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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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2 septiembre 2010 4 02 /09 /septiembre /2010 08:01

Cliché Espacio Geográfico, Revista 2010 

La Investigación Teórica en Geografía.

  Ensayo, 1991 (1/2)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica,

http://espacio-geografico.over.blog.es/;

México, 02 sep 2010.

 

 

Toda investigación científica es, en última instancia, en general, social.

 

-       No hay “ciencia pura”, abstraída de la realidad social.

-       La ciencia “aplicada”, no es, por más aplicada es más ciencia.

-       Las ciencias naturales no son, por lo anterior, ajenas a lo social.

-       La ciencia no es algo distinto a la tecnología, a la ingeniería.  No hay “ciencia”, y todo lo demás; la ciencia es conocimiento (en cualquier campo), por lo tanto, se puede hablar de la ciencia de la tecnología, o de la ciencia de la ingeniería.

-       Las ciencias sociales no son, por ello, más útiles a la sociedad.

 

En todas estas confusiones, hay por lo tanto una vaga y desarticulada idea, de lo que en realidad son las ciencias o la investigación científica: es decir, algo que va desde rangos de elevada abstracción que la hacen aparecer ajena al reflejo de la realidad; como producto exclusivo del pensamiento alejado de toda mancha o contaminación con su roce con el mundo vulgar, hasta su carácter eminentemente útil en la solución de problemas sociales, que se hacen tan cotidianos, tan vulgares y mundanos, tan de “juego de manos” (y sucias) más que del intelecto, que en ellas ya no parece encerrarse la ciencia, sino el puro “ingenio”, como si éste no tuviera que ver con la ciencia misma.  No obstante, diremos, todo ello es la ciencia.

 

La ciencia “más pura”, la investigación teórica más abstracta, es, tarde o temprano, un producto cotidiano, del que por lo regular se olvida todo el esfuerzo de conocimiento de varias generaciones, contenido en él; suele ser tan común, que se olvida que otrora fue casi tema de “ciencia ficción”.

 

Todo conocimiento; el que la Tierra fuera esférica, el que girara alrededor del Sol, el saber que ésta fuera una insignificante partícula del Universo, el saber qué era la luz, el poder medir su velocidad, el que ésta fuera de 300,000 km/seg, etc., etc; todo.  Todo conocimiento, como si el hombre primitivo que trazase rasgos en la arena con una vara, sería sustituida con un objeto de aleaciones metálicas o químicas derivadas del petróleo, y más tarde por la misma luz; ¿por qué no un rayo de luz podría trazar rasgos sobre la arena como su primitiva y rústica vara?..., todo fue cuestión de tiempo; hoy es tan vulgar y tan común; tanto que casi es ya tan despreciable: la impresora de rayos laser, que no podemos imaginar siquiera el esfuerzo de la investigación científica acumulada en ella.

 

En la ciencia, el tiempo entre el pensar y el hacer, va largamente mediado.  Pensar, hacer, y su mediación, son tres etapas del quehacer científico.

 

La investigación teórica (el pensar), es parte integrante de la ciencia en su conjunto.  En el quehacer científico, la investigación teórica por sí sola, en caso de que eso fuera, en general, posible, sería una ciencia incompleta.

 

En general, la investigación teórica (el pensar de la ciencia), no existe por sí sola, puesto que ella es producto del proceso de abstracción y generalización sobre la base de la investigación de ingeniería (el hacer).  Inversamente, la labor de ingeniería, va guiada por la investigación teórica.  El hacer sin el pensar –en caso de que esto también fuese en general posible en la ciencia– sería practicismo ciego, empirismo estrecho.

 

Pero entre la investigación teórica y la ingeniería, entre el pensar y el hacer, hay una mediación.  El hacer no se hace directamente en absoluto sin el pensar.  El producto de la investigación teórica no puede ser llevado la quehacer de ingeniería ni tal cual, ni todo de una vez.

 

Esta mediación es lo que se conoce como investigación aplicada.  La investigación aplicada es el ejercicio, el ensayo, la aproximación, la verificación de hipótesis, entre el pensar y el hacer, entre la investigación teórica y la ingeniería.  En la investigación aplicada se prueba lo teórico, y esto es adaptado o adecuado a las posibilidades materiales, técnicas, intelectuales, económicas, sociales y políticas, del ámbito de la ingeniería, en un proceso constante.

