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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
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  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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9 marzo 2014 7 09 /03 /marzo /2014 23:04

1912 Historia de la Geografìa, 1912; Konrad Kretschemer (1Historia de la Geografía, 1912; de Konrad Kretschemer.  (38/)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

02 dic13.

 

Entre varios trabajos notables de Vidal de la Blache, Alfred Hettner y Andrei Nicolaevich Krasnov, en los primeros años del amanecer del siglo XX, está la aparición en 1912, de una segunda Historia de la Geografía, ahora del alemán Konrad Kretschemer.

 

Una obra sencilla de unas doscientas páginas en media carta, traducida al español en 1942[*].  En ella, en cinco unidades históricas, Kretschemer plantea la historia de esta ciencia desde la Antigüedad, partiendo de los conocimientos sumerio-babilonios, hasta la geografía en el siglo XIX, inmediata a su tiempo.

 

Desde luego, hay mucho en común con la obra antecedente de la Historia de la Geografía de 1873, de Vivan de Saint-Martin, que Kretschemer refiere, pero hay también (y este “pero” tiene una carga teórica), mucho de en común con la obra de geografía teórica de Oscar F. Peschel: La Historia de la Geografía al Arribo de Humboldt y Ritter, de 1865.

 

De Vivían de Saint-Martin, Kretschemer sigue la idea esencial de las exploraciones y los descubrimientos en extensión en el globo terráqueo, de lo que va derivando a su vez un conocimiento geográfico analizado en la cartografía; replanteando el esquema del análisis histórico: mientras Vivían de Saint-Martin sigue los grandes imperios, Kretschemer sigue las grandes divisiones histórico-social-culturales: Antigüedad (año 3000 ane al siglo V), Edad Media (ss.V-XV), Renacimiento (ss.XV-XVII), Ilustración (ss.XVII-XVIII), y Época Romanticista (s.XIX); y de Oscar F. Peschel, seguirá la idea de que la geografía científica moderna, parte del pensamiento geográfico humboldtiano-ritteriano de una ciencia de los fenómenos, y, por lo tanto, donde la geografía se divide en la heterogeneidad de “ramas” correspondientes a esos fenómenos, y las ciencias estudiosas de los mismos, pasan a ser “ciencias auxiliares” de la geografía.  El “pero”, pues, alude al criterio “fenomenista” del carácter esencial de la geografía que Kretschemer retoma y trasmite al siglo XX, pero en donde esa historia ya no será asunto romanticista de una ciencia, sino específico hecho histórico del que se deriva un fundamento teórico, el cual se confrontará con el pensamiento geográfico hettneriano-blacheliano, estableciendo una posición clara en el debate de la naturaleza de la geografía, que se suscita en el curso de este siglo.

 

La obra de Kretschemer, pues, no es de geografía teórica, es exclusivamente de historia de la esta ciencia, pero como tal, objetivamente está mostrando la contradicción esencial del pensamiento geográfico, que habrá de esclarecerse en el debate a lo largo del siglo XX.

 

Así, Kretschemer, ya desde su Introducción,, expone el objeto de estudio de la geografía: “La forma y tamaño de la Tierra, su posición en el espacio, las condiciones físicas de su superficie y distribución de aguas y tierras, además del inventario de plantas y animales en cada territorio, o por lo menos, de sus habitantes, con su carácter y área de repartición”[1].

 

En consecuencia, atribuye a los geógrafos jonios, Anaximandro, Hecateo, el origen de la ciencia de la geografía, que avanza y se desarrolla posteriormente en la Magna Grecia, y después en Alejandría; y es aquí, con Eratóstenes, <<quien rompe con los esquemas anteriores>> como bien observa Kretschemer, que se tiene al <<verdadero iniciador de la geografía científica>>.

