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Presentación Del Blog

  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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26 abril 2010 1 26 /04 /abril /2010 08:02

Cliché Espacio Geográfico, Revista 2010

La Geografía en el Desarrollo Histórico

de las Investigaciones Oceanográficas en México,

Hacia Fines del Mundo Indígena.

  Conferencia Inaugural, 1986 (2/3).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica;

http://espacio-geografíco.over-blog.es/;

México, 29 abr 10.

 

 

La Investigación Geográfica en los siglos XV-XVI.

 

Analizaremos aquí, alrededor de ciento cincuenta años de historia, correspondientes a una de las épocas más cruciales en todas las esferas del hacer y saber humano, en donde a nuestros antepasados más directos les tocó desempeñar uno de los papeles más importantes: el sacrificio de la sociedad conformada hasta entonces en el mundo indígena, junto con el desarrollo de su cultura dada en su ciencia, su arte y su técnica; en aras de una sociedad, que, caduca ensu lugar de origen, era respecto a la nuestra, más desarrollada, e incluía en su propia cultura una ciencia más avanzada, suficiente para consolidar su dominio.

 

La Geografía, en ese momento de la historia, en función de sus preocupaciones  teóricas más generales y esenciales, que eran las de resolver las geniales conjeturas de los geógrafos griegos, relativas a la demostración de la esfericidad de la Tierra, de sus dimensiones, de la existencia de los continentes simétricos al Ecumene, Antecos, Periécos, y Antípodas; habrá de tener entre sus mejores exponentes, a Paolo del Pozo Toscanelli (1397-1482).

 

La Geografía, como ciencia del estudio del espacio terrestre, se expresa así, en el saber cosmográfico y cartográfico, estando profundamente ligada a la Oceanografía; la que por su parte, se expresa en el saber náutico de este período histórico, en la Escuela de Transval en el Cabo de Sagrés, más conocida como la Escuela Náutica de Enrique el Navegante (1394-1460), en donde se funden los conocimientos sobre el modo de navegar, y los conocimientos acerca del espacio geográfico: los primeros, que no sólo se referían a las técnicas de operación de los galeones y navíos; sino en el modo de seguir una ruta en el mar, de saberse valer de los vientos y corrientes marinas pudiendo identificar las condiciones físicas de su presencia; y los segundos, cuyas propiedades están  dadas por este saber cosmográfico y cartográfico.

 

Una ciencia no se pudo hacer sin la otra; y para mediados del siglo XV, las necesidades econ´ñomico-sociales ampliamente conocidas en el mercadeo con las “Indias Orientales” y el desarrollo de la ciencia y de la técnica, permitieron que las condiciones estuviesen ya dadas, para que las ideas de Toscanelli, planteadas a Alfonso V de Portugal a través del canónigo Fernando Martins, se hiciesen viables en la derrota trazada en su Carta de Marear de 1474.

 

En esta labor del renacer de la sabiduría griega, en Martin Behaim (1436-1506), se personifica al geógrafo Crates, de la Antigüedad.

 

Ambos tienen en común la preocupación por la representación a escala de la esfera terrestre.  Si en el Globo Terráqueo de Crates encontramos expuesta la hipótesis de la necesaria simetría continental; ahora, en el Globo Terráqueo de Behaim, que recogía los conocimientos geográficos hasta 1492 (antes de los informes de Colón), se establece la teoría de que Asia se extendía 100º más allá de sus límites reales, lo que le acercaba  en alrededor de 10,000 km más a Europa por la ruta de occidente.

 

Por último, los más notables geógrafos  de esta época, vinculados a la oceanografía (que en su forma incipiente es “la náutica” en general), fueron, Juan de la Cosa (1460-1510), y Américo Vespucio (1451-1512), quienes –y especialmente este último, de acuerdo con la Carta a Lorenzo de Médicis de 1504, en donde le dice haber encontrado no islas o la vanguardia de Asia, sino la cuarta parte de la Tierra– descubren realmente en estas tierras a un nuevo continente; conclusión obtenida precisamente ya desde mediados de 1499 en la desembocadura del Orinoco, por la naturaleza de la notable mezcla de aguas de este río y las oceánicas, que sólo permitían deducir la profunda interioridad de todo un continente; lo que finalmente Vespucio confirmaría en 1503 en su Mundus Novus y la misiva del año siguiente a Lorenzo de Médicis antes mencionada.

 

 

La Investigación Oceanográfica en los siglos XV-XVI.

 

Si algo favoreció la época de las grandes exploraciones y descubrimientos geográficos, fueron dos hechos objetivos que condicionaron el proceso formativo de la oceanografía en México, relativos a los fenómenos de las corrientes marinas, y la circulación de los vientos, de suma importancia oceanográfica ambas.

 

El conocimiento de estos dos hechos se da entre el primero y cuarto viaje de Colón.  Tan es así, que ya en su tercer viaje, éste elude el acecho de los navíos franceses, haciendo un benéfico rodeo ya bien conocido hacia Madeira y las Canarias, hasta el Trópico de Cáncer e islas de Cabo Verde, empujado más favorablemente por los cientos alisios y sobrellevado más cómodamente por el principal flujo de la Corriente de las Canarias; evitando el centro de calma tropical que hubo de atravesar en su primer viaje.

 

Igualmente, ya desde la primera expedición, eludiendo a su regreso el centro de alta presión del Atlántico Septentrional, navegó hacia el noreste alcanzando los contraalisios y las influencias de la corriente del Golfo continuadora de las corrientes ecuatoriales del sur y norte.

 

Todos estos fenómenos coexistentes y en conexión, forman parte de los conocimientos, tanto geográficos en sus relaciones espaciales, como oceanográficos en su determinación como condiciones materiales de existencia de otros procesos.

 

La acumulación de estos datos en los “Informes Náuticos”, ayudaron a dirigir las observaciones del comportamiento local de los mares, de manera muy particular en esta zona de ciclones tropicales.

 

Así, junto con las condiciones históricas generales y el desarrollo de los conocimientos teóricos geográficos, se tuvieron ciertos hechos objetivos como los antes mencionados, con todo lo cual, en su conjunto, se condicionó el proceso formativo de los estudios oceanográficos en México entre los siglos XV y XVI.

 



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