 

La investigación teórica es pues, una de tres partes integrantes esenciales de la ciencia, y precisamente la parte de su fundamento y guía.

 

La investigación teórica es en suma, la lógica del hacer científico, y como tal, cuenta con sus propias reglas, prerrequisitos y condiciones de trabajo.  La investigación teórica es un nivel de especialización de la investigación científica, que, como fundamento y guía de ésta, como su lógica, reclama de una rígida formación especializada en los más altos niveles de complejidad de la generalización y el análisis abstracto.

 

La investigación teórica no es pues, la contemplación pasiva del sujeto , no es la especulación, sino la abstracción y generalización del hacer práctico en el curso de la historia.

 

En general, la investigación teórica en el conjunto de las ciencias es poco atractiva y poco promovida; dos son a nuestro parecer las causas básicas de que ello ocurra: 1) hablara de teoría es comúnmente entender que se habla de cosas “irreales”, y 2) hablar de teoría es, comúnmente, entender que se habla de cosas no útiles.

 

La investigción teórica se ve, por esas razones, como resultado del ocio de ciertos investigadores, y en los hechos, enana gran parte de los casos, resultado de inquietudes personales realizadas “en tiempos libres”, que en realidad antes que tiempo dedicado al ocio, es tiempo dedicado a una necesidad insoslayable para llenar los “huecos” o “vacíos” de formación en la educación formal; mas que ocio, es pues, doble trabajo.

 

Sin embargo, no debe confundirse la investigación teórica con la ciencia-ficción, ni mucho menos con la fantasía, por el solo hecho de que por sus niveles de abstracción quede fuera del alcance de la gran mayoría.  La teoría es –digámoslo una vez más– una abstracción y generalización de lo real y objetivamente dado.  Su base no es pues, la fantasía ni la especulación, sino la realidad.  La teoría es, en consecuencia, un avisoramiento de punta que guía la investigación científica.

 

De la misma manera, la confusión de la investigación teórica con lo no-práctico, y de allí a corta distancia con lo no-útil, resulta otra agravante en la formación científico geográfica en México.

 

La investigación teórica está destinada a tener una función práctica (no se hace de la nada y para nada), se hace para resolver atolladeros en el desarrollo de la ciencia.  La investigación teórica es eminentemente útil, sirve para ampliar y profundizar el conocimiento científico.

 

Lo que la teoría no es, por definición, es ser empírica (no se debe identificar vulgarmente las categorías de lo empírico y lo práctico).  La investigación teórica suele confundirse también con los estudios sobre la metodología de la investigación aplicada el campo de lo experimental.  La investigación teórica se nutre de ella y la enriquece, más no se reduce a ella.  El campo de la investigación teórica es pues más vasto, y la investigación metodológica de la sistematización del conocimiento es sólo uno de sus campos.

 

Sin embargo, antes de hablar con detenimiento acerca de ellos, habremos de destacar brevemente el significado de la investigación teórica en geografía, en la evolución de la formación del geógrafo en México.

 

Así, la formación del geógrafo en México a partir de la institucionalización de este saber, se da a manera de ingeniería.  El geógrafo era formado para “hacer”, en el sentido de estar capacitado para resolver problemas específicos; no era un “teórico de modelos” de investigación aplicada o experimental, ni mucho menos un “teórico fundamental”.

 

La Geografía a nivel de ingeniería era necesaria para el país en construcción bajo el nuevo gobierno y administración independiente en el México del siglo XIX.  La necesidad de esta ingeniería geográfica transitó durante ese siglo, y ya para principios de nuestro siglo, el geógrafo que resuelve necesidades primordiales, dejó de ser útil al Estado, y éste modificó la formación institucional de la Geografía.

 

El hecho, histórica y teóricamente, parecía ser el correspondiente: la formación del geógrafo a nivel de ingeniería en los dos primeros tercios del siglo XIX, pasó a ser, para el último tercio del mismo siglo, de investigación aplicada.  Las necesidades que ahora se abocó a éste a resolver  (ese geógrafo enciclopedista humbodtiano de esta última época del siglo), fueron esta vez, de una parte de la superestructura del país: la educación.  Esto representó las nuevas necesidades del Estado, y correspondía a la filosofía “oficial” imperante: el positivismo.

 


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