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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
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  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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7 agosto 2011 7 07 /08 /agosto /2011 23:01

BrujulaLa Teoría de la Regionalización en la Teoría Contemporánea del Objeto de Estudio de la Geografía.  Artículo, 2011.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri,

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

 de Geografía Teórica.

http://spacio-geografico.over-blog.es/

La Tierra; 1 (jN, lW); 08 ago 11.

 

A partir de Vidal de la Blache, cuando éste planteó por primera vez el problema teórico del objeto de estudio de la Geografía como “ciencia de localización o de los lugares”; siendo que hasta entonces ésta había abandonado las pretensiones totalistas y de síntesis del conocimiento universal del Cosmos de Humboldt o del Erdkunde de Ritter, y la Geografía se encontraba inmersa en sus intentos de caracterización por su campo de estudios, ya como ciencia social en función de lo natural, como se desprende de la Antropogeografía (1892), y otros trabajos de Geografía Política de Ratzel; o bien ya como ciencia natural en función de lo social, como se derivaría del planteamiento geomorfologista de Richthofen, heredando de aquellos esa idea de la Geografía como ciencia de síntesis; se atraviesa entonces por una serie de momentos de síntesis, que llevan poco a poco a la conciencia del pensamiento geográfico, a la definición del objeto de estudio como el espacio terrestre.

 

En ambos casos, entre Ratzel y Richthofen, lo central era el estudio de los fenómenos, cuya síntesis se preestablece, y muy ambiguamente, intentando su deslinde de las ciencias particulares sobre los mismos; a la par que los primeros cinco congresos internacionales de Geografía en la década de los años ochenta del siglo XIX, se demandaba la exclusión de la Cartografía como una ciencia aparte, para hacer de la Geografía algo consecuente con ese fundamento teórico de la Geografía como un sistema de ciencias.

 

Un siguiente momento histórico de síntesis del pensamiento geográfico en torno a la definición del objeto de estudio de la Geografía, se dio con el sucesor de De la Blache, Emmanuel de Martonne (1909), quien da una nueva aproximación al concepto de espacio, entendiendo el lugar de Vidal de la Blache, como la superficie terrestre, en la se distribuían los fenómenos, estos últimos que seguían estando presentes con el generalizado desarrollo teórico.

 

Ello, finalmente, llevó a Alfred Hettner (1927), quien explícitamente, por fin, en su momento histórico de síntesis del pensamiento geográfico, expone el objeto de estudio de la Geografía como el espacio.

 

No obstante, ese espacio de que habla Hettner, es en su idea corográfica, idea que implica el conjunto de los fenómenos distribuidos en la superficie terrestre, retomando en ello la idea de Emmanuel de Martonne.  Pero Hettner no sólo se va a distinguir  por haber hecho explícito el concepto de espacio que históricamente había estado ahí oculto, sino por dirigir la atención al estudio de éste desde su estructura, dada en las unidades regionales (o espacios particulares en los que destaca la propiedad de homogeneidad).

 

Ese concepto de la regionalidad en la teoría geográfica viene desde el origen mismo de esta ciencia (y como propiedad el espacio terrestre no podía haber sid de otra forma); pero por ahora nos interesa su tratamiento en la problemática teórica contemporánea, inmersa en la discusión teórica del objeto de estudio de la Geografía.  Y ello, pues, es lo que queda planteado a partir de Hettner.

 

Entre las continuidades dadas a partir de los aportes de éste, están los trabajos; ciertamente tardíos, a treinta años después, de la Unión Geográfica Internacional en el XIX Congreso Internacional de Geografía, celebrado en Estocolmo, en 1960.  Así, no sólo fueron los trabajos de Richard Hartshorne (la traducción de las ideas de Hettner en el pragmatismo norteamericano), o el análisis dl espacio en los modelos de la matemática ya no únicamente geométrica de las proyecciones cartográficas, sino en los modelos de la geometría de conjuntos, o en la geometría topológica, que se desarrolló en la mal llamada “geografía cuantitativa” (como si fuese una “nueva geografía” de moda, y no un desarrollo lógico y natural de la misma ciencia), de los años cincuenta a sesenta del siglo XX.

