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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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20 julio 2010 2 20 /07 /julio /2010 08:49

La Evaluación Ético-Esteticista

en el Aula Universitaria Durante un Curso.

  Tesis Maestría en Educación Superior, 2007 (49)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

 de Geografía Teórica.

http//:espacio-geografíco.over-blog.es/;

México, 31 ene 11.

 

 

b)      La Evaluación Ético-Esteticista

es una evaluación axiológica

 

El problema central, hemos dicho en el apartado anterior, fue el problema de la evaluación, punto de convergencia de los intereses contradictorios.  Se hacía necesaria en consecuencia, una generalización teórica que salvara a la práctica docente de la contradicción en que estaba inmersa, a saber, reiteramos: <<La condicionante mercantil de la educación privada, ante la relación ético-estética profesional entre el docente y el estudiante>>, en medio de un abandono por el conocimiento científico.

 

La experiencia sintetizada en su forma más general y esencial, fue la referente a que en la educación escolar actual, y particularmente en la Universidad privada; digámoslo incluso en singular para la Universidad Internacional para salvar innecesarias demostraciones en afirmaciones que pudieran entenderse más allá de ésta; todo gravita en torno a la evaluación, entendida ésta hasta ahora y en lo general, como el resultado final del proceso educativo reducido a la enseñanza-aprendizaje de “habilidades” y “capacidades”, cifrado en un número: la calificación final.  Con lo que por demás, la evaluación se reduce a simple medida.

 

Es importante hacer ver aquí que no hemos tomado algún “genial” modelo teórico, para después exigirle a la realidad se apegue a él; sino muy por lo contrario, hemos elaborado la teoría a partir de la experiencia de la propia práctica docente, y habrá de ser el modelo el que se ajuste a la realidad y no al contrario.

 

La evaluación con fundamento psicologista basada en el “test”, es resultado de una escala de valores constantes y lineal.  A diferencia de ello, nuestra evaluación ético-esteticista basada en la formación de la personalidad, parte de considerar que la obtención del conocimiento debe corresponder a un factor exponencial, por el cual, cuanto más conocimiento se obtiene, mayor es el incremento del conocimiento mismo que se ha de obtener.  Y más propiamente dicho, cuanto más el educando adquiere una formación dada en su progreso moral e intelectual, mayormente está en posibilidad de incrementar cualitativamente su formación.  Sin embargo, como puede apreciarse del gráfico siguiente, esa curva de formación en una función de x2, x3, o xn, preestablece una constante regular de crecimiento del conocimiento respecto a una escala puramente cuantitativa e igualmente constante y regular, pues entre un curva y otra, a la misma escala, no habría diferencia (Fig.4).

 

Más aun, puede verse sin dificultad que, sin variar la escala, cuanto mayor es el exponente, las curvas muestran un desarrollo más rápido en esa correlación entre el número de aciertos y la calificación; dicho de otra forma, el esfuerzo, teóricamente intelectual, disminuye conforme tiende a diez (es decir, el número de aciertos para ello los alcanza muy rápido); de tal modo que el exponente tendría que ser menor a dos.  Evidentemente, tales curvas no nos representan el fenómeno empíricamente observado.

 

       Fig.4.  Luis Ignacio Hernández Iriberri.

 

 

De entre todas las curvas factibles, está la que corresponde al exponente invariable dado por la constante de Neper, de las calificaciones posibles; o dicho inversamente, al logaritmo natural de la calificación misma (es decir, teniendo como base a la constante e = 2.7182, o constante de Neper; e2, e3, e4..., e10), de tal modo que puede apreciarse que básicamente a partir del 6 de calificación se hace significativa una diferencia entre éstas, y aun así, que la diferenciación de una a otra se incrementa cada vez más, en función de la potenciación de la base del logaritmo natural (Fig.5).

 

El esfuerzo intelectual tendiente al diez, en tanto ya no depende de la escala cuantitativa dada por el número de aciertos en el “test”, sino ahora de una escala cualitativa dada por el proceso evolutivo del intelecto mismo, si bien aparece como un esfuerzo que disminuye cuantitativamente, cualitativamente se hace cada vez muy superior.

 

En el siguiente gráfico, se muestra pues, la curva formada por la constante de Neper, elevada a la potencia dada por cada una de las calificaciones posibles (en este caso, en el rango de uno a diez).  Aquí la curva representa esa intuición empírica por la cual el conocimiento, y en ello la formación del individuo, en un principio no sólo con escasos datos, sino, además, todos ellos inconexos, no parecen evolucionar; mas en un momento dado, cuando es capaz de –dada esa misma información que recibe–, conectar los datos, comienza a evolucionar muy rápidamente y cada vez con mayor velocidad.  Ello se explica cuando, entre los datos dados e inconexos con lo que sólo tiene una descripción del mundo, van aquellos que se refieren a la metodología; esto es, a la comprensión tanto de la teoría del conocimiento, como de los métodos de sistematización del conocimiento mismo, y con ello, pues, los datos acerca de la disección del mundo, a su análisis, y, derivado de esto, al proceso de abstracción, como la expresión plena del raciocinio.  Entonces, la curva se dispara casi verticalmente a partir de ahí.


Fig.5.  Luis Ignacio Hernández Iriberri.

 

 

En consecuencia, y he aquí lo más relevante; dada la escala de calificaciones respondiendo ahora a una función del logaritmo natural, hace que la escala de los Criterios de Evaluación cambie a su vez logarítmicamente; mas ahora, dicha escala de Criterios de Evaluación queda dada ya no por la cantidad de aciertos a las respuestas al “test”, sino por la valoración cualitativa de la formación de la personalidad, reflejada en el cumplimiento de autocompromiso de trabajo académico.

 

Para eliminar el sentido subjetivo exclusivo que tiene dicha valoración cualitativa, durante el período de verificación de la hipótesis (primera mitad del año 2005), hubimos de asociarla a criterios de mayor objetividad; como los dados precisamente por el autocompromiso de trabajo del estudiante, verificables físicamente en los hechos por el desempeño académico del mismo; desempeño caracterizado en ese momento desde la mera asistencia a clase sin más compromiso que eso (alcanzando el mínimo institucional de 7), al compromiso por alguna de las fases dialécticas de los métodos lógicos del proceso del pensar en la investigación; esto es, la descripción (8), el análisis (9) y la síntesis (10), como puede verse en la gráfica; métodos lógicos que si bien dialécticamente no pueden tratarse por separado, didácticamente hemos distinguido sus fases: la descripción: caracterizada por la observación y enumeración de los elementos de medición y experimentación en la capacidad comparativa; el análisis: caracterizado por la consideración de la estructura, sus elementos componentes y su periodización, así como por la opinión crítica explicativa del fenómeno y la capacidad de abstracción, es decir, respondiendo a la relación causal del fenómeno y a su esencia; y, finalmente, la síntesis: caracterizada ésta por la opinión crítica fundamentada teóricamente.

 

La experiencia de dicha verificación de hipótesis nos demostró que, al aplicar el sistema de evaluación en apenas el Segundo Grado de las Licenciaturas, los métodos lógicos del análisis y la síntesis no se alcanzaron; lo cual implicó una modificación que en un apartado siguiente explicaremos.

 

En el eje de las ordenadas de la gráfica anterior, puede apreciarse esa escala logarítmica de dichos criterios ético-estéticos de formación de la personalidad en el proceso del pensar: del salto de la mera observación y enumeración, a la explicación de la causalidad y esencia, y de ésta, un salto aun mayor a la crítica bajo un marco teórico y el proceso de verificación de la hipótesis por la demostración de sus premisas.

 

 



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