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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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23 septiembre 2012 7 23 /09 /septiembre /2012 22:04

Gradiente de ConsolidaciónLa Geografía: su Contribución a la Previsión Científica, y al Progreso Social.  Ensayo, 2011 (3/3)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

 http://espacio-geografico.over-blog.es/

28 may 11.


Inteligencia colectiva

y sobrevivencia social.

 

Toda ciencia constituye la inteligencia colectiva para la sobrevivencia de la sociedad. Es decir, toda ciencia, está destinada a servir a la sociedad.  La Geografía, en tanto ciencia, constituye entonces inteligencia colectiva para la sobrevivencia social, haciendo previsiones acerca de lo que en esencia se ocupa, de lo que se ha ocupado a lo largo de su historia: del espacio terrestre, socialmente en forma del ordenamiento del espacio.

 

Lo que socialmente es esperable tanto de la ciencia como de la técnica, es que su operación práctica, resuelva problemas, en vez de crearlos.  Así, lo socialmente esperable de la ciencia, es su racionalidad.  Esta inteligencia y racionalidad de la ciencia se pierde, justo en la medida o proceso en que es enajenada a la sociedad, y puesta al servicio exclusivo de los intereses de las clases sociales en el poder. Entonces ya no es la ciencia la que está al servicio de la sociedad, sino la sociedad al servicio del condicionamiento de los usos de la ciencia y de la técnica.  De ahí que se hace imprescindible la transformación social, para que ésta recupere esa inteligencia colectiva a su servicio e intereses.

 

Este proceso de enajenación social al condicionamiento mediante la ciencia y la técnica a los intereses de la clase social en el poder, se inició con particular énfasis en función de los intereses del capital, a raíz de la Revolución Industrial dada en la transición del siglo XVIII al XIX, y, a partir de entonces a la fecha, se ha ido incrementando.

 

Así, siendo el fin último de la ciencia la previsión del progreso y desarrollo social de manera racional; esto es, en armónica consonancia con la naturaleza en la dialéctica de su necesario dominio en tanto que es la base material de ese progreso y desarrollo social; en el momento actual, esa posible previsión únicamente responde a los propósitos de los grupos de poder, que no es propiamente un progreso ni desarrollo, ni social, ni mucho menos en la esencia de esa racionalidad expresada en lo que geógrafos y economistas conocemos muy bien, como lo es la planificación geoeconómica regional para unos, o simplemente económico-social para los otros.

 

Refiriéndonos en particular y de la manera más esencial a la función social de la ciencia de la geografía, esta se expresa, en lo general, en el conocimiento de la estructura y orden del espacio terrestre, y en lo que denominamos, como consecuencia de ese conocimiento, como elordenamiento del espacio; lo cual tiene lugar en unidades regionales, y mismas que forman la base de esa, por ello llamada así, planificación geoeconómica regional.

 

En ese sentido, citamos de I. Andréiev en su trabajo La Ciencia y el Progreso Social: “La sociedad humana, cualquiera que sea la fase de desarrollo en que se encuentre, es siempre un complejo sistema de autodirección; ninguna sociedad puede existir sin dirección”[6].  Sólo que, en este momento, esa dirección está determinada por el modo de producción capitalista, que responde exclusivamente a los fines de la clase social en el poder, de donde se expresa toda su irracionalidad, y no de la sociedad en general.

 

Esa dirección es, en el caso más ideal, justamente el desarrollo planificado.  Sin embargo, el sistema capitalista no se sustenta, ni se puede sustentar en ello, dado que éste es, esencialmente, un sistema económico no sólo de mercado, y como tal, de producción excedente destinado a ser mercancía (en donde, en la competencia salvaje, se trata de producir más, para vender más, para ganar más, sin importar lo que pase con la naturaleza, que es la base material de esa producción misma; y de ahí elsummum de la irracionalidad del sistema), sino, además, de excedentes de mercancía especulativa.

 

No obstante, poniéndonos en el caso más ideal, podemos decir que esa planificación puede ser, y sólo puede ser, en un nuevo orden social fundado en otro modo de producción, en función del concurso de la inteligencia colectiva real dada de todas las ciencias contribuyendo con sus conocimientos a ese proceso complejo que es la planificación social; donde, hemos visto, la Geografía, en el conjunto de la función social de la ciencia, no tiene un papel menor.  Y ese es sólo uno de los aspectos, el más conocido por todos los geógrafos, en el que más se involucra en la participación colectiva con el conjunto de las ciencias, y lo cual es una de las funciones sociales de la Geografía, sin que esa sea ni la única, y quizá, ni la más importante.

 

 

Conclusión.

 

Iniciamos este ensayo haciendo una afirmación: “Toda ciencia tiene por fin esencial el servir al progreso y desarrollo social, ya que ésta constituye la inteligencia colectiva para la sobrevivencia de ésta.  La Geografía, en tanto ciencia, está al servicio del progreso y desarrollo social”.  Un juicio que a la luz de una simple revisión de las relaciones del progreso y desarrollo social con la ciencia, ha sido históricamente demostrado.