 

La teoría de la regionalización en este período histórico contemporáneo, se planteó ahora como un modelo cuantitativo a partir de la economía y una matemática estadística.  Este análisis estadístico quedaba más vinculado a lo concreto, y tan vinculada a lo concreto económico, que incluso no se reconoció por nadie como una variante de la “abstracta” “geografía cuantitativa”.

 

Siendo, por lo tanto, menos abstracta que los modelos cuantitativos en la teoría de conjuntos o en la topología, y más recientemente en la geometría de fractales, atrajo más la atención de los geógrafos de los años sesentas.  Y ello ocurrió en una situación paradójica: antes, la teoría geográfica regional, había venido siendo desarrollada por economistas, auxiliados, a su entender empírico (porque no había teoría), de la geografía; como lo fue el caso de Von Thünen desde el siglo XVIII, y August Lösch en siglo XIX, o de W. Christaler (ya geógrafo), en el siglo XX, entro otros.

 

Si bajo la influencia hartshorniana había estado en México la figura del Dr. Jorge A. Vivó Escoto; ahora aquí aparece la figura del Dr. Ángel Bassols Batalla, quien fue, incluso, miembro correspondiente de la Comisión Sobre Métodos de División Económica Regional, creada en los ya mencionados trabajos de la UGI durante el XIX Congreso Internacional de Geografía, y que se reunió anualmente hasta que en 1967, los resultados de la participación de este investigador en dicha Comisión, dio por resultado su obra: La División Económica Regional de México, 1967, en la que da los antecedentes históricos, da a conocer la teoría particular de la división geoeconómica regional y su método, y expone la práctica de ésta en México.

 

La teoría de la división geoeconómica regional estuvo directamente vinculada, e incluso, en cierto modo, dirigida, a la planificación económica socialista, que en México tuvo su inicial emulación desde la creación del Plan Sexenal del gobierno de Lázaro Cárdenas (1934-1940).  Y, decimos, en cierto modo dirigida, dado que quien presidió aquella Comisión Sobre Métodos de División Económica Regional, fue el Dr. Stanislaw Leszcycki, Director del Instituto  de Geografía de la Academia Polaca de Ciencias, y presidente del organismo de Planeación Económica de Polonia, en esos años, socialista.

 

Y todo ello, para la geografía regional, que fue su virtud, se convirtió, al mismo tiempo, en su pecado: una economía de mercado capitalista, como la de México, está negada, por definición, con la posibilidad de toda planificación económica, de donde su fundamento, la división económica regional, carecía de importancia y necesidad para el orden establecido, a pesar de que, de la política de “planificación” (concepto categórico e impositivo, por demás de la economía socialista), se pasó a hablar de política de “prospección indicativa”, como conjunto de meras sugerencias al sistema, acerca de cómo distribuir mejor la riqueza.  A ello, el sistema económico-social capitalista respondió con la instauración de lo opuesto: el modelo económico neoliberal, el “libre mercado”, la “libre competencia”; y a partir de 1982, toda pretensión de orden, se fue por la atarjea; y tales desarrollos de la geografía iniciados en 1960, no pudieron ir más allá de mediados de la siguiente década, a la que incluso la teoría regional llegaba demasiado tarde, pues apenas en 1975, tres años  después del curso “Introducción al Estudio de los Métodos Cuantitativos Aplicables en Geografía” (1972), impartido por John P. Cole, tiene lugar en el mismo Instituto de Geografía de la UNAM, el “Primer Seminario Sobre el Concepto de Regionalización”, en el cual se hace una revisión histórica, y se comienza a valorar sus contribuciones.

