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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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10 marzo 2013 7 10 /03 /marzo /2013 23:03

Trabajos-Cientificos-Sobre-el-Valle-de-Mexico--Joaquin-V.JPGJoaquín Velázquez Cárdenas de León (1732-1786): La Institucionalización de la Ciencia Moderna en México, y la Geografía.  Artículo, 2012.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

Espacio Geográfico, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

02 abr 12.

 

En una época en que, o se era sacerdote, o se era militar, o se era jurisconsulto, el único defecto en el que Joaquín Velázquez Cárdenas de León no incurrió, fue en el de militar.

 

El historiador Roberto Moreno, en un breve documento titulado Joaquín Velázquez de León: un Jurisconsulto del Siglo XVIII, narra pasajes de la vida de éste, principalmente como jurisconsulto; sin embargo, aporta un dato de enorme importancia para el entendimiento de la historia de la geografía, particularmente en su lado de la sociología de la ciencia: Joaquín Velázquez Cárdenas de León, trabó amistad con José de Gálvez, Visitador General con plenos poderes que arribó a Nueva España en 1765, para impulsar las Reformas Borbonas de Carlos III, con las cuales, entre otros aspectos, geográficamente reordenó el territorio dividido en Intendencias, y con el cual viajó a California en 1768 para la observación de paso de Venus.  El hecho interesante de tal pasaje, está en que José Antonio de Alzate y Ramírez, por lo contrario, fue acérrimo enemigo de José de Gálvez, al que le criticaba su proyecto de reordenamiento territorial; siendo José de Gálvez de consuno con el virrey marqués de Coix, quien dio instrucciones para terminar con la publicación del periódico de Alzate: “Diario Literario de México”, en 1768; y ello contribuye a explicar las desavenencias mismas entre Joaquín Velázquez y José Antonio de Alzate, por el reconocimiento de a quién de ellos atribuirle la primacía en la determinación de las coordenadas de la Ciudad de México.

 

Lo anterior se explica por el hecho de que Joaquín Velázquez Cárdenas de León, fue catedrático de matemáticas, físico y astrónomo, además de construir él mismo buena parte de sus instrumentos, o adquiriéndolos de Europa, con su alto grado de precisión, habiendo tenido en sus manos el instrumental dejado aquí a la muerte de Chappe (que había venido a la observación del paso de Venus y murió en la misma California).  Y esto reviste otro aspecto importante en el mismo campo de la sociología de la ciencia: cuando Alejandro de Humboldt arribó a la Nueva España en 1804, alabó el trabajo de Joaquín Velázquez por sus altos grados de precisión en sus mediciones para determinar las coordenadas de los lugares; pero, al mismo tiempo, menospreció lo hecho por José Antonio de Alzate, criticando de él el dedicarse a muchas cosas simultáneamente (el hecho es que igual que él), sólo que acusándolo de hacerlo superficialmente, y no ser preciso en su mediciones.  Y la inconsecuencia de esa crítica es clara: Humboldt no sólo menospreciaba al clérigo regular que era Alzate por esa condición, sino omitiendo la diferencia de instrumental de que Velázquez y Alzate dispusieron.

 

 Hay aquí, la ancestral lucha entre el pensamiento independiente, libre, creativo, dirigido por la necesidad más absoluta, y el hacer de la ciencia bajo el cobijo institucional, dependiente de pleitesías y rutinario, como consecuencia de ser ajeno a toda necesidad.

 

Joaquín Velázquez Cárdenas de León acabó siendo Director del Real Seminario de Minería fundado a su iniciativa, en tanto que Alzate, acabó siendo el científico mexicano ilustrado por excelencia.

 

Un tercer pasaje interesante en la vida de Joaquín Velázquez Cárdenas de León, es el que, cuando éste estaba en California con motivo de la observación del paso de Venus, a este lugar arribaron los geógrafo franceses, Chappe y Pauly, con el mismo fin, trayendo consigo el instrumental más moderno.  A poco de su llegada, murió allí Chappe, teniendo Pauly y la comisión francesa que regresar precipitadamente a Europa, dejando su instrumental en manos de Joaquín Velázquez Cárdenas de León, con el cual éste efectuó las mediciones que más tarde alabó Humboldt.  Tiempo después, el gobierno de Francia reclamó dicho instrumental, y fue embarcado, pero, infortunadamente, perdiéndose en un naufragio apenas salía de Veracruz.

 

Joaquín Velázquez Cárdenas de León, fue descendiente de Diego Velázquez, el gobernador de Cuba tras los descubrimientos de estas tierras por Cristóbal Colón, y quien autorizó las sucesivas expediciones de Francisco Hernández de Córdoba, Juan de Grijalva y Hernán Cortés.  Es decir, venía de una dinastía de alto rango en la formación de los virreinatos españoles en América, y más importante aún, dio continuidad a dicha dinastía en una nutrida sucesión de “Velázquez de León” a lo largo del siglo XIX, el último de cuyos sucesores de homónimo nombre, Joaquín Velázquez de León Güiteras (nieto), habría de desempeñar un triste papel.  Como dijera C. Marx, una historia que se repite, pero una vez como tragedia, y otra como farsa.  Joaquín Velázquez Cárdenas de León, vivió hacia el final del período de la ilustración, cuando el virreinato de Nueva España comenzaba a abrirse a la ciencia y al capitalismo, y al fundar el Real Seminario de Minería, fue consecuente con el Siglo de las Luces, dando origen, así, a institucionalización de la ciencia moderna en México; desgraciadamente, para él y quizá ciertamente, como lo lamenta Santiago Ramírez en su Datos para la Historia del Colegio de Minería, para la ciencia en México, murió en 1786, antes de que tal institución abriera sus puertas a los primeros estudiantes en 1792; y próximo al derrumbe mismo de la Colonia española.  He ahí la tragedia.  Pero en su nieto, el homónimo Joaquín Velázquez de León, de 1867, fue su repetición, pero como farsa: primero estuvo del lado de Félix Zuloaga en el golpe de Estado de 1857, y luego, al triunfo de la República sobre el fallido Imperio monárquico de Maximiliano, desde el primer momento, siendo de los primeros en hacerse presente en Miramar, se puso a las órdenes de Maximiliano, quien, desde ese momento, lo nombró “Ministro sin Cartera”, o lo que es equivalente, “Ministro Plenipotenciario” del Imperio francés en México.  Y ahí terminó la dinastía.

 

Si Joaquín Velázquez Cárdenas de León disfrutó del privilegio circunstancial de hacer esa mediciones con dicho instrumental; por su parte, José Antonio de Alzate y Ramírez disfrutó de la ocasión para, a través del geógrafo Pauly que regresaba a Europa, enviar su Mapa Geográfico de la América Septentrional de 1768, enviándolo con su persona a la Academia de Ciencias de París, y por lo cual obtuvo un reconocimiento.  Uno dio a la historia de la ciencia en México, la institucionalización de la ciencia moderna, el otro, los fundamentos de la Geografía como ciencia misma.

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Bibliografía.

 

Diccionario Enciclopédico Espasa; Espasa-Calpe, Tomo 24; Madrid, 1979.

Diccionario Porrúa; Historia, Biografía y Geografía de México; Editorial Porrúa, México, 1976.

Moreno, Roberto; Joaquín Velázquez de León: Un Jurisconsulto Mexicano del Siglo XVIII; http://biblio.jurídicas.unam.mx/libros/2/730/PDF

 


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