hegel de un ser omnisciente creador de todo cuanto existe, necesariamente más allá del ser del Estado.

 

Y de ahí la valiosa cita de Feuerbach que Palmier recoge: “La Lógica de Hegel es la teología llevada a la razón y al presente, la teología hecha lógica”[3].  Más aun, la Lógica misma, nos dice ahora Palmier, es sólo un momento de la Idea (Dios), tal cual lo son a su vez la Naturaleza y el Espíritu.  Y no podemos dejar de ver en ello la idea trinitaria del cristianismo hecha silogismo: <<La Naturaleza es Espíritu, la Idea es Naturaleza; luego, la Idea es Espíritu>>.  La Idea se concentra en la inmediatez, es Naturaleza; luego, la Idea habrá de liberarse de sí misma para ser Espíritu real.

 

Si la Idea es Naturaleza, hay allí, hegelianamente dicho, un paso de lo concreto a lo abstracto, una circularidad que Hegel explica mediante la dialéctica: la Idea, al ser Naturaleza, se niega; pero liberándose de ella en tanto su negación, se afirma, transformándose en Espíritu concreto como el Saber Absoluto; por lo tanto, donde la Lógica se hace Espíritu.  En ese sentido, la lógica expresada en un sistema de categorías, no sólo pertenece al mundo del pensamiento, de la subjetividad y las ideas abstractas, sino al mundo real como formas objetivas y concretas; Hegel plantea que, “en la lógica, la idea se desarrolla en forma de las categorías, entendidas como formas objetivas de la realidad y no únicamente como formas del conocimiento”[4]; sin que nada de ello tenga que ver ni con el medieval conceptualismo, ni con el concepto como reflejo de la realidad, sino con la simultaneidad de lo subjetivo y lo objetivo en el Espíritu.

 

En ese sentido, estando ahora nuevamente de acuerdo con Palmier, la Lógica, “en cierta manera constituye la piedra angular de todo el sistema, siendo la Fenomenología del Espíritu nada más que la introducción”[5].  Mas si ello es así, la obra fundamental de Hegel ya no sería tanto su Fenomenología, sino su Lógica; particularmente caracterizada por ser, unívocamente, una dialéctica de la negatividad; esto es, del movimiento unívoco de la contradicción en la afirmación, a partir de la negación de la negación; punto en el cual, notablemente, la dialéctica idealista objetiva hegeliana, se va a diferenciar de la dialéctica materialista del marxismo.

 

 

Hegel, la Filosofía del Derecho:

fenomenología del Espíritu reductio ad hominem

 

Que el Estado sea Dios, sin que ese Dios hegeliano sea identificable con el ente metafísico, creemos ahora que da fundamento o bien que deriva, como forma limitada, de la Filosofía del Derecho de Hegel.  Dicha obra es en síntesis una Teoría del Estado como libertad plena y la moral realizada, con fundamento en la lógica y fenomenología del Espíritu.  Es en su última consecuencia, el “Espíritu Objetivo que construye un mundo donde finalmente puede reconocerse”[6].

 

Esa forma limitada por la que el Estado, y en particular el Estad prusiano, se identifica con la realización misma del Espíritu, con la realización misma de la “Idea Absoluta”, deriva –como lo dice Marx– no de la filosofía, sino del derecho, y con ello, de la política: “Lo que Hegel dice acerca del <<poder gubernamental>>, no merece la denominación de análisis filosófico”[7]

 

Pero justo de la crítica a la Filosofía del Derecho de Hegel, Marx habrá de edificar toda la refutación de aquel.  El Estado no es ni puede ser Dios con su plena moralidad para hacer justicia en la “sociedad civil”; el Estado es una temporal e inmoral institución humana necesaria en medio de la injusticia que da lugar a la lucha de clases sociales, y el Estado está ahí, como aparato de coerción en manos de una clase social en el poder, para que ello se perpetúe.

 

En la quiebra de la filosofía del Derecho de Hegel, vino la quiebra de todo su sistema filosófico: la Lógica y la Fenomenología del Espíritu, al consumarse en la teoría del Estado tal cual se sustenta en la Filosofía del Derecho, chocaban trágicamente con la realidad.

 



Ibid. p.75 (subrayado nuestro).

Ibid. p.76.

Ibid. p.77.

Ruggiero, Guido; Sumario de Historia de la Filosofía; Editorial Claridad, Buenos Aires, 1948; p.232.

Palmier, Jean-Michel; Hegel; FCE, Breviarios Nº 220; 1ª edición en español, 1971; cuarta reimpresión, México 2006; p.75.

Ibid. p.85..

Dynnik, M.A, et al; Historia de la Filosofía; Editorial Grijalbo, Tomo II, México, 1968; p.94.


 

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