Overblog Seguir este blog
Edit post Administration Create my blog

Presentación Del Blog

  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • Espacio Geográfico.   Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
  • Contacto

Buscar

Archivos

15 marzo 2015 7 15 /03 /marzo /2015 23:02

La Ciencia, el Método de la Ciencia, y la Formación del Geógrafo.  El Principio de Historicidad: la premisa antecedente. (4/10)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

10 dic 12.

 

 

    c)      Lo histórico.

 

Nada surge espontáneamente, todo tiene una trayectoria, de modo que está determinado históricamente.   Sin la consideración y el análisis de lo histórico no es posible entonces la causalidad del presente de un objeto de estudio que resulta como su efecto o consecuencia.

 

Pero la historia no debe tratarse como simple relación de hechos, nombres y fechas, por lo regular en estricto orden cronológico; en ese sentido, lo histórico no debe ser una simple consideración formal, algo como para cubrir un requisito, como para que el trabajo no demerite en estética o algo semejante.  Si bien el conocimiento de lo histórico, sin duda, dará cultura y con ello identidad, en la investigación científica no es eso lo que importa, sino lo que de ello puede rescatarse como regularidades o leyes que rigen el desarrollo de las cosas.  Así, por lo contrario, lo histórico es fundamento teórico y argumento demostrativo, y como tal debe tener un tratamiento específico.

 

Así, la historia o discurre en forma rectilínea y unilineal; si bien es un constante proceso ascendente o de progreso social, en ese proceso que hay una especie de epiciclos, o pequeñas regresiones y repeticiones de la historia; ni tampoco la historia es un discurso único y homogéneo, sino de líneas que son el despliegue de las contradicciones sociales.

 

Entender el desarrollo histórico de un objeto de estudio, es entender el objeto mismo, y en ese sentido, lo histórico debe periodizarse siguiendo ciertos criterios propios del fenómeno estudiado.  Por lo regular, poco diferirá de la periodización dad en la categorización sociológica dada en Prehistoria, Antigüedad, Edad Media, y Época Moderna, y Época Contemporánea; o de la categorización económico-política entendida como Comunidad Primitiva, Esclavismo, Feudalismo, Capitalismo, y Comunismo (con énfasis en su transición como Socialismo); más bien, mucho se verá cómo todo queda determinado por esas categorizaciones.  Cada uno de esos períodos se subdividen en tapas particulares que permiten detallar el análisis.

 

El ser social o histórico-social, es un ser objetivo, cuyo aspecto esencia el ser transformador de la realidad o mundo que le rodea; por esa transformación del mundo se entiende a su vez, un carácter productivo, y, en consecuencia, económico.  Pero ese ser histórico es, también, esencialmente, un ser pensante, un ser que desarrolla una conciencia de su condición colectiva o social, y, por lo tanto, una conciencia social de su capacidad de transformación de la realidad; en consecuencia, es ese ser social o histórico-social en su condición objetiva, lo que determina o es causa de su propia conciencia social, es decir, de su forma de ver e interpretar el mundo, y en consecuencia, de su capacidad de transformarlo.  Así, esencialmente, pensamos una interpretación del mundo, según la posición que ocupamos en las relaciones sociales productivas.   En nuestro tiempo, es un mundo que ve el burgués, y otro muy distinto el que ve el proletario; y si este es un factor para entender lo que se hace en la ciencia en general, con mucho mayor razón lo es para entender en particular las ciencias sociales.

 

Lo más importante del análisis histórico, ya como historia natural o bien como historia social, es, de acuerdo con la dialéctica materialista, descubrir la expresión de contradicciones, u opuestos en conflicto en el fenómeno estudiado, y las determinantes de las mismas, pues en esa lógica será posible entender las causas mismas determinantes de las condiciones actuales y futuras.

 

La dialéctica de la historia está dada en función de sus contradicciones esenciales a analizar, no únicamente como en las ciencias sociales en forma de la lucha de clases por sus intereses, sino como contradicciones en el ámbito de las ciencias naturales, cuando el conocimiento de muchos fenómenos es distorsionado para adecuarlo a la visión del mundo de las clases en el poder  (algunas veces con gran confusión, como cuando el nazismo), y este conocimiento, entonces, tiene que ser reinterpretado.

 

Finalmente, si lo histórico es fundamento teórico, lo histórico se convierte así, en consecuencia –como veremos–, en premisa antecedente en la demostración lógica.

 

 

    d)      Lo lógico.

 

La teoría de la dialéctica materialista explica que lo histórico, es la lógica desplegada; e inversamente, que lo lógico, es lo histórico condensado.  Y es así, en esa condensación como la síntesis de lo histórico, que el análisis de la historia de un fenómeno queda expresado en lo que se denomina en la lógica, como premisa antecedente.

