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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
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6 abril 2015 1 06 /04 /abril /2015 22:02

La Ciencia, el Método de la Ciencia, y la Formación del Geógrafo: la dialéctica del análisis a través de los métodos empíricos y teóricos (7/10).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://espacio–geografico.over-blog.es/

 

a)      Los métodos empíricos.

 

Los métodos empíricos de la sistematización del conocimiento se constituyen por la observación, la medición y la experimentación o modelos de comprobación, más directamente vinculados al principio de descripción.

 

Observar, desde el punto de vista científico, no es, como se suele decir, sólo “ver”, sino el dirigir la mirada a algo específico que ha llamado la atención con curiosidad.  El primer resultado del conocimiento científico derivado de esa observación, es, justamente, la descripción, la capacidad de enumerar los elementos o partes componentes de aquello que se observa y sus características externas más relevantes.

 

Es aquí donde comienza a destacar todo lo teórico discutido anteriormente. Lo que faculta a dirigir la mirada a algo, es precisamente, la hipótesis; la hipótesis es lo que dirige la búsqueda de explicaciones (cusas); y como consecuencia de la descripción que se obtiene, se hace posible establecer comparaciones de aquello desconocido, con algo conocido, de donde comenzamos a ver lo semejante ahí donde parecía haber diferencias, o lo diferente ahí donde sólo parecía haber semejanzas, elaborando con ello el análisis comparativo cuya parte esencial es la analogía.

 

De manera natural en el inicio de una investigación, salta a los órganos de los sentidos la sensación de que nuestro objeto de estudio “se parece a…, o es como…, tal o cual cosa”, estableciendo con ello la analogía, que no pocas veces arroja fructíferos resultados en el desentrañamiento de los fenómenos.  La analogía, cuanto más acertada se muestra, mayores son los resultados que de inmediato se obtienen, pues de una analogía lo que interesa es “darse una idea” de por donde abordar el objeto de estudio, es decir, de qué posibles leyes rigen en él.

 

La medición, es el aspecto quizá más esencial de la investigación científica, a tal grado que la corriente filosófica positivista definió por la ciencia –absolutizando en hecho– aquel conocimiento capaz de medir un proceso y matematizarlo.  En otras posiciones filosóficas, como la dialéctica materialista que constituye el marco teórico gnoseológico del autor de este apunte, ese hecho de la medición y matematización no se absolutiza, pues hay conocimientos rigurosos en calidad de ciencia, que no necesariamente suponen la medición ni la matematización (y es el caso de la filosofía misma).  Sin embargo, no deja de asignarse un papel esencial a la posibilidad de medición.  De hecho, la ciencia moderna nació, en forma práctica, con el hecho de la medición, ya por Galileo (1564-1642), al poder determinar la velocidad de la caída de los cuerpos; pudiendo determinar la primera ley de la ciencia en la aceleración de la gravedad; ya por Kepler (1571-1642), al poder determinar las órbitas de los planetas, de las que derivó sus dos primeras leyes en 1609, y la tercera en 1619.

 

La medición no hace, pues, la ciencia por sí misma, sino bien e da su carácter esencial de precisión, que simple y sencillamente significa, en principio, un proceso de descripción más profunda, cualitativamente superior a la observación empírica de lo externo, en tanto que nos da a conocer aspectos que no están a la vista, es decir, que no son sensorialmente perceptibles de manera directa.  Se forma así, el análisis cualitativo, como el primer nivel del conocimiento abstracto de los fenómenos concretos.

 

Pero si la medición presenta un descripción más fina; también da las bases para la explicación cuantitativa y la matematización.  La explicación cuantitativa a lo que se refiere, es a la causalidad definida por medición (justo lo que encontraron Galileo y Kepler), donde la matematización del fenómeno sólo significa precisamente esa descripción más fina de precisión, de lo no dado directamente a los sentidos.  No casualmente es que la medición y matematización representa, como se suele decir figurativamente, “la joya de la corona” de la investigación.

 

El experimento y los modelos de comprobación, por su parte, son, en el método de la ciencia, fundamentalmente, comprobación, y en ese sentido, demostración de lo que se investiga.

 

No todas las ciencias son ni pueden ser experimentales, en la forma en que el experimento de entiende en las ciencias naturales.  No obstante,, ello no quiere decir que las ciencias sociales no sean experimentales, sino que su forma de experimentación es otra muy diferente a la de las ciencias naturales.  Por decirlo así, en las ciencias naturales el fenómeno (la realidad), es llevado a los instrumentos de medición y experimentación (al laboratorio); en las ciencias sociales, por lo contrario, son los instrumentos de medición y experimentación lo que han de ser llevados al fenómeno; y eso significa que lo experimental se expresa como la elaboración de “modelos de comprobación”; es decir, de elaboración teórica (por lo regular, matemática), a través de los cuales se trata de comprobar la veracidad de un proceso.

 

La medición, el experimento, la matematización, son procesos de orden cuantitativo; mediante ello, pasamos de la observación y descripción simple del análisis comparativo, como de la descripción explicativa del análisis cualitativo, a la explicación rigurosa misma del fenómeno, con el análisis cuantitativo.

 

Nada de lo anterior ocurre, por el hecho de que didácticamente lo hayamos expuesto así, ni en un necesario orden jerárquico, ni en una secuencia ordinal, ni mucho menos en sus aspectos, de manera aislada el uno del otro.  Todo ocurre simultáneamente en la cabeza del investigador, y éste sólo da prioridad a aquello que le permite ir entendiendo las cosas.  Al final, con todo ello, lo que ha hecho, ha sido verificar una hipótesis, y dejar asentado, en su caso, su demostración.

 

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Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Filosofía
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