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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
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  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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20 julio 2010 2 20 /07 /julio /2010 08:50

 Ícono EducaciónLa Evaluación Ético-Esteticista

en el Aula Universitaria Durante un Curso.  Tesis Maestría en Educación Superior, 2007 (50)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica.

http//:espacio-geografíco.over-blog.es/;

México, 03 feb 11.

 

 

Dado que el problema consistió pues –hemos dicho–, en encontrar un sistema de evaluación tal que salvara la contradicción planteada sin violentar ni los intereses económicos y de prestigio de la institución, ni los intelectuales y ético-estéticos profesionales del docente; es decir, encontrar un sistema de evaluación en el aula, en donde la evaluación, en principio, no se redujese al “resultado final”; y en segundo lugar, que no tuviese un carácter eminentemente “cuantitativo”, sino dado como valoración cualitativa del progreso moral e intelectual científico, de la relación más general docente-estudiante; fue así como recordamos la experiencia en la cual la evaluación puso en juego esencialmente la extracción de valores por propia exteriorización (si bien inducida), a manera de evaluación por autocompromiso, en tanto el valor se está determinando por el compromiso con lo externo para lo cual se asume libre y voluntariamente por el estudiante, un acto de responsabilidad moral.

 

Un valor se autoextrae, cuando se confronta la realidad y se resuelve conforme a él.  Ya no habrá una valoración subjetivista por parte del docente (artificialmente llamada “objetiva” al ser sometida a una serie de parámetros de medida), donde el estudiante es un sujeto pasivo de esa determinación; sino una valoración sobre un acto de responsabilidad moral, puesto a prueba en la realidad y demostrada en la práctica social.  Y como se hará ver más adelante, factor determinante en la extracción de sus virtudes, y con ello posible modificación de sus hábitos.

 

De ahí que la determinación de los criterios de compromiso de trabajo académico por el estudiante en lo que hemos denominado una “Matriz de Evaluación por Autocompromiso”, sea de cardinal importancia, pues estando dichos criterios en correspondencia plena con las capacidades de pensamiento del estudiante, éste las satisfará con menor riesgo de incurrir en falseamientos que desvirtúen su responsabilidad moral.  En ese sentido, dicha Matriz operó incluso como exploración didáctica, permitiéndonos hacer los ajustes objetivos en el desarrollo objetivo de la enseñanza y aprendizaje.  Darnos cuenta de ello fue un proceso, y ello lo testimonia la evolución habida en la construcción de esa Matriz de Evaluación.

 

La segunda fase, observacional-experimental (2003-2005), luego de la primera fase dada por “ensayo-error”, empezó por la aplicación de esa Matriz de Evaluación la cual se estructuró como resultado de una suma de las experiencias de la larga fase precedente.

 

La primera Matriz de Evaluación, como puede verse abajo, se aplicó esencialmente a grupos heterogéneos en los cursos de Desarrollo Humano, con estudiantes de segundo y tercer semestres; y asociaba erróneamente “Tipo de Educando” (“Cliente”, “Autodidacta”, “Alumno”, “Discípulo”) a la calificación a obtener, que se movía en cada nivel de “Tipo de Educando” en rangos de menor y mayor calificación (Fig.6).

 

Algo peculiar de esta Matriz, fue el criterio aplicado al estudiante que eligiese el “7” de calificación: Asiste a la primera clase, define su condición, y en general se va y no asiste más (ello se funda en el criterio deontológico, de transferir la responsabilidad teleológica al educando de su propia formación)

 

El resultado de esa variable general fue interesante en cuanto que en grupos heterogéneos y con disconformidad con el docente, hubo estudiantes; evidentemente, en general, los pésimos estudiantes; que en un tercio del grupo optaron por el ofrecimiento, pero a la vez, ello creó al interior del grupo que permaneció, una sensación no sólo de mayor compromiso con el estudio, sino principalmente de mayor identidad con el docente.

 


Matriz de Evaluación por Autocompromiso

Agosto-Diciembre, 2003

 

Tipo de Educando

Calif.