 

Así, ese antecedente histórico en el que hemos visto que todo servicio al progreso y desarrollo social, constituye inteligencia colectiva para la sobrevivencia de la sociedad, no es, a la vez, algo que discurra felizmente, sino que, en función de una sociedad dividida en clases, una ciencia que en un momento dado, el del surgimiento de una nueva manera de producir los bienes materiales para la sociedad, desempeña un papel progresivo; en otro, en el momento en que el desarrollo social demanda nuevos cambios sustanciales, se vuelve contra los intereses de la sociedad misma en su conjunto acaparada y controlada por la clase social en el poder.

 

De ello se derivaban tres aspectos esenciales: 1) el fin último de toda ciencia en la previsión, tal que ello dirija el armónico y racional progreso y desarrollo social; 2) la enorme necesidad de una conciencia social y política en el científico, que lo haga asumir una responsabilidad social concordante con la racionalidad que se espera de la ciencia misma; y 3) la necesidad de una geografía elaborada desde un cuerpo de teoría más riguroso en función de su real objeto de estudio, en que se elabore y desarrollo como ciencia, a partir de la investigación misma de la naturaleza de ese mismo objeto.

 

Una tesis es sustentada a lo largo del trabajo: el que “Toda ciencia tiene por fin esencial, hemos dicho, el servir al progreso y desarrollo social.  La Geografía, en tanto ciencia, ha de servir, por lo tanto necesariamente, al progreso y desarrollo social mediante sus contribuciones en el conocimiento del estudio del espacio terrestre; y, por supuesto, cuanto más objetiva sea su investigación en el conocimiento del mismo, tanto mayor, como más propia, será su contribución”; este juicio es el que necesitaba su demostración, y, en los límites de este ensayo, esperamos haberlo hecho; pero, aspecto enunciado a su vez, que implica la constante necesidad de la transformación social misma, y, ante ello, la necesidad de que el científico, a más de una conciencia social y política, va en ello una obligada y tácita o explícita definición ideológica, que no puede eludir, pues aún negando todo vínculo a la problemática social, ello constituirá una posición ideológica.

 

Y hemos visto que, no por definir un carácter social en la ciencia; incluso violentando su naturaleza misma; ello hace necesariamente del científico un sujeto consciente social y políticamente, definido per sé en una posición ideológica progresista, y, en esa medida, comprometido responsablemente con la sociedad.  Antes al contrario, hemos visto que ello constituye una confusión, propia al proceso de alienación a que es sometida la comunidad intelectual, para desviarlo de las transformaciones verdaderas.

 

En tanto que la conciencia se forma de la comprensión de la realidad, cuanto más esa comprensión esté fundada científicamente, mayor y más clara será dicha conciencia.  Pero una comprensión científicamente fundada, es aquella que se finca en la leyes, no sólo de la naturaleza, sino de la sociedad, pues con ello, y sólo es con ello que al científico le será posible prever los acontecimientos y contribuir a la mejor dirección de la sociedad.

 

Así, para demostrar tal tesis, enunciamos el juicio hipotético por el que, dijimos: Toda ciencia, a su vez, constituye la inteligencia colectiva para la sobrevivencia social; y brevemente, destacamos la función social de la ciencia desde fines del siglo XVIII en la Revolución Industrial en un proceso de inteligencia colectiva históricamente dada; misma que incluso hará decir a Newton que <<si podía ver más lejos, era sólo porque estaba parado sobre los hombros de gigantes>>.

 

Y en el seno de la contradicción histórica de la sociedad en la lucha de clases, hicimos ver la esencial función social de la ciencia en la procuración de la sobrevivencia misma de la sociedad, en lo cual desempeña ese papel esencial la previsión científica; y referido a ello, ubicamos en particular la función social de la Geografía, no como una descriptiva “sociología de los lugares”, sino como una ciencia del análisis del espacio como tal, del estudio de su estructura y composición, tal que le permita dar argumentos en torno al ordenamiento del mismo, base fundamental de lo que aquí hemos usado como ejemplo de una aplicación de la función social de la Geografía, en la planificación geoeconómica regional, como uno de los aspectos más comunes e históricamente evidentes de la incidencia de esta ciencia en la sociedad.

_________

 

Bibliografía.

 

Alzate y Ramírez, José Antonio de; El Estado de la Geografía de la Nueva España y Modo de Perfeccionarla; Asuntos Varios Sobre Ciencias y Artes Nº 7, del 7 de diciembre de 1772.

Andréiev, I; La Ciencia y el Progreso Social; Editorial Progreso, Moscú, 1979.

Colegio Mexicano de Geógrafos Posgraduados; Tendencias y Perspectivas de la Problemática Profesional y Académica de la Geografía; Geosofía, Apoyos a la Investigación y Docencia, Instituto de Geografía, UNAM; México, 1989.

Estrabón; Geografía, Prolegómenos; Editorial Aguilar; Madrid, España, 1980; p.26 (Estrabón, I,23).

Foroba, T; Diccionario de Filosofía; Editorial Progreso, Moscú, 1984.

Hernández Iriberri, Luis Ignacio; Geografía: Fundamento de su Teoría del Conocimiento; Memorias del IX Congreso Nacional de Geografía, Guadalajara, Jal; 1983.

www.elcastellano.org



 

[6]      Op. Cit, p.144.

 

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