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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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20 julio 2010 2 20 /07 /julio /2010 09:02

Ícono EducaciónLa Evaluación Ético-Esteticista en el Aula Universitaria Durante un Curso.  Tesis Maestría en Educación Superior, 2007 (62)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http//:espacio-geografíco.over-blog.es/;

México, 17  mar 11.

 

Sometida a crítica por nuestra parte esa historia burguesa de la cultura en que en un desarrollo unilineal a un movimiento cultural único sigue otro movimiento cultural que surge por oposición al anterior, casi diríamos “por hartazgo” en el peor de los casos, o “por la crítica de las nuevas generaciones” en lo mejor de ello; nosotros hemos visto la historia de la cultura como parte de la lucha de las clases sociales.

 

Así, los movimientos culturales dados en el Renacimiento (ss.XVI-XVIII), en los llamados movimientos culturales Clasicista y Neoclasicista, no serían “otros momentos culturales antecedentes” al Barroco o Manierismo, sino todo ello la expresión simultánea, en lo general, de la cultura, de los intereses de la burguesía progresista y el proletariado emergente de una parte (Clasicismo), frente a los intereses de la burguesía conservadora y la vieja nobleza monárquica feudal (Barroco y Manierismo).

 

Entendido así, es más fácil ahora comprender el complejo período siguiente, el del Romanticismo (ss.XVIII-XIX), en donde no vemos al Realismo como algo “opuesto” al Romanticismo, sino como una extremización o polarización de una mayor definición del Romanticismo, frente a la versión Naturalista de éste.  De una parte estará entonces el Romanticismo Realista de la burguesía progresista y el proletariado del s.XIX ya con conciencia de clase no sólo en sí, sino incluso para sí, expresa claramente la denuncia social y sus afanes emancipadores; frente al Romanticismo Naturalista de la burguesía conservadora negada a reconocer el movimiento de la historia.

 

Entre fines del s.XIX y principios del s.XX, surge el movimiento cultural del Modernismo (1870-1930); esto es, que este movimiento cultural surge entre las represiones a la clase proletaria dadas desde la insurrección de la Comuna de París con su intenso repliegue, hasta las insurrecciones y revoluciones de 1905 en Europa y América Latina, y luego el estallido de la I Guerra Mundial y la Revolución Socialista en Rusia, hasta la crisis económica de 1929; todo ello, dando lugar, a la vista de la burguesía, a un desesperanzador panorama social.  Mas a la vista del proletariado mundial, por el contrario, se veía destellar el principio del surgimiento de una nueva sociedad más justa e igualitaria.  Y mientras el Modernismo como tal expresó el pesimismo y las visiones fatalistas de la burguesía; el movimiento cultural surgido al calor de la revolución socialista en Rusia, el Realismo Socialista, ofrecía la expresión opuesta, el optimismo por el futuro y la esperanza de una vida mejor con la liberación del proletariado.

 

El Modernismo era incapaz de ofrecer resistencia a las expresiones del Realismo Socialista, y apareció entonces el llamado movimiento cultural Posmodernista (1930-in presenti)  Surgió en los mismos Estados Unidos, a manera, como dijera Marx respecto al cristianismo, de denuncia de la miseria real, en este caso cultural, del capitalismo. Pero así como el cristianismo de inmediato se convirtió en el fundamento del sistema feudal, así el posmodernismo pasó a ser la expresión más acabada de la cultura burguesa del capitalismo de libre competencia y consumismo.

 

Bajo la influencia del Realismo Socialista, digámoslo principalmente en México, con la obra de Siqueiros, de Rivera o de Orozco, como ejemplo, la influencia del Posmodernismo se mantuvo relegada.  Fue necesaria la caída del socialismo entre fines de los años ochenta y principios de los noventa, para que la influencia de este movimiento cultural se desplegara con toda su fuerza en México en forma de una protesta impostada contra el orden establecido, en una cultura de la “contracultura”.  Y así, los jóvenes entre 18 y 28 años de edad formados en las universidades en esta década de los años noventa; los que habían nacido con la década de los años setenta y abrevaron su educación social ya de la abierta decadencia que significó principalmente la década de los años ochenta; fueron los principales depositarios de esta influencia acerca de la manera de ser y pensar propuesta por tal influencia cultural.

