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  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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18 marzo 2010 4 18 /03 /marzo /2010 09:02

 

grace-geoid-europeHistoria Mínima, de la Mínima Historia
de los Globos Terráqueos.
  Artículo, 2010 (2/3).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
“Espacio Geográfico”
, Revista Electrónica

de Geografía Teórica
http://espacio-geografico.over-blog.es/;
México, 22 mar 10.

       

El Globo Terráqueo de Vespucio, es aún una mezcla de la idea del viejo mundo con la del nuevo mundo; o, dicho de otra manera, es el nuevo mundo con la representación, aún, de la Cuarta Península.  Vespucio no elimina la Península de Cattigara –como en un momento dado lo llegamos a pensar al ver su Mapamundi–  Pero al reconstruir su posible Proyección de Husos a partir de su Mapamundi, caímos en cuenta de que Cattigara aún estaba presente.  Pero eso fue lo último que quedó del viejo modelo del mundo.

 

Y así se regresa, de Toscanelli a Behaim, con la Proyección Trapezoidal de aquel, a la Proyección de Husos y Globo Terráqueo construido con base en ella, por éste último.

 

Por eso la historia de los Globos Terráqueos es una mínima historia; pero profundmanete significativa.  Si el Globo Terráqueo de Crates había dado una hipótesis geográfica por simetría, el Globo Terráqueo de Behaim se convertía en argumento científico para la demostración dela tesis colombina del espacio terrestre.  Y este proceso culminó con la Proyección de Husos de Vespucio, con la cual se construye su Globo Terráqueo del nuevo mundo.

 

La tesis colombina se fundaba en una premisa falsa: el valor del perímetro de la Tierra dado por Estrabón.  La hipótesis de alcanzar el oriente por la ruta de occidente, resultó, en consecuencia, por lo menos, parcialmente falsa.  Para acabar de entender la situación geográfica confusa y controversial suscitada entre los siglos XIV y XV, se necesitaba de otra hipótesis: la de que el perímetro de la Tierra debía ser mayor, tal como Eratóstenes y Posidonio lo habían calculado.

 

La hipótesis como tal no se formuló públicamente por ningún autor; si acaso Vespucio se la formuló en lo íntimo; y simplemente, de pronto, al parecer de manera empírica, dada la fuerza de los hechos acumulados durante diez años de exploracione, brotó como un hecho de evidencia a la vista de Américo Vespucio; y su “¡Eureka!” fue: “He descubierto la cuarta parte del mundo”, expresado en su carta conocida abreviadamente como la Lettera, de 1504, a su amigo Piero Soderini.  Ese descubrimiento ocurrió necesariamente entre 1502 y 1504; y nos atrevemos a afirmar que lo fue desde el moemnto mismo que elaboraba su Mundus Novos, de 1502, dirigido a Lorenzo de Médicis; pues a tal documento acompañaba dos cartas geográficas fundamentales: 1) su Mapamundi, del cual Walseemüller nos presenta el hemoisferio en el que se representa el problema; y, 2) su Proyección de Husos para construir el nuevo Globo Terráqueo, representación del nuevo mundo.  Lo veraderamente extraño, es que se “¡Eureka!”, no es exactamente desde entonces, sino sólo dos años después.
 

El siguiente Globo Terráqueo, data de 1520, construido por Johann Schönner.  Básicamente es la reproducción del Globo Terráqueo de Vespucio de unos tres lustros atrás.


 

                              Una década después, en 1530, se tiene un nuevo Globo Terráqueo, aun cuando de autor anónimo, si bien Mario Ruiz Morales; del Instituto Geográfico Nacional Portugués, quien hace un excelente estudio muy detallado acerca de este Globo, lo atribuye a Gemma Frisius, de lo cual tampoco dudaríamos.  En realidad tiene inscrita la fecha “1530”, pero dicho autor llega a considerar que la fecha real de su construcción posiblemente sea posterior, hasta de 1536.  Es un Globo Terráqueo de unos 50 cm de diámetro (3 m en perímetro), incluso metálico dorado, y por ello de carácter monumental, con los mares en bruñido y los continentes pulidos, tiene ya por Meridiano de Origen el Meridiano de Hierro en las Azores, toponimios latinos, la representación de los Trópicos y los Círculos Polares, graduación del sistema de coordenadas, medición de las longitudes en valores acimutales; y, basado, al parecer, en el mapa de Verrazano de 1529, ha desaparecido en él, finalmente, la mítica Península de Cattigara (América confundida con ella desde los tiempos de Ptolomeo).  También es conocido como el Globo Terráqueo “de Carlos V”, dado que a él fue obsequiado.

 

 

GT Carlos V 1530 

Globo Terráqueo “de Carlos V”, de 1530-1536. 

[Fuente: Ruiz Morales, Mario; Instituto Geográfico Nacional Portugués 

http://www.mappinginteractivo.com/plantilla-ante.asp?id_articulo=1587#0]

 

 

El que se haya construido en metal, deja entrever el carácter profundamente simbólico que su autor veía en ello: era la consolidación, para el fin de los tiempos, que consumaba el conocimiento geográfico del mundo.  Y enfatizamos esas últimas palabras, porque ello no es un decir simple; no lo puede ser, por lo menos, para quienes somos geógrafos.  Ciertamente, el “geógrafo fenomensita” verá en ello una curiosidad más en su saber enciclopédico (y, saber, por lo demás, exclusivamente reducido a eso); una “cápsula cultural” más de su ciencia divulgativa.  Pero no así para la geografía científica, para la cual, la consumación del conocimiento geográfico del mundo, en ese, y sólo en ese contexto histórico, significaba no sólo la solución a un problema geográfico práctico fundamental que ya duraba quince siglos, y que particularmente atormentó a los estudiosos de esta ciencia en los últimos dos de ellos, todo lo cual, que no es poca cosa; sino que ello, elaborado sobre la base del largo y difícil conocimiento precedente, asentaba las bases para el futuro nuevo conocimiento científico geográfico del mundo; en lo que, precisamente, por ese mismo proceso histórico ascendente del conocimiento se conoce como el conocimiento positivo (el cual nada tiene que ver con el concepto de la “filosofía positivista”).

 

Así como el Globo Terráqueo de Vespucio de un cuarto de siglo atrás, lo fue del cierre de una etapa de la historia del conocimiento geográfico.  El Globo Terráqueo “de Carlos V”, lo fue de apertura e inicio de una nueva etapa histórica de dicho saber.  Luego se reporta la existencia de otros Globos Terráqueos, de Roberto Bailly, de 1530, de George Hartman, de 1536, y de la misma fecha, de Gemma Frisius.  En la imprecisión  de las fechas específicas de la construcción de todos ellos, son prácticamente simultáneos al Globo Terráqueo “de Carlos V”, y todos ellos en el mismo espíritu renacentista de la representación del nuevo mundo.     

 


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Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Historia General de la Geografía
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