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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
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  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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8 marzo 2015 7 08 /03 /marzo /2015 23:02

Elementos--Euclides.jpgLa Ciencia, el Método de la Ciencia, y la Formación del Geógrafo:  La Axiomatización y el Camino de la Ciencia.  (3/10)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

09 dic 12.

  

 

    b)      La Axiomatización.

 

Las ciencias rigurosas no nacen de “la nada”, tienen una historia que se remonta siglos atrás.  En esa historia opera un conocimiento empírico, espontáneo, acerca de algo específico, acerca de una faceta dada de la realidad objetiva, tratando de explicar sus causas.

 

En ese proceso histórico, inicialmente algo se establece como postulado; es decir, algo se establece acerca de ese objeto de conocimiento, que no requiere de demostración, no porque no la implique, sino porque en su enunciado se establece un hecho de evidencia dado empíricamente por la práctica histórico-social de mucho tiempo.

 

Pero tales postulados, un conjunto muy breve de enunciados, tiene un carácter preeminentemente fundamental, en tanto que sobre su base se erigirá toda la sistematización de ese conocimiento científico especial.  La definición de los postulados es, pues, el inicio de un conocimiento sistemático riguroso, que en general recibe el nombre de axiomatización (del gr. axioma, proposición, algo acerca de lo que parece justo), con lo cual se refiere el carácter esencialmente radicado en la lógica, en lo inferencial, en lo deductivo.

 

De ese modo, del conjunto de postulados, ha de derivarse (deducirse), un breve conjunto de principios, entendiéndose por éstos, precisamente, el origen de dicho conocimiento científico por sus causas más generales y esenciales, que equivalen a las regularidades dadas en ese conocimiento, y por lo tanto, a sus leyes fundamentales.

 

Luego, sobre la base de tales principios, se establece el conjunto de axiomas o proposiciones a partir de los cuales se habrá de deducir todo el conocimiento posterior.  Como los postulados y los principios, por su naturaleza, no requieren demostrarse en tanto que son hechos de evidencia empírica e históricamente dados.  Sólo que, el conjunto de axiomas, establece de suyo, la base de la lógica misma del sistema de conocimientos dados acerca de un objeto de estudio.

 

A partir de ellos, sobre la base de esa lógica; no sólo como estructura de pensamiento, sino incluso como criterios de la verdad; se deduce lo que se denominan, los teoremas de una ciencia.

 

El concepto de teorema (del gr. theorema, investigación), es ya el enunciado de n juicio de tesis, algo que debe ser demostrado; de modo que en los postulados, principios y axiomas, el teorema tiene su premisa de antecedente.  Así, lo que se deduzca de esos antecedentes y la tesis que se sustenta en el enunciado del teorema, establecerá la hipótesis (del gr. hipo, debajo; y thesis, juicio indemostrado), de cuya verificación en los hechos, se obtendrá esa demostración del teorema, con lo cual, como establece su traducción etimológica, se inicia la investigación rigurosa.

 

Tal es el legado del alejandrino Euclides (330-275), autor de la obra Elementos; considerado, por ella, el fundador de la matemática científica; quien fue contemporáneo de los discípulos de Aristóteles, y de los geógrafos inmediatamente anteriores a Eratóstenes (y quien introduce el nombre de “Geografía” para ese tipo de conocimientos, logrando determinar el perímetro de la Tierra).

 

De la obra de Euclides se sigue el que el conocimiento científico, es precisamente aquel que se deriva el uno del otro de manera lógica o deductivamente.

 

 

b)      El Camino de la Ciencia.

 

Si el método de la ciencia es el camino para llegar a un fin, ese fin es el conocimiento verdadero, y ese camino, en su forma más contemporánea, se representa como un Diagrama de Flujo.

 

El procedimiento que lleva al conocimiento de la verdad, implica una serie de operaciones mentales con las que todo cerebro humano trabaja de manera cotidiana, intuitiva y espontáneamente, sin conciencia del hecho, de modo que aprender el método de la ciencia, básicamente consiste en hacer conciencia teórico-práctica del proceso.  Entender el conjunto de elementos que componen esas operaciones del pensamiento y en qué consiste cada elemento, cuál es su función, pero; y esto es la clave de todo a nuestro juicio;  no en esos términos “funcionalistas” o “estructuralistas” rígidos de un elemento mecánico del sistema, que es en sí mismo, y sólo en sí mismo; sino que, dialécticamente, se intercambia por su opuesto una y otra vez, y comprende que ese intercambio no es, a la manera del “estructural-funcionalismo”, de cambio de posición en la jerarquía y función en el sistema; sino un intercambio en el cual la explicación como elemento metodológico, vuelve a ser observación en un grado superior; que la síntesis vuelve a ser, una y otra vez, antítesis y nueva condición de análisis en una comprensión más compleja  del fenómeno objeto de estudio, y en ese sentido, inversamente, que la observación, el análisis y la antítesis, son, en un momento dado, también, formas no desplegadas de la explicación, la tesis y la síntesis.

 

Son tres ejes básicos en torno a los cuales gira todo el engranaje de las operaciones mentales del conocimiento: 1) el eje empírico-teórico, 2) el eje abstracto-concreto, y 3) el eje hipotético-deductivo.

 

El eje central del proceso es el que lleva del paso de lo empírico a lo teórico; esto es, de lo eminentemente práctico dado a los órganos de los sentidos en el elemento conocido como observación (que habrá de entenderse que no se reduce a la vista); para, de ahí, en una primera y elemental forma del conocimiento, pasar a la descripción; y, finalmente, a eso observado y descrito darle una explicación racional, teórica.  Evidentemente ese proceso no discurre así, de manera simple; a él se engranan los procesos que ocurren en los otros ejes del pensamiento.

