Overblog
Edit post Seguir este blog Administration + Create my blog

Presentación Del Blog

  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
  • Contacto

Buscar

Archivos

28 abril 2011 4 28 /04 /abril /2011 23:02

AstrolabioLa Geografía en Alfred Hettner.  Ensayo, 2011 (2/). [*]

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

La Tierra, 1 (jN, lW); 02 may 11.

 

En la principal fuente en que nos apoyamos para comentar el pensamiento de Hettner, la traducción publicada por la revista Geo Crítica, de la Introducción hecha por Gerardo Nahm, éste hace ver como Hettner pertenece a ese tiempo de la segunda mitad del siglo XIX en adelante, en el que, dada la segregación o especialización de las ciencias, a la Geografía se le planteó la necesidad de definir su propio objeto de estudio, de encontrar su lugar en el cuadro de la clasificación de las ciencias, y de precisar su método propio.

 

Un hecho crucial es entender los fundamentos gnoseológicos del propio Hettner, a partir de la fecha significativa en que le debieron influir, es decir, a partir de 1877.  Para esa fecha, dominaban la escena tanto el positivismo clásico comtiano, como la dialéctica materialista de Marx y Engels, y de manera un tanto secundaria, el neokantismo, particularmente de la escuela de Friburgo, de Windelband y Rickert, mencionados directamente por Hettner, cuya preocupación central estaba precisamente en la contraposición de las ciencias naturales y sociales, como lo era entre la razón teórica y la razón práctica de Kant.

 

Hettner no es filósofo, mucho menos está proponiendo alguna teoría del conocimiento distinta a las dadas, por lo tanto, no puede sino interpretar el mundo en función de los aportes gnoseológicos del momento, que queda claro que es una mezcla, un posición ecléctica, en tanto el mismo Hettner no antepone sus propios fundamentos gnoseológicos.

 

Incluso, como veremos, sorprendentemente, el estigmatizado Hettner como neokantiano, a nuestro parecer, no existe como tal, sino por el hecho de estar refiriendo autores y categorías tales, y que, en Alemania, no podía sino hacer ello.  Pero, por otra parte, ciertamente Hettner no comparte ni explícita ni implícitamente, el muy alemán marxismo, ya plenamente maduro para su tiempo.  Para 1905, cuando Hettner publica su obra aquí en análisis, Marx y Engels eran personajes desaparecidos hacía veinte años, y en el pensamiento marxista dominaba Lenin como dirigente de la revolución rusa al socialismo, ya desde una primera, dada justo en ese año de 1905.  Compartir las posiciones gnoseológicas de la dialéctica materialista, era, inobjetablemente, simpatizar, por lo menos, con el comunismo, y en Hettner no hay más rastro de ello, que una vaga teoría del conocimiento en el empirismo materialista con una difusa teoría del reflejo, que lo pone muy próximo al empirismo positivista, más cercano éste al empirismo idealista en la fenomenología.

 

Hettner, lo haremos ver, es esencialmente un empirista materialista, que echando mano de conceptos y categorías del positivismo, como del kantismo, parece identificarse más con el positivismo que con la fenomenología de Kant, en tanto el reconocimiento, de que el conocimiento deviene de la relación empírica con una realidad objetivamente existente.

 

El conocimiento geográfico decimonónico tomaba esa realidad objetivamente existente en su totalidad, pero dividida en el conjunto de fenómenos naturales por un lado, y el conjunto de fenómenos sociales, por otro.  Mientras la especialización de las ciencias no estaba dada, la solución teórica a la Geografía quedaba dada en el ejemplo del Cosmos de Humboldt, o el Erdkunde de Ritter.  Pero, inversamente, conforme la especialización de las ciencias, la Geografía en esa concepción fenomenista se desmembraba a cada paso, y se hacía evidente la necesidad de precisar su propio objeto de estudio y método.

 

Esa situación es la que da lugar, en términos de un análisis marxista, al proceso de subsunción como solución de esa contradicción en la que en un opuesto está esa “dualidad” naturaleza-sociedad, y en el otro opuesto se tiene al espacio (lo corológico o regional hettneriano); proceso que explicaremos con detenimiento más adelante.

