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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
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6 abril 2011 3 06 /04 /abril /2011 23:02

Eje del Mal, 2001 G. BushLa Iniciativa Histórica de las Masas en el Mundo Árabe del siglo XXI.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

 La Tierra, 1 (φN, λW); 31 mar 11.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/;

 

Todo empezó con un policía, que abusando de su autoridad, desalojó y despojó a una joven hombre de su puesto amblante que había instalado como solución a la falta de empleo.  El viernes, 17 de diciembre de 2010 Mohamed Bouzazizi, un joven licenciado de 26 años sin empleo, en la más absoluta impotencia, pero inversamente proporcional a su dignidad, decidió, en protesta y con plena y absoluta justead, inmolarse en la plaza pública.  Se prendió fuego, y murió una semana después.  Entonces comenzó la gran insurección árabe del siglo XXI.

 

El hecho courrió en un pequeño país, que fue la sede de uno de los más grandes imperios: Cartago, hoy Tunez.  Este pasaje histórico tiene que narrarse, porque en diez o cincuenta años, simplemente ya no se le dará importancia, y luego ya ni siquiera se creerá; el hecho, como anecdótico, será desplazado por el análisis causal económico-político de razones más de fondo.

 

Pero hoy adquiere extraordinaria importancia, para poder explicar lo que nos proponemos aquí: la iniciativa histórica de las masas, puesta de manifiesto en los movimientos insurreccionales del mundo árabe del siglo XXI.

 

El primer dato fundamental, es el destacar el carácter espontáneo de la insurrección popular (o de otro modo, con una febril imaginación habría que creer que aquel acto policiaco fue una provocación deliberada, tras la cual estaban calculadas todas las implicaciones y consecuncias, desde la inmolación de la víctima en una plaza pública de Tunez, hasta la intervención de la OTAN en Libia; cuando en realidad, a todo el mundo sorprendió dicha insurrección, como se suele decir, lo mismo a propios que a extraños).  Y el segundo dato importante a considerar, es que no se debe confundir dicha insurrección popular espontánea, con el concepto de iniciativa histórica de las masas.

 

Hay entre ambos conceptos una necesaria relación de causalidad: la insurrección espontánea, es consecuencia de la iniciativa histórica de las masas, y no a la inversa.  Y es en la explicación de ello en donde aquel digno jóven que despojado de su alternativa de fuente de vida, optó por el autosacrificio, comenzará a ser dejado como el valioso pasaje histórico que fue.

 

La insurrección espontánea, pues, es la manifestación radical extrema en que esa iniciativa histórica de las masas se pone de manifiesto y en marcha.  Sin embargo, entre ambos conceptos hay algo en común, y ello es una cierta ceguedad en el derrotero, la incertidumbre dada en la irracionalidad del hecho.  La insurrección espontánea es el acto; la iniciativa histórica, el fundamento teórico inmerso en la vaga conciencia de la necesidad que en tal acto de insurrección despierta.

 

Sólo que esa difusa conciencia de la necesidad en el acto de las masas, no es, ni puede ser, lo mismo en Egipto que en Libia, ni aquí que en Baherin o Yemen, por más que todos compartan la lengua y cultura árabes, pues la historia y condición concreta de uno u otro país, son enteramente diferentes.  Lo que en Baherin es una insurrección revolucionaria en la conciencia de la necesidad de las masas contra resabios feudales en pleno siglo XXI, pero que están ahí puestos al servicios del gran capital imperial monopólico que lo sostiene; en Libia es, en la conciencia de la necesidad de las masas (contra lo que en un primer momento pensamos), insurrección contrarevolucionaria.  Y de ahí el ridículo actuar contradictorio de la OTAN.

 

La iniciativa histórica de las masas, como esa conciencia de la necesidad en ellas, es, pues, por definición, un atributo exclusivo de las mismas; y es siempre, y esta es su esencia, la expresión histórica más avanzada de la necesiadad del desarrollo de la sociedad, que más tarde o más temprano, se hace incontenible.

 

A partir del caso del caso de Mohamed Bouzazizi, la insurrección espontánea se generalizó en todo el mundo árabe, y la necesidad se expresó de un modo en Tunez o en Egipto, que se resolvió en cambios de gobierno y reformas, que en Libia, en donde esa insurreción generalizada se convirtió en movimiento contrarevolucionario que enfrentó a su población dividida en una guerra civil.  Más aún, en donde esa insurrección denominada de las “Fuerzas Rebeldes”, pronto fue utilizada como cuña de los intereses norteamericano-europeos, acabando por recibir todo el apoyo militar de la OTAN, en contra del gobierno de Libia, en realidad, asunto de los hechos, apoyado popularmente.

 

Y ahí donde los Estados Unidos y sus súbditos demandan la caída de un gobierno con apoyo popular (Libia), en otra parte, Bahrein o Arabia, apoyan a gobiernos feudales a su servicio, y se suman a la represión de las insurreccionadas masas ahí.

 

Al final, la inciciativa histórica de las masas, es pues, esa ansia de libertad contenida en los pueblos, y que su realización implica etapas y objetivos diferentes en cada uno de acuerdo a su desarrollo diferenciado, es decir, que implica necesidades distintas.  Ello responde a la necesidad de una organización de la sociedad, dirigida cada vez, en cada momento de la historia, a satisfacer su sobrevivencia en nuevas y más complejas condiciones; y el mundo árabe, no puede continuar en una organización social propia de hace más de cinco siglos.  Y ello es igual a derrumbe del capitalismo.

 

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Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Política
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