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Presentación Del Blog

  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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20 febrero 2013 3 20 /02 /febrero /2013 23:01

Historia de la Ciencia: la lucha contra el oscurantismo.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

26 ene 13.

 

 

Presentación

 

Estamos viviendo  ya momentos verdaderamente inefables, de una acelerada descomposición social en todos los aspectos y sentidos.  Perdida ya totalmente la noción entre lo verdadero y lo falso, entre lo bueno y lo malo, entre lo bello y lo feo, el momento histórico está invitando ya a una redefinición total y absoluta, tanto en el conjunto de la sociedad, como en cada uno de sus individuos.

 

Dicho dislocamiento generalizado; asunto no sólo de este miserable país antiguamente llamado con gran orgullo “México” (“Lugar en el centro de la Luna”; del nahuatl, Meztli, Luna; Xictli, “ombligo” o centro; y co, en o lugar); sino ya todo el mundo, que para precisar, no es otro que el mundo del orden capitalista; está siendo exactamente la misma que ocurrió durante aquellos primeros siglos de nuestra era en el largo proceso del derrumbe del Imperio Romano y con él, del régimen oprobioso del esclavismo.

 

La burguesía, mediocre e ignorante, no lo sabe, lo desconoce por completo, pero ahí están ya los obreros, los campesinos, las comunidades indígena}as, los asalariados de esto o de aquello, tomando ya la iniciativa, supliendo ya en los hechos a este régimen ya impotente en lo económico, en lo social, en lo político, en lo ideológico, y finalmente, en lo último que le podía quedar, en lo moral.  Juárez derrotó a Maximiliano mucho antes de que éste llegara a esta tierra, por la simple y sencilla razón que él mismo expuso: “El imperialismo está, de antemano, moralmente derrotado”.  Hoy, de igual manera, lo está ya este régimen.  El proletariado se apresta ya a tomar el poder, aquí y en el mundo; y todo apunta a que la chispa va a brotar en las secas sabanas de matorral espinoso de por estos lares.

 

El proletariado se apresta ya, no sólo cada sector, sino incluso cada individuo ha empezado a hacer lo suyo, sabe que se vienen ya tiempos difíciles, esos que de cuando en cuando en que la historia misma reclama de inconmensurables sacrificios, no sólo en penalidades indescriptibles, sino en vidas, en esa inconmensurable sed de sangre en que se tiñe la real bandera del proletariado, en la historia de la emancipación humana.  Al pie de las torres de los campanarios, los pequeños monaguillos del capital tiran afanosos de las cuerdas que hacen oscilar las campanas de la gran rebelión, y los primeros sordos sonidos de algún badajo la ha comenzado a hacer sonar.

 

Unos están aportando en una cosa, otros en otra; los obreros llegan con sus martillos, los campesinos con sus hoces, picos, palas, azadones, trinches, machetes; se ha comenzado a hacer ese gran acopio de armas. Las herramientas de trabajo del proletariado, infinitamente más poderosas que cualquier artificio de pólvora o de rayos laser, por la simple razón de que su carga, es la fuerza moral.  Y entre la hoz y el martillo (más que una estrella de significado desconocido por más que se pueda presuponer), se despliega ya una hoja de papel y una pluma (y literalmente dicho, una pluma, especialmente de pavorreal, en la que se descubre un profundo significado científico): es el aporte del intelectual a los fundamentos de la lucha, a su explicación y a sus fines.  ¡Por fin!, la erradicación del capitalismo está a la vista.

 

Para el todo de la lucha proletaria se expresa la Gran Narrativa, esa historia de la lucha del proletariado en su conjunto como clase social.  Esa Gran Narrativa es infinitamente más que la suma de las luchas de los proletarios individuales.  Pero he aquí que son las innúmeras Pequeñas Narrativas de los proletarios individuales, las que precisamente dan sentido a ese gran contenido de la lucha proletaria.  No hay reunión proletaria en la que no se recuerde a los caídos; no hay reunión en la que no se presuma su emulación por los presentes, y cual más cual menos, presumen sus heridas (despidos, detenciones, persecuciones).  Y todos salen de ahí , cada uno con el firme propósito de que la herida más grande (el sacrificio de la vida misma), la próxima vez, la aportará él.  Justo por ello sabemos que las campanas han comenzado a repicar.  Ahora, o son ellos, o somos nosotros; o es su proyecto de sociedad, o es el nuestro…  Y, o es su vida, o es la nuestra (la de nuestros hijos).

