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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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28 abril 2011 4 28 /04 /abril /2011 23:08

SextanteLa Geografía en Alfred Hettner.  Ensayo, 2011 (8/). [*]

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

La Tierra, 1 (jN, lW); 23 may 11.

 

La geografía humana en Hettner merece un comentario en páginas aparte, y más que por alguna consideración especial, simplemente por ser ese asidero incandescente último del geógrafo de fines del siglo XX, antes de caer en el abismo.

 

Esta “rama de la Geografía” pasa por el estudio de diversas ciencias de la sociedad, de las cuales Hettner menciona la antropología, la etnología, la política y geopolítica, y la economía; y se le plantea el mismo problema que para las ciencias naturales: estudiarlas de tal modo que por ello, ni se derive en el especialista en ellas, ni los conocimientos se queden en la superficialidad; es decir, de un modo corológico.

 

El razonamiento de Hettner, en general, es correcto; el problema ha estado en la concesión que ha hecho al estudio fenomenista, mismo que le ha llevado a la lógica interna de la Geografía entendida como el conjunto de las ciencia sistemáticas, como él les llama.

 

Un falso problema es si el ser humano, lo social, debe considerase o no en los estudios geográficos; y Hettner lo resuelve de manera brillante en lo geográfico esencial, cuando a ello impone el que su tratamiento ha de ser desde el punto de vista corológico.

 

Lo corológico, ciertamente, se refiere a lo espacial, pero en una noción particular del espacio, por la cual éste, como tal, es sólo un concepto abstracto sin relación a nada concreto de lo cual sería su reflejo en el pensamiento, de modo que tal concepto a lo que se refiere, es a las propiedades espaciales de las cosas coexistentes; de modo que las cosas coexistentes no sólo dan ciertos atributos al espacio, sino que el espacio mismo es una determinación de dichas cosas, en tanto el espacio es el conjunto de esas cosas coexistentes.  Hettner, así, en su noción de espacio, respondía al planteamiento del continumm einsteniano; y más aún, en donde, dice Hettner, “la geografía humana…, se convierte por su importancia y trascendencia en la rama disciplinaria más destacada de la geografía”[38].  Y, no obstante, Hettner se refiero a ello como “restos de la concepción teleológica…”, superable mediante, dice él, el “enfoque corológico”.

 

El planteamiento, en general, hemos dicho, está en lo correcto; pero, a su vez, también lo hemos mencionado, la limitación en su concepto de espacio, hizo que dicho planteamiento fuera incompleto; es decir, llevado hasta sus últimas consecuencias.  Y al ceder en el estudio de los fenómenos, aun cuando con un “enfoque corológico” no siempre más claro que el hacer el análisis regional, no alcanzó a darse el salto cualitativo de pensamiento, y su planteamiento quedó apenas como una propuesta metodológica.

 

Hettner atribuye a Ratzel la vuelta de la geografía al interés por lo humano en forma de geografía política; pero, de ahí pasa a la crítica a Rudolph Kjellen, aclarando que en ello no se trataba de hacer de la Geografía la “ciencia de los Estados”, tal como este autor la presenta de manera particular en su Geopolítica.

 

Más allá de ello, Hettner comienza a hablar de las diferentes geografías involucradas en la Geografía Humana: la geografía del poblamiento, la geografía de los asentamientos humanos, la geografía del transporte, la geografía militar, e incluso, surgida de la geografía del comercio, la geografía económica, a la cual, dice Hettner, comenzaba a prestársele mayor atención.  La vastedad de aspectos particulares del fenómeno social, como es evidente pensarlo, es tal, que Hettner engloba todo ello finalmente en una geografía cultural.  Esos géneros y especies de conocimientos, dando una clasificación y estructura interna a esta ciencia, integraban así, ciertas clases de especializaciones en el conocimiento geográfico, según Hettner.  La solución final, el summum genus hettneriano, era nuevamente una geografía fenomenista, con una novedosa metodología: la corología y el análisis regional.

 

Concordante con esas limitaciones de concepción aún, de la identidad de la Geografía, al referirse Hettner a la geografía histórica, la cual especifica no confundir con la historia de la Geografía, dice éste: “La geografía histórica más que una parte es una ciencia afín”[39].  Con ello, Hettner completaba nuevamente el cuadro desmembrador de la Geografía, muy a su pesar.  Ello era una consecuencia lógica de su clasificación, pues tal geografía histórica, dice Hettner, “recae en manos de historiadores y arqueólogos, del mismo modo que el cultivo de la denominada paleogeografía, es decir, la geografía de los periodos geológicos pasados, recae en manos de los geólogos”[40].

 

Después de Hettner, lo único quedaba en la esencial identidad de la Geografía, era ya, por lo menos, eso que él había rescatado en la fundamental abstracción de lo corológico-regional.

 

Nuestro autor va a abordar dos capítulos más en la traducción de su trabajo aquí analizado: 1) la geografía estética, una “rama” más, consecuente con toda esa clasificación; y, 2) la geografía práctica.  Acerca de lo primero, nunca más –hasta donde manejamos información del desarrollo teórico geográfico– se ha vuelto a tocar, y ello, por sí solo, amerita su consideración en estas notas.  Respecto de lo segundo, ello está involucrado en la división de los campos de investigación y el papel social de la Geografía.  Ambas cosas, los campos de investigación y la función práctica, en su limitación conceptual y sobre la base de esa falta de identidad de la Geografía como ciencia en sí misma, se han sido desde entonces obsesión permanente en la mente del geógrafo, como un necesidad en su propia identidad profesional; y, por ello, a todo eso nos referiremos en el apartado final de este ensayo acerca de la obra de Hettner aquí en cuestión.

_________________

  

[38]    Ibid. p.58.

[39]    Ibid. p.66.

[40]    Ibid. pp.67-68.


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