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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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25 agosto 2013 7 25 /08 /agosto /2013 22:03

Mapoteca-Manuel-Orozco-y-Berra.jpgLa Comisión Geográfico-Exploradora (1877-1918). (2/…)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://espacio-geogrfico.over-blog.es/

abril 12.

 

Respecto de la labor de la Comisión Geográfico-Exploradora, citamos las palabras del Dr. Carlos Sáenz de la Calzada: la Comisión Geográfico-Exploradora realizó “una labor cartográfica digna de encomio y extendió sus actividades a otros campos con verdadera fortuna”[1]; y sin duda, ello fue así, y con tato éxito, que sus resultados mismos, paradójicamente, de conjunto, cuestionaron en adelante la labor geográfica, como los hechos históricos lo muestran, y a lo que el mismo Dr. Sáenz alude al final de su disertación, cuando concluye afirmando que, “los geógrafos nacionales que actualmente están desunidos desarticulados y empequeñecidos”[2].

 

Ello amerita una explicación, tanto más, que a casi cuarenta años de aquella conferencia, las conclusiones del Dr. Sáenz acerca de la situación de la Geografía en México en 1969, no sólo son, en términos relativos, iguales a los de la actualidad, sino en términos absolutos, peores, pues se supone que la situación en todo este tiempo no sólo debería haberse superado, sino debería haber dado lugar al despliegue de una nueva labor científica.  Pudiéramos decir, con ello, que el siglo XX es para la Geografía, todo un “siglo de crisis”.

 

Ciertamente, la geografía decimonónica concluye al concluir el primer quinto del siglo XX.  Su metodología cartográfica, que finalmente había superado la cartografía alzatiana del siglo XVIII (como ésta a la cartografía de Carlos de Sigüenza y Góngora del siglo XVII), a su vez, era ya superada por la cartografía propia del siglo XX.  Pero el primer problema está en que ésta no se superó en manos del geógrafo mismo haciendo uso de la metodología geodésica, sino en el ámbito de la geodesia misma, en donde la cartografía pareció ser el resultado final de sus estudios, que no en sí la medición de la Tierra.  Este pudiera decirse que es un problema práctico, en su momento, cada cosa ocupará su lugar.  Pero hay un segundo problema, este de orden teórico, que en aquel año de 1969 escapaba a toda observación por perspicaz que fuera, y tuvieron que transcurrir veinte años para poder observarlo, y aún así, su complejidad es tal y la situación social tan adversa, que a ello se han tenido que sumar otros veinte años más, para poder exponer el contenido de este trabajo y esta conclusión teórica.

 

El Dr. Sáenz de la Calzada, en los cometarios conclusivos a su conferencia, a partir de donde expone que los trabajos de la Comisión Geográfico-Exploradora se extienden a otros campos con verdadera fortuna, dice a continuación: “Era necesario volver los ojos a Humboldt y a Ritter, a Vidal de la Blanch…”[3]; es decir, en el contexto de la época (los años sesenta), volver los ojos a lo que hemos denominado después como la “geografía fenomenista”.  Y la paradoja está en que, cuanto más éxito tuvo la Comisión Geográfico-Exploradora en extenderse a otros campos, más encontró el geógrafo en ello, confusamente, la identidad de su propio hacer de conocimientos.

 

En realidad, el problema había comenzado desde 1867 al establecerse por Blas Balcárcel la creación de la carrera de “Ingeniería en Geografía e Hidrografía”.  Había entonces la imperiosa necesidad –inacabable desde el asentamiento mexica en Tenochtitlan hasta nuestros días–, de las inundaciones en el Valle de México; la Geografía, en calidad de ingeniería, dirigida a aplicarse a la hidrografía, tendría por fin atender ese problema como algo necesario inaplazable…; pero de ello, el geógrafo acabó creyendo que el objeto de su estudio sería el fenómeno hidrográfico.

 

Luego, bajo la influencia de otro notable personaje, como lo fue el geólogo Ezequiel Ordoñez (1867-1950), al aplicar la geografía a la exploración petrolera, del necesario estudio de la geología, acabó induciéndose la idea en el geógrafo poco atento, de que lo geológico también era su objeto de estudio.  Luego, con el Ingeniero Geógrafo Pedro C. Sánchez (1871-1956), que no sólo elaboraba trabajos en el campo de la geología, sino en el catastro y la geodesia, contribuye con el Ing. Geog. Pastor Rouaix, a la creación de la “Dirección de Estudios de Geografía y Climatología”, de la Secretaria de Fomento.  Y es que el problema hidrográfico, tenía como antecedente causal el fenómeno meteorológico-climático.  A ello contribuyó, como el propio Dr. Sáenz de la Calzada nos lo refirió alguna vez, el propio profesor Pedro Carrasco Garrorena (1843-1966), astrónomo, matemático, quien con esas bases matemáticas hizo estudios meteorológicos.  Y otro tanto, de la misma manera, se hizo por el Ing. Geóg. Joaquín Gallo (1882-1965), astrónomo y matemático, que ya elaboró incluso, unos “Apuntes de Meteorología” (1928).

 


[1]       Ibid. p.59.

[2]       Ibid. p.61.

[3]       Ibid. p.60.

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