 

Mientras el Realismo Romanticista del s.XIX tuvo su continuidad en el Realismo Socialista del s.XX, y en consecuencia las principales características del mismo pueden enunciarse como el carácter revolucionario, el colectivismo y la solidaridad, el sacrificio por los demás, un espíritu de ideales en rebeldía con el orden social y contra Dios; y con ello un racionalismo científico iluminista; de lucha por la libertad absoluta, de sueño o anhelo en una sociedad futura mejor; haciendo de la verdad belleza, fundando su conocimiento en el objetivismo; en suma un carácter prometéico-heraclesiano; para el Posmodernismo del s.XX, continuidad y desarrollo cualitativo del Modernismo que venía a su vez desde el s.XIX, las principales características, por lo contrario, son el desencanto y desesperanza, el interés sólo por el bienestar propio, el egoísmo o “Yo” ante todo, y el intimismo; un espíritu sin ideales con pronunciamientos nihilistas, en donde Dios regresa como solucionador de todo, y por lo tanto, de un irracionalismo que hace renacer lo oscurantista (lo ignorante), el esoterismo y el pensamiento mágico-religioso; que es conformista con una libertad formal o limitada, posmodernismo que es negación del futuro para vivir exclusivamente el presente, inexistencia de la certeza o relativismo extremo de la verdad, subjetivismo, y en suma, el carácter de un Sísifo que desvergonzadamente se niega a cumplir su condición de necesidad.

 

El posmodernismo llega al punto en que, medieval y oscurantistamente, afirma que “el saber científico trae mal”; es decir, juzga que, en tanto el capitalismo trajo el desarrollo científico-técnico y con ello la Revolución Industrial, que luego ello es la modernidad, y que la modernidad (dejando de lado ahora al capitalismo como causa) ha traído la destrucción ecológica del mundo y la enajenación social, por lo tanto, lo que es causa de todo ello, es la ciencia y la técnica que se han vuelto contra la sociedad; luego entonces, el posmodernista –confundiendo efectos con causas– no se pronuncia contra el capitalismo, origen causal de todo, sino desubicando y descentrando el problema, empezando su crítica al capitalismo, acaba lanzándose contra la ciencia y la técnica, a su paradojal juicio, como causa de todos los males.  Es de ahí de donde viene el discurso esquizofrénico, incoherente, del posmodernismo, en donde la mitad de lo que se dice es correcto, pero acaba concluyéndose todo lo contrario.  Con ello termina profesando el oscurantismo en donde reclama la validez de “los saberes”, entre ellos, como uno más, el saber científico mismo, haciendo pasar lo válido por lo verdadero, y lo verdadero sólo como la verdad subjetiva, en ese relativismo extremo y subjetivismo en que “cada cual tiene su verdad”.  Evidentemente, en el mejor de los casos, no entiende lo que es la ciencia ni el método científico, porque en lo peor de ello, deliberadamente trabaja en contra de la ciencia.

 

Esta es la caracterización de la generación de los años noventa, es decir, la caracterización –en general–, del profesorado joven de hoy.  A la generación de la primera década del s.XXI, los universitarios de ahora, le ha sido dada, por los manipuladores del poder al servicio de los intereses del sistema, a través de los medios y los “hacedores de la moda”, su “Carta de Destino”, ahora, como la “Generación light” (en su acepción de “ligera”), cuya caracterización se reduce a dos aspectos básicos: 1) el nihilismo absoluto, y 2) la frivolidad absoluta.

 

Esta caracterización se hace plena entre los jóvenes de la Universidad privada (ámbito en que se centra esta tesis), los cuales son capaces de negar incluso de palabra esas caracterizaciones del posmodernismo hacia su generación, pero en los hechos las reproducen con fiel resignación; forman en su mayoría, parte de familias con ingresos por encima de la media, y gozan de una capacidad adquisitiva que choca con la realidad de depauperación generalizada y les confunde; de nada les sirve su posición social, al final, individualmente se ven reducidos a la condición de proletarización, y socialmente está anulada cualquier expectativa.

 

Hoy, en lo medular, a la “Generación light”, le imparte clases la “Generación X”, y esta es otra forma de explicar la situación del ámbito educativo al iniciar el s.XXI.  La Universidad Ilustrada ha dejado de existir, le suple una nueva “Universidad Palatina escolasta”; y con ello, una Nueva Edad Oscurantista ha iniciado y está en proceso.

 


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