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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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20 julio 2010 2 20 /07 /julio /2010 08:28

La Evaluación Ético-Esteticista

en el Aula Universitaria Durante un Curso.

  Tesis Maestría en Educación Superior, 2007 (28)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica;

http://espacio-geografíco.over-blog.es/;

México, 28 oct 10.

  

b)    Del Conductismo a la Pedagogía Global-Interactiva:

Última etapa de un viraje a una Nueva Edad Oscurantista.

 

El posmodernismo, que pretende caracterizar filosófico-culturalmente una nueva etapa histórico-social, es así, en tanto movimiento cultural cuyas primeras manifestaciones se remontan hacia 1930 en Estados Unidos siendo la contraparte ideológico-cultural del movimiento cultural dado en el Realismo Socialista, principalmente impulsado en la Unión Soviética, y que aflora generalizadamente luego de la caída de ésta durante los años noventa; impregnará particularmente al ámbito educativo en donde, como dice Alicia Escribano: “...hay un declive de la autoridad de la ciencia...”[1].  Se ha alcanzado el punto final de evolución ideológica de la humanidad, a decir de Fukuyama; “la posmodernidad se caracteriza por la aversión general a los grandes designios sociales, la pérdida del interés en las verdades absolutas, la privatización de impulsos redentores –por ejemplo, el sí mismo como opuesto a la transformación social–...”[2], el favorecer el eclecticismo y la celebración de la superficialidad de la cultura.

 

Esa pérdida de la ciencia y de la verdad objetiva (suplida por la verdad subjetiva e independientemente de la comprensión de su carácter relativo y absoluto); el individualismo extremo egoísta, mezquino y conformista en que se traduce esa engolada frase de “el sí mismo como opuesto a la transformación social”, el eclecticismo vacuo y la frivoloización de la cultura, es lo esencial de la razón del oscurantismo promovido por el posmodernismo.

 

Citando la misma fuente: “Según Carr (1995) lo más característico del momento posmodernista es la <<retórica común de la rebelión contra el discurso ilustrado>> (Mestrovic, citado por Carr, 1991)”[3], es decir, la retórica en contra de la ciencia, que es la esencia del “discurso ilustrado”, que por eso es ilustrado.

 

En la misma fuente se dice: “En cuanto a la localización de la Didáctica (educación, se aclara a pié de página la equivalencia que hace el autor) en el posmodernismo, Usher y Edwars (1994) afirman que no encaja fácilmente en estos momentos del posmodernismo porque generalmente la teoría didáctica está fundada en la tradición modernista”[4]; observemos que tal afirmación se hace en 1994, y para ese momento compartiríamos equivocadamente dicha afirmación; la cual no vamos a reconocer como errónea sino hasta el año 2002; pues el proceso oscurantista justo ahí, en los inicios de los años noventa se ponía en decidida marcha.

 

Se menciona en la fuente que tales autores, Usher y Edwars (1994), se permiten hacer una previsión de las posibles implicaciones del posmodernismo en la didáctica, y éstos mencionan cinco: la diversidad, la no-predictibilidad, la provisionalidad, la descentralización y debilidad de límites, y finalmente, de manera particular especialmente importante, mencionan en quinto lugar, los “diferentes niveles de participación”, en lo que va –se dice–, “el riesgo de una extrema simplificación de la complejidad”[5], y ello será como consecuencia del abandono de la ciencia, que banaliza el conocimiento de la realidad objetiva y concreta, supliéndolo por un subjetivismo y relativismo extremos en que por parte de los posmodernistas como Lyotard o Kristeva, se afirma que la “realidad virtual”, es más real que lo que se dice que es la propia realidad objetiva.  Evidentemente Usher y Edwars fueron muy superficialistas al hablar de las implicaciones posibles, cuando todo se resume; por definición, como consecuencia del abandono de la ciencia; al inicio de una nueva Edad Oscurantista.

 

Qué tanto esta última afirmación es una exageración o no, se puede apreciar de las siguientes citas tomadas de “Aprender a Enseñar.  Fundamentos de Didáctica General”, de Alicia Escribano González.  En el capítulo II “Fundamento Educativo” de la misma, correcta y significativamente se anota que “el punto de partida de la realidad didáctica es la persona y su dignidad...  Enseñara a ser persona[6]; con todo lo que implica en cuanto a una formación axiológica, lo cual no deja de extrañar como propuesta para la educación capitalista, en donde ésta es por definición y necesariamente alienante, desde el momento mismo en que produce la enajenación de la cualificación de la fuerza de trabajo; ya como producto directo del trabajo, ya como mercancía en el mercado laboral; es decir, produce la enajenación del sujeto mismo al que educa.  Sin duda lo que se está produciendo ahí –con la frase antes citada– es simplemente un intento de “arrebato de banderas”; pues lo que para el socialismo ha sido desde el primer momento el objetivo de la educación, resulta que es ahora también (a partir de los años noventa del siglo pasado, a partir del florecimiento del posmodernismo), propuesta de la educación capitalista, sin que deje de ser, como veremos, todo un contrasentido.  No obstante, en todo caso, respalda nuestra propuesta, aun cuando dada con otros fundamentos.

 

Si algo caracteriza a este movimiento “cultural” es su ligereza dada en ese relativismo extremo en que las cosas pueden ser lo mismo de un modo que de otro, y de ahí que nos diga: “Los filósofos nihilistas como Nietzsche y Heidegger –nos dice el texto–, pero también pragmáticos como Dewey o Wittgenstein..., se esfuerzan en hacernos capaces de recibir esta experiencia de oscilación del mundo postmoderno como “chance” de un nuevo modo de ser (quizás, al fin) humano[7] (Sic), donde no deja de contrariar el que una filosofía por propia definición antimoralista (de la moralidad buguesa decimonónica), y por ello a su vez por definición antihumanista (pero ahora del humanismo renacentista), como es la “Filosofía de la Vida” de Nietzsche o la filosofía por definición también no-humanista, del pragmatismo que niega todo intelectualismo, sean fundamento de esa posición “cultural” que pretende darnos un modo de ser humano.  Es decir, que en la esquizofrenia (o incoherencia) del posmodernismo, lo mismo da que lo humano sea por lo que niega lo humano, dicho desde las posiciones del marxismo.



[1] Escribano González, Alicia; Aprender a Enseñar:  Fundamentos de Didáctica General; Ediciones de la Universidad de Castilla-La Mancha, Cuenca, 1998; p.139

[2]       Ibid. p.139

[3]       Ibid. p.140

[4]       Ibid. p.141 (refiriendo el modernismo como categoría histórico-social: la Época Moderna)

[5]       Ibid. p.143.

[6] Ibid. p.63

[7]       Ibid. 66. (subrayado suyo)

 



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