 

La geografía hettnertiana estudiosa del espacio terrestre, en su análisis regional,, cuyo fin último se cifra en la planificación económica social, entró en contradicción, ya no por la falta de consideración del espacio, ni esencialmente por centrarse en el fenómeno económico, que, al final, sería una aplicación de ese análisis cuantitativo; sino por su énfasis estructural-funcionalista en la solución de una problemática económico-social, fuera de lugar y momento histórico, que desde un verdadero análisis marxista (incluso con los escasos elementos que en aquel entonces nosotros aún teníamos), se evidenciaba en lo inmediato (y razón por la cual, si bien creímos en ello por un momento, no nos vinculamos a las influencias del Dr. Bassols).

 

A tal proyecto, en el plano mundial, estuvieron estrechamente vinculados, los llamados “geógrafos radicales”, que en México tuvieron su variante en los autodenominados “geógrafos progresistas”, incluso agrupados organizadamente en torno al Dr. Ángel Bassols Batalla, en la “Unión de Geógrafos Progresistas de México” (1978-[1994]), en donde, de la contradicción teórica de la geografía dirigida a los fines de planificación económico-social vista ya desde los años setenta, se pasó, durante los años ochenta, simultáneamente a la instauración del modelo económico neoliberal, a la crítica al sistema capitalista que no había aceptado sus políticas de ordenamiento territorial expuesto en sus trabajos de división económica regional, para fines de planificación, viéndose empujados cada vez más a la “politización de la ciencia”.

 

Todo ello no significa que sus aportes hayan sido menores o carezcan de importancia histórica; por lo contrario, su virtud ha consistido en que ha sido un adelanto, hemos dicho, fuera de lugar y de tiempo, del esencial papel de la geografía en su función social, donde sólo esto es posible que se realice: en la futura sociedad socialista.

 

Finalmente, las cosas no fueron como el Dr. Ángel Bassols afirmaba, es decir: que, “para que la situación cambie, es necesaria una planeación económico-social firmemente llevada a cabo”[1].  Ello, cuando lo leímos, reservadamente lo criticamos viendo en ello el error a-histórico por el que, lo correcto, es justo al revés: es decir, que, sólo cambiando la situación económico-social, es como será posible realizar una planeación firmemente llevada a cabo.; y tomamos posición respecto al modelo cuantitativista de la regionalización geoeconómica.

 

Como quiera, ello no era “La Geografía”, sino únicamente una aplicación de un modelo cuantitativo más, valioso como cualquier otro, fundado éste en factores económicos y estadísticos, que nos adelantó en el conocimiento y metodología del análisis del espacio geográfico.

 

Y de ahí que, en los años ochenta, en el desarrollo positivo de la geografía, la atención girara nuevamente de la pretendida solución mediante modelos aplicables en geografía, a la esencia teórica del objeto de estudio de esta ciencia; en lo que ya nos tocó a nosotros no sólo ser parte, sino elemento protagónico.

 

Hubo, internacionalmente, la búsqueda en otras soluciones con cuatro alternativas: 1) la continuación de la ociosa búsqueda con fundamentos idealistas subjetivos, de la geografía fenomenista, en modelos geomorfologistas, ecologistas, etc; 2) de la geografía como ciencia de los balances de energía del sistema terrestre, una transición entre la geografía fenomenista y espacista, con fundamentos en la dialéctica materialista, de Riábchikov, (1976); 3) de la geografía como ciencia de las transiciones entre los Elementos, igualmente entre fenomenista y espacista, aún cuando con más énfasis en lo primero, con fundamentos en la dialéctica materialista, del Dr. Carlos Sáenz de la Calzada (1977), y del Lic. José C. Martínez Nava, con énfasis en lo espacista (1995); y 4) la de la geografía como ciencia del espacio terrestre (en su momento dicho así, lo que eso fuera, estando por investigarse), de la misma manera, con fundamentos en la dialéctica materialista, la cual constituye nuestra propuesta (Luis Ignacio Hernández Iriberri, 1983); y a cada una de las cuales, les dedicaremos un artículo aparte.

 



[1]        Bassols Batalla, Ángel; Geografía Económica de México; Editorial Trillas, Primera Reimpresión; México, 19736; p. 362


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Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Filosofía de la Geografía
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