 

Hemos creado esta nueva sección de artículos: “Historia de la Ciencia”, cuatro años después de iniciado este Blog; es decir, cuando podría suponerse que su temática es esencial para el análisis comparativo, y poder entender más a fondo los problemas de la geografía en cuanto ciencia, y que, por lo tanto, debió ser una temática a tratar desde el primer momento.

 

Sin embargo, dice la frase expuesta en el sentido del latín clásico: <<Todo ocurre pro algo>> (esto es, dicho con sentido causal, y no por los efectos, como luego fue invertido en el latín común, en el sentido de <<Todo ocurre por algo>>); y ese “a favor de”, lo cual ocurre hasta ahora al abrir esta sección de artículos, es porque la lucha contra el oscurantismo aquí, en este Blog, va adquirir un perfil más definido, como una necesidad insoslayable.

 

De ahí que, por todo ello, nuestra lucha proletaria revolucionaria individual, en nuestro caso particular, está ahí.  Y la muerte con su guadaña entre los oscurantistas, habrá de actuar, necesariamente, pero sólo para hacer su derrota moral, porque ineludiblemente, están de antemano, moralmente derrotados.

 

Históricamente dada, edificamos nuestra propia barricada en la lucha contra la opresión burguesa y la explotación capitalista: ilamos así nuestra propia Pequeña Narrativa proletaria en la lucha contra el oscurantismo; y he ahí, que esta no es otra, que la que se sigue en el campo de la historia de la ciencia.

 

Esta Pequeña Narrativa de lucha proletaria individual no se hace en la historia de las asambleas, de marchas, de huelgas, de luchas contra la injusticia aquí y allá; sino, sutil e incomprensible a la vista de los más, se hace en el debate de las ideas y las teorías, en la lucha por la ciencia; esto es, en una lucha por el conocimiento verdadero, rompiendo procesos alienantes y dándolo como la herramienta y arma más poderosa para la emancipación del proletariado.  Tiene sus propias e iguales represiones, implica de la misma manera poner por delante la libertad y la vida; es una lucha que causa las mismas heridas y reclama de idénticos sacrificios.

 

Justo esa es la historia secular de la ciencia que mostraremos aquí: la lucha de la sociedad por el conocimiento verdadero en contra del oscurantismo de todos los tiempos, hasta la narrativa de cuarenta y cinco años de nuestra propia lucha, que en este campo, se reproduce y corresponde plenamente.

 

Esta serie de artículos representan, pues, nuestra lucha personal, al final, mostraremos nuestro caso, emulando de manera paralela la redacción de los esbozos biográficos hechos por diversos autores, y por lo tanto, exponiendo nuestra situación de represión oscurantista y de persecución inquisitorial, ya no en abstracto, sino en lo concreto, dando para la historia los nombres de las instituciones, de los persecutores, de los hechos, las causas, etc.  Como se verá de las lecturas, ello, necesariamente, nos va a costar la vida, tanto como le costó la vida a tantos otros en el pasado.  Nuestro persecutor, una mente enfermiza como en tantos otros casos en la historia, prácticamente está ya obligado, condenado trágicamente a asesinarnos, y haremos ver por qué, y ello se deducirá de las mismas lecturas.

 

La muerte nunca nos ha espantado, pero a nuestros más de sesenta años, eso no puede más que mover a risa, porque aquí, de lo que se trata, es ya de agradecer, en nombre de todos y el mío propio, tal hecho.

 

Enfrentemos pues, este último proceso, nada tenemos que perder; como proletarios, perder la vida en estas circunstancias, es, por lo contrario, el ganarlo todo: la honra y la dignidad humana más absoluta.

 

No nos queda más, pues, que despedirnos; nos vamos satisfechos, hicimos infinitamente más de lo que nos pudiésemos haber imaginado; en la científica objetividad de lo hecho, necesariamente, ya algún otro estudioso de la geografía científica lo redescubrirá, y si llega a disponer de nuestros escritos, se potenciará el aporte y se consumará el cambio.

 

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