 

El eje abstracto-concreto es ese en el que las operaciones del pensamiento nos llevan del hecho observado a lo que se denomina como lo concreto real, o hecho abstraído en el pensamiento; es decir, al hecho del cual se ha separado las propiedades secundarias para considerarlo más en su esencia, de modo que en ello se obtenga el conocimiento de ese hecho como lo concreto pensado.

 

En esta operación del pensamiento se discurre en el proceso, primero, de observar el fenómeno, de donde lo inicial es compararlo; observar es distinguir lo que hay de diferente en lo semejante, como lo que hay de semejante en lo diferente; y ello da lugar a lo que se denomina como analogía; el empezar a entender las cosas por comparación, bajo esa consideración del “se parece a…”, y por lo tanto, puede estudiarse de manera semejante, pasando al análisis y a la síntesis; esto es, en el proceso en el cual, en segundo lugar, mentalmente, en el análisis, descomponemos el fenómeno dado como un todo, en sus partes integrantes, obteniendo un conocimiento más particular y específico, que hace precisamente ese nivel de mayor esencialidad; y, en tercer lugar, al volver integrar el todo reuniendo de nuevo mentalmente sus partes componentes, ya conocidas más en lo esencial, se da lugar a la síntesis.  Y la síntesis es pues, lo concreto pensado, lo cual constituye  una explicación del fenómeno.

 

Este discurrir pasando de unos elementos a otros en ambos ejes y entre ambos ejes, está en relación con un tercer eje, referido a las operaciones lógico-formales: los procesos de deducción e inducción.  Aquí es donde todos esos procesos se someten a ciertas reglas del pensamiento, las cuales violentadas, conducen al absurdo.  Didácticamente nos hemos referido a este “tercer eje”, pero es aquí en donde se hace más evidente que lo lógico no es algo que ocurre por separado a lo demás (si lo separamos para explicar y entender el fenómeno del método de la ciencia, es porque el método de la ciencia nos impone que para explicarlo y entenderlo, lo separemos).  A este eje pertenecen las operaciones de relación causal, que permiten deducir o inferir las causas posibles del fenómeno.

 

En el engranaje hay otros ejes secundarios, como el de los procesos cualitativo-cuantitativos, o de medición-experimentación, o de las hipótesis y teorías.  Una manera de exponer todo ello de conjunto, es mediante el siguiente diagrama de flujo:

Camino-de-la-Ciencia--Imagen-Diagrama-de-Flujo.jpg 

 

 

En él puede verse que una de las primeras cosas que destaca, es el planteamiento del problema a resolver en la investigación, al cual nos referiremos brevemente en particular.

 

 

a)      El inicio de la investigación: la búsqueda de un problema,

      o con el problema encima.

 

Brevemente, para terminar este tema, es necesario apuntar un hecho que raya hasta en lo curioso.  Cuando elaboramos nuestra tesis de grado en sus tres niveles, estrictamente nunca deberíamos vernos en la necesidad de buscar el problema a resolver, porque, si bien se ve, el problema ya lo teníamos encima: es esa preocupación que motiva la investigación misma, sólo que no siempre la tenemos bien definida.

 

De lo anterior se sigue el por qué el diagrama de flujo anterior se inicia en una situación disyuntiva en la que, cuando se tiene el problema, éste determina el tema sin ambigüedad y se entra de firme directamente a la investigación.  Sin embargo, cuando el problema no está claro, o incluso no está, es necesario empezar por determinar el tema, y subordinado a él un posible problema dado.; el que en su imprecisión, por lo regular, apenas iniciada la investigación preliminar, encuentra variante y objeciones que nos devuelven a un replanteamiento.

 

Esto, que pareciera una situación circunstancial y efímera, se convierte en un asunto de tal naturaleza compleja, que bien se suele decir que en el planteamiento del problema, ya se tiene avanzado el cincuenta por ciento de la investigación.  No se extrañe de esto, pues, aquel que se inicia en la investigación.

 

Suele ser común que cuando estudiantes, en nuestros ensayos de investigación establezcamos como objetivos o problema a resolver, el “analizar y comprender” tal o cual fenómeno.  Ello parece lógico, pero resulta que, cuando ya hemos “analizado y comprendido”, y en consecuencia entendemos bien el fenómeno u objeto de estudio, es apenas hasta ese momento que la verdadera investigación ha de comenzar, ya que, como consecuencia de ese “análisis y comprensión”, estamos en posibilidad de plantearnos, ahora sí, el verdadero problema a resolver.

 

Esto es, ese proceso de “análisis y comprensión”, es apenas lo que se denomina como la Investigación Preliminar, que nos lleva a plantear correctamente el problema a resolver e incluso a determinar con suficientes elementos la hipótesis; pero dicha Investigación Preliminar no debe confundirse con el total de la investigación, ella es apenas el punto de partida de ésta.  Y algo que revela que ese es apenas el “punto de partida”, es el hecho de que, por lo regular, el problema se expresa con un verbo infinitivo, algo que habrá de ser de darse tales o cuales condiciones; pero el resultado del “análisis y comprensión”, o Investigación preliminar, tiene como verdadera consecuencia el que podamos convertir el planteamiento del problema como un juicio categórico universal afirmativo.

 

 

 

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Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Filosofía
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