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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
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2 julio 2012 1 02 /07 /julio /2012 21:41

Ícono EducaciónLa Enseñanza de la Ciencia, en una Educación Científica.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

30 jun 12.

 

Al poco entendido de lo que está ocurriendo en estos tiempos  en el ámbito del conocimiento científico, “La Enseñanza de la Ciencia, en una Educación Científica” como título de este apunte, debe sonar, por lo menos, chocoso; pero justo todo ello –inmerso en un proceso de alienación social– configura el problema a tratar aquí.

 

Cuando se cree que lo nuevo, por ser lo más reciente, es necesariamente mejor que lo viejo por ser lo que ya ha pasado; diríamos en el galicismo, cuando sólo se está â la dernière, es decir, a la moda, de acuerdo con el “último grito de la moda en París”; es fácil que impensadamente se abandone no sólo la enseñanza de la ciencia, sino, para empezar, la educación científica.

 

Procurando la brevedad en estas notas, establezcamos sin más los criterios esenciales de lo que es la ciencia; y ahora, de los últimos treinta años a la fecha, tenemos que agregar, la “ciencia de la modernidad ilustrada”, esa ciencia galileano-kepleriana y baconiana-cartesiana; conocidos también como los criterios de la verdad, en tanto que la ciencia es el único conocimiento susceptible de ser verdadero, y que tiene en ello su finalidad al servicio de la sociedad.

 

1        La objetividad; concepto por el cual no debe entenderse “neutralidad”, sino que, aún teniéndose una posición definida, la objetividad se da cuando: 1) se reconoce la existencia de una realidad exterior a nuestro pensamiento, 2) cuando se entiende que esa realidad está formada por el mundo de los objetos materiales, 3) cuando, dando primacía a la realidad objetiva, en nuestro pensamiento se procura reflejar en lo más posible de la manera más fiel, esa realidad, independientemente de nuestros deseos o voluntad.

2        La causalidad; o también el llamado determinismo; es decir,  por lo cual podemos saber qué origina un efecto dado, y que por lo regular, será sólo eso lo que lo origina; de modo que conociendo la causa, y en la eventualidad el poderla modificar, se obtendrán los efectos deseados.

3        La Lógica; de lo cual se sigue esencialmente el método hipotético-deductivo en la investigación científica, pero en lo que se expresa la necesidad ineludible de la argumentación demostrativa  con arreglo a las leyes de la lógica misma.

4        El experimento; del cual, dependiendo de la ciencia particular, existen diversas formas, pero sin cuya  aplicación no habrá demostración rigurosa, en tanto el conocimiento de un fenómeno que bajo condiciones controladas, sea susceptible de reproducirse.

5        La previsión científica; la capacidad de, dados los conocimientos objetivos, de poder predecir los acontecimientos a un plazo dado futuro bajo ciertas condiciones, como fin último de la ciencia en beneficio de la sociedad.

 

Todo lo que no se apegue rigurosamente a ello, sencillamente no es ciencia en el contexto de la ciencia de la modernidad.  Y en los últimos treinta años, se ha dado un planteamiento que no sólo no se apega a ello por defecto, sino no se apega como explícita negación absoluta, tal cual se presupone desde su denominación: la “posmodernidad”, esto es, lo que está más allá de la modernidad, en el sentido, no de la dernière,  sino en el supuesto de que “ha superado las limitaciones” de lo viejo.

 

La “posmodernidad”, una ideología sustentada por un conjunto de sistemas filosóficos tales como el existencialismo, el pragmatismo, el estructural-funcionalismo, y el superestructuralismo (la Escuela de Franckfurt, autodenominada también con falsa bandera, como “neomarxista”), en la negación absoluta de la modernidad y todo lo que ella ha implicado; “posmodernismo” que se sustenta por su parte en:

 

1         La subjetividad; atribuyendo con ello no sólo la primacía del papel activo al sujeto en el proceso del conocimiento, sino incluso su exclusividad, por encima, y hasta prescindiendo de la realidad.