 

Todo lo histórico ha de quedar enunciado en un juicio lógico; es decir, en eso en el cual se establecen las condiciones inferenciales, particularmente mediatas: el carácter de un juicio categórico universal afirmativo (de la forma , <<Todo M, es P>>).

 

La premisa antecedente, de suyo, es algo ya demostrado con anterioridad, tanto por otros autores como por la evidencia de los hechos, por o tanto, de su demostración es algo por lo que no tenemos que ocuparnos.  No obstante, si los datos son falsos, inevitablemente, las conclusiones que se deriven de ello, serán, a su vez, falsas.

 

Un trabajo, a veces desesperante, es el convertir el enunciado del planteamiento del problema, en el enunciado de la premisa antecedente; pasar de una frase con un verbo en infinitivo, a un juicio categórico universal afirmativo.   Pero tal es la condición para poder establecer las bases del método hipotético-deductivo.  Ese trabajo exige un esfuerzo de simplificación, de abstracción y generalización.  En ocasiones hay que jugar con la conversión de juicios equivalentes, y muchas veces con la forma del enunciado del juicio mismo nos altera la idea de su contenido.

 

Del juicio de síntesis de lo histórico, por experiencia, hemos visto que conviene dejarlo a que aparezca como el enunciado que quede dado por el arreglo  que se derive del entimema; es decir, de la inferencia inmediata, en la que falta la premisa antecedente, pero que permite reconstruir el silogismo completo.

 

La idea es integrar lo elementos del método hipotético-deductivo, que hace la lógica de un proceso de investigación.  Ello quiere decir que, cuando hablamos de un trabajo lógico de investigación, no nos referimos a la vaguedad de que por ello se entienda un trabajo simplemente ordenado y coherente, sino, estrictamente dicho, que se desarrolle en función de un silogismo y el conjunto de las reglas de la lógica formal y dialéctica.

 

Algo que en principio puede parecer un tanto una consideración mecanicista, es ver en el ser social objetivamente dado, todo lo histórico, como en su conciencia social, todo lo lógico.  Traducido dialécticamente, ello quiere decir que ese ser histórico-social, es determinante de la lógica social.  Entender su historia no sólo es entender a ese ser social, sino es entender también, su lógica; pero entender su lógica, es comprender las relaciones causales y la esencia de ese ser social en un momento histórico dado; el por qué de que las cosas sean como son; y más aún, el entender que ello ha de cambiar y cómo ha de hacerlo.

 

A todo ser social (una masa de trabajadores socialmente productivos transformado la realidad), corresponde una conciencia social, una lógica, y la misma está representada por el conjunto de pensadores de cada época, desde los que nos dan el marco teórico filosófico (gnoseológico), hasta los que, en sus investigadores antecedentes en una determinada línea de pensamiento, nos dan los fundamentos de nuestro marco teórico temático y específico, al problema que estemos tratando; y en esas determinadas líneas de pensamiento, unas, por su lugar de lucha social, a favor del orden establecido, tratando de apuntalar dicho orden de cosas; otras, por su posición ya material, ya ideológica con las clases sociales oprimidas, haciendo la teoría para que esas masas se apropien conscientemente de la realidad que transforman, e impongan un  orden de cosas distinto a su favor.

 

En todo ello radica, precisamente, los argumentos de la premisa antecedente, que da el fundamento, en consecuencia, no sólo histórico, sino lógico, de la investigación, definiendo a qué intereses sirve dicha investigación, y qué posición guarda el investigador en una sociología de la ciencia.  Y lo anterior, un investigador podrá tratar de ocultarlo vergonzantemente, pero, a su vez, con el dolo de alguien que sabe lo que hace y participa de un embuste a las clases oprimidas.  Un buen investigador, alguien que sabe hacer ello –aun ahora el lector de estos apuntes–, sabe que no puede ser ajeno a una determinada posición (de ello se entiende por qué unos intelectuales son tolerados, pues aún sea crítico, no entiende bien lo que ocurre y sus soluciones; otros son consentidos por el sistema, laureados y premiados, son sus más fieles apuntaladores; pero otros, son proscritos y perseguidos con bloqueos editoriales y de cátedras en las universidades; no es que –necesariamente– “estén locos”, o que –necesariamente–, sean “intratables” y “antisociales”; es que entienden bien la situación e incluso saben cómo resolverla.  El investigador responderá necesariamente a unos u otros, por más que pretenda fingir ser en ello ignorante…, o que incluso lo sea.

 

Compartir este post

Repost 0
Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Filosofía
Comenta este artículo

Comentarios