 

Una categoría va a ser esencial, no tanto para la caracterización de las cosas en su momento, que ello es una parte, como para entender la línea de continuidad del pensamiento hettneriano: el de la Geografía como una ciencia idiográfica.

 

Como hemos dicho antes, Hettner echa mano de esa categoría, no tanto por su identificación con el neokantismo de Windelband, neokantismo al que más bien va a criticar, sino simplemente porque no había más aparato teórico de qué asirse, o como en este caso, respecto al cual interpretar las cosas, que ese neokantismo particularmente influyente en la ciencia alemana (como del positivismo, influyente en la ciencia francesa).

 

Lo idiográfico se refiere a lo propio (de idios, propio, peculiar), por lo cual, se entendería a la Geografía como una ciencia de lo propio (en contraposición a la Geografía como una ciencia de lo ajeno, dado en el conjunto de las ciencias naturales y sociales).  Sin embargo, la idea de “lo propio”, se ha identificado con la idea de “lo excepcional” (de excepere, sacar, o lo que está fuera de un conjunto), de “lo único”, y de “lo singular” (de lo que es uno, e indivisible).  Y si bien “lo propio” tiene un carácter de excepcionalidad, de estar separado; de unicedad y singularidad, de ser lo uno perfectamente diferenciado de todo; ello no es algo necesariamente absoluto.  Es decir, que “lo propio”, puede ser algo, a su vez, compartido con un grupo, y algo, a su vez, divisible, y que guarda relaciones de semejanza con todo lo demás.

 

Lo que Hettner establece con el concepto de la Geografía como ciencia idiográfica, es el carácter de la Geografía como una ciencia especial, no sólo como cualquier otra ciencia clasificada como idiográfica (la Historia), sino tan especial como cualquier otra ciencia clasificada incluso como nomotética (idea dominante en la clasificación de la ciencias en ese entonces, particularmente en Alemania, frente a la clasificación de Comte de la rival Francia).  Esto es, que con ello, antes que excluir a la Geografía como algo diferente al resto de las ciencias, lo que está haciendo, es tratar de ubicarla lo más correctamente en el cuadro de la clasificación de las ciencias especializadas, como una ciencia especializada más.

 

Lo que daba a la Geografía ese carácter idiográfico, de lo propio –y he aquí el gran aporte de Hettner–, era un objeto de estudio en lo corográfico y regional, es decir, en el espacio, y en la diferenciación de las regiones en el espacio.  La variante de Hettner, es que éste encontró en esa clasificación, la base del argumento de subsunción; es decir, que la Geografía como ciencia corológica y regional, subsumía o subordinaba así, en ello, la multiplicidad de las preocupaciones de la geografía por los fenómenos tanto naturales como sociales, en tanto éstos no representaban ya, ahora, sino propiedades del espacio.

 

Un gran defecto en la interpretación equivocada del concepto de lo idiográfico en Geografía, fue el desprender de ello, primero, la excepcionalidad, no como lo separado e identificado con lo que le es propio, sino como lo absolutamente diferente y singular, y de ésta, como dice Gerardo Nahm en su análisis introductorio a la obra de Hettner, segundo, el “rechazar la búsqueda de leyes, ya que éstas no puede existir para lo singular”[1].  Y si bien el entimema de Nahm pudiera estar lógico formalmente en lo correcto, lógico dialécticamente el consiguiente no se sigue de sus premisas en tanto que, por lo menos en una, hay un error de falso antecedente o de “cuarto terminorum”: con lo idiográfico, Hettner no está refiriéndose a la Geografía como lo excepcional único e indiviso, sino a lo excepcional, con su carácter propio y universal.

 

Más adelante, este error lógico será la clave de las discusiones teóricas.

  ________________________

[1]      Nahm, Gerardo; Introducción.  La Figura de Hettner y la Geografía Alemana en el Siglo XIX y Principios del XX; en, “La Naturaleza y los Cometidos de la Geografía”; Geo Crítica 70, julio 1987; p.12.

 


Compartir este post

Repost0

Comentarios