2         El indeterminismo; actitud que no sólo niega la unicedad de la causalidad rigurosa, sino que propone el que la realidad puede explicarse (o determinarse causalmente), desde distintos “puntos de vista” (subjetividad), remitiéndonos ya a la idea de Hume de que lo que entendemos como relación de causa-efecto, es sólo en realidad, según él, un hecho de costumbre, producto psicológico de la experiencia, pero no  una necesidad lógica; o bien, remitiéndonos a la física cuántica en Heisemberg, en donde de una partícula en movimiento no puede conocerse simultáneamente su posición y su trayectoria

3         La dialógica; concepto que hace alusión a la importancia del diálogo, en donde lo esencial en el método de la posmodernidad, es el acto comunicativo.

4         La negación del experimento como condición necesaria en la demostración (dados, precisamente, los argumentos del indeterminismo).

5         La negación, en términos agnósticos  (de la negación de la posibilidad del conocimiento), de la capacidad de la previsión científica (nuevamente, dado el indeterminismo).

 

La posmodernidad suple la ciencia de la modernidad con lo que denomina: “el paradigma de la ciencia de la posmoderidad”, donde tal paradigma lo constituye “el saber”.  En la ciencia (la modernidad), el saber deriva del conocimiento; pero en “el saber” (la posmodernidad), es el conocimiento el que deriva de aquel.   Es la “socialización o el encuentro de saberes” –como se expresa en la Convocatoria a este evento–, lo que arroja el conocimiento; cuando en el contexto de la modernidad, se diría que es de la socialización o encuentro de la ciencia, lo que producirá el saber.  Como quiera, el posmodernismo, predominando en “el saber”, pretende erradicar la ciencia de la modernidad ilustrada.

 

Por los demás, pero que simplemente es lo más esencial, en tanto la preocupación que está en el centro de a ciencia (la modernidad) es el conocimiento objetivo de la verdad, según los criterios antes expuestos; la preocupación que está  en el centro de  “el saber” (la posmodernidad), es sólo el de un conocimiento subjetivo (o de “la verdad de cada cual”), tanto más o menos válido, en el encuentro dialógico o comunicativo.

 

La fuerza de la dialéctica materialista, está precisamente en que su teoría del conocimiento (gnoseología o epistemología), se identifica plenamente con los criterios  de la ciencia (o de la ciencia del modernidad ilustrada, si se ha de ser precisos).

 

En la teoría del conocimiento dialéctico materialista, la relación del sujeto pensante con la realidad, se define como una relación  “sujeto-objeto”, donde el sujeto, mediante sus sensaciones o aparato sensorial, percibe la realidad el mundo de los objetos materiales (ya sea que la realidad se le eche encima, ya que él incida sobre la realidad, pero lo cierto es que ocurriendo ello simultáneamente), de donde se forma en su cerebro un reflejo de esa realidad a manea de su representación en conceptos e ideas, siempre incompletas, de dicha realidad; viéndose siempre en la necesidad de incidir infinitamente sobre los objetos de su conocimiento, los cuales en su movimiento y transformación natural, van siempre adelante del conocimiento posible del sujeto, haciéndose necesario, por ello, la ciencia.

 

La teoría del conocimiento en la posmodernidad, se preestablece, no en la relación directa sujeto-objeto, sino en la relación sujeto-sujeto en el “diálogo de saberes”, de lo cual deriva, en segunda instancia, el conocimiento del mundo de los objetos de la realidad.

 

Tal gnoseología es conocida como la fenomenología (cuando no, como la plena metafísica), por la cual el sujeto trasciende de su cerebro lo que tiene como “el saber”  (y el problema es entender cómo se origina ese saber en su cerebro), para darle orden y sentido al mundo de los objetos, conociendo con ello la realidad.

 

Si ha de enseñarse la ciencia, la educación ha de tener un fundamento teórico y una práctica científica.  Pero más aún, la educación científica hoy en día, está reclamando el combate a los embates de la anticiencia, que despoja al proletariado del arma  más poderosa para la transformación de la realidad.

 

La teoría del conocimiento dialéctico materialista en general, como el método de la ciencia en particular, han de ser el fundamento de una educación científica (en la modernidad ilustrada), en la que ese enseñe la ciencia misma, formando; no sujetos esencialmente con ciertas o competentes habilidades y capacidades; sino sujetos pensantes, críticos, capaces de transformar la realidad y emanciparse.

 


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