 

Derivado de ese fundamento teórico, Kretschemer establece la razón de la historia de la Geografía, y, por lo tanto, de su obra: “Una historia de la Geografía ha de investigar y exponer la totalidad del proceso de desarrollo de nuestros conocimientos científicos acerca de la Tierra y, ante todo, necesita ilustrar sobre los medios y procedimientos que han condicionado a este conocimiento”[2].  Y en este punto, la Historia de la Geografía de Kretschemer, da un paso adelante, va más allá que la exposición descriptiva romanticista de Saint-Martin; y esa conciencia del hacer de la ciencia como tal y por lo tanto de su método, lleva a Kretschemer a vislumbrar, en la vastedad y heterogeniedad de cuestiones a tratar por esta ciencia, la contradicción esencial del pensamiento geográfico; y así, dice Kretschemer al respecto: “…pero, ciertamente el interés por estas cuestiones no fue siempre el mismo en todos los tiempos”[3].  Y más adelante anota: “violenta contradicción de los jonios fue Herodoto…”[4].

 

Mas, no obstante haber observado con gran agudeza esa regularidad histórica, no va a seguirla hasta sus últimas consecuencias (y aquí la limitación trágica en la Historia de la Geografía de Kretschemer, que sólo el largo debate histórico durante el siglo XX va a poner en claro).

 

Konrad Kretschemer termina su valiosa obra en un capítulo 20 titulado: “La ciencia geográfica”, de donde citamos un importante pasaje: “Después de la muerte de Humboldt y Ritter en 1859 –dice Kretschemer–, viene un período de paralización.  No existieron grandes personalidades ni propiamente hubo escuelas; el séptimo decenio de la centuria forma una laguna en el desarrollo continuo de la Geografía, vacío interrumpido solamente por algunos descubrimientos sensacionales”[5].  Extraña el comentario de Kretschemer, cuando tiene a la vista la obra de Vivían de Saint-Martin, primera Historia de la Geografía, las “escuelas” de Ratzel y Richthoffen, y los desarrollos, ciertamente difíciles de comprender en ese momento, de William M. Davis.

 

Ciertamente cita a Peschel por su obra: “Nuevos Problemas de Geografía Comparada” de los años ochenta del siglo XIX, junto con Richthoffen por su introducción del método geomorfológico en ese mismo lapso; y concluye, tomando una frase que cita de Ritter, y que nos provoca un paradójico desconcierto: “se cayó en la <<geografía de los compendios>>”[6].  A lo que quizá pudiéramos modificar con más propiedad a pesar de Ritter, que: <<se cayó en la geografía de los minicompendios>>, si se entiende que la magna obra de Ritter mismo no es otra cosa que un “gran compendio”.

 

Y, finalmente, Kretschemer no podía escapar a esa obseción del geógrafo por acabar de deducir que su saber es científico, pero no por los procedimientos mismos de la ciencia y su método, sino por simple enunciado con fuerza de convicción: “La Geografía –concluye Kretschemer–, considerada al principio como puramente descriptivista, adquiere un carácter científico mediante el examen de cada uno de los fenómenos en sus relaciones originarias con la Tierra”[7].

 

Esto es, y concluimos nosotros para dar paso al momento histórico del gran debate acerca de la naturaleza de la Geografía en el siglo XX; primero, que esa geografía del siglo XIX, reconocida como “puramente descriptiva”, en tanto se continuó a imagen y semejanza durante la geografía del siglo XX, hace de ésta, a su vez, la misma geografía descriptivista.  Y es que, paradójicamente, justo aquello en que Kretschemer cree ver el fundamento de la geografía como ciencia: “el examen de cada uno de los fenómenos…”, Es precisamente lo que le negaba tal condición.  Y aclarar esto, nos consumió a los geógrafos todo un siglo.



[*]    Kretschemer, Konrad; Historia de la Geografía; Editorial Labor, Col N° 56; México, 1942.

[1]    Kretschemer, Konrad; Historia de la Geografía; Editorial Labor, Col N° 56; México, 1942; p.7.

[2]    Ibid. p.7.

[3]    Ibid. p.7.

[4]    Ibid. p.14.

[5]    Ibid. p.187.

[6]    IBid. p.187.

[7]    Ibid. pp.188-189.

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Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Filosofía de la Geografía
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