Condiciones

1

2

3

4

5

6

7

8

9

Alumno-Discípulo

9-10 (MB)

X

X

X

X

X

X

X

X

X

Autodidacta-Alumno

8-9  (B)

X

X

X

X

X

X

X

 

 

Instructo-Autodidacta

7-8  (R)

X

X

X

X

 

 

 

 

 

"Cliente"

7     (S)

Asiste a la primera clase, define su condición, y en general se va y no asiste más (ello se funda en el criterio deontológico de transferir la responsabilidad teleológica al educando, de su propia formación)*

 

(NA)

Reprueba tanto el que no asiste, por definición; como el que no cumple su compromiso.

 

1

Asistencia

6

Estudio

2

Actitud

7

Examen

3

Comportamiento

8

Participación (fundada)

4

Apuntes (opcional)

9

Investigación (Ensayo)

5

Apuntes (obligatorio)

 

 

                         


Fig.6.  
Luis Ignacio Hernández Iriberri.

 

Se fijaron entonces nueve condiciones de compromiso, cuatro de ellas (el 50% prácticamente), en ese momento eminentemente subjetivas.  Se considera la Asistencia como condición evaluativa, se aplica aun un Examen (ciertamente por forma ante el condicionamiento del estudiante), y se considera el Ensayo como resultado de una supuesta investigación.

 

Puede verse, pues, una Matriz de Evaluación muy elaborada, en la que se mezclan aun los criterios psicologistas con el planteamiento ético-esteticista.

 

Un estudiante que sólo aspire al “8” de calificación, sólo se comprometería al cumplimiento del compromiso de elaboración de Ejercicios –según la tabla mostrada, pues dichos criterios podrían, y de hecho habrán de, modificarse–, y, de acuerdo con lo experiementado en ese período, la entrega de Fichas de Trabajo y Reportes de Lectura; quedará exento de elaborar un Protocolo de Investigación y el Ensayo conclusivo (o podría decirse inversamente, un estudiante que sólo se comprometa a un trabajo cualitativamente determinado por esos aspectos –o que finalmente sólo cumpla con ellos–, a lo más que podrá aspirar, será a esa calificación)

 

Conviene aclarar que, una vez asumido el compromiso de trabajo, podrá declinarse a la baja en el proceso, mas no habrá oportunidad de ajustar hacia arriba, dado que se supone que en el proceso estaría cumpliendo con un trabajo correspondiente que no podría omitir.  Es decir, un estudiante que en principio diga “7”, y luego se le haga fácil al final de la evaluación del período parcial, en cumplir con lo que correspondería a las calificaciones superiores, no procedería dado que ese estudiante omitió el proceso de trabajo y observación por el docente; observación que se hizo para el que en principio se comprometió con el “8” de calificación, y así sucesivamente.

 

El estudiante que obtendría “8” de calificación, sería como resultado de autocomprometerse con “Asistir” sistemáticamente (no más de seis inasistencias en el curso), y guardar orden y disciplina; traducción real de “Actitud” y “Comportamiento”, pero más importante aun, pudiendo generalizar esas tres variables, en el concepto de “Exigencia”; quedando en libertad de tomar Apuntes o no.  Una falla sistemática arrojaría el descenso a “7” de calificación.

 

En general, en un tercio de los estudiantes de los grupos que eligieron esta opción, particularmente en el caso de los grupos heterogéneos por especialidad, mantuvieron a lo largo del curso una “estoica actitud de momias”, sin tomar una sola nota.

 

Los estudiantes de nueves y dieces cumplieron con su parte en cuanto a estar dispuestos a enfrentar un examen y participar con opiniones fundadas.  Evidentemente, resultaron ser los mejores estudiantes en general en todas las materias.  Estudiantes con mucha capacidad y lecturas propias.  En el respeto mutuo a las ideas, quedó una valiosa relación cuasi discipular.  Si la misma no llegó a ser una plena relación discipular, ello se debió a dos factores: el que nos estábamos moviendo sobre la base de la variable “Exigencia”, pero a su vez, y principalmente, el que ideológicamente no había una identidad real docente-estudiante.

 


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Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Tesis y Monografías
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