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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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17 diciembre 2009 4 17 /12 /diciembre /2009 09:01

Clich--Literatura

La Última Paradoja 
Luis Ignacio Hernández Iriberri 
“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica 
de Geografía Teórica; 
http://espacio-geografico.over-blog.es/; 
México, 17 dic 09.

 

... un manuscrito que tenía desde 1988..., trata a manera de narrativa-cuento, acerca de los acontecimientos político-sindicales que se vivieron en esos días y la manera como los vivimos, particularmente yo, dialogando con un amigo; y salió una especie de cuento de ciencia-ficción tanto por lo que se habla en él, como por la manera que se vivieron aquellos días.

 

Fueron momentos políticos muy complejos y muy simples a la vez; el asunto está precisamente en entender cuándo y por qué fueron complejos, y cuándo y de qué manera fueron sencillos.  Hay en ello una gran lección que pocos saben..., más aun, en esa narración se recuerda cómo es que se originó uno de los documentos más importantes de aquel entonces, que analizaba el movimiento político-sindical en lo interno y en los aspectos a la vista de todos, y en sus conexiones externas ocultas casi a todos.  Y yo fui el único capaz de sintetizar aquellos datos.

 

Bueno, pensándola bien, a continuación voy a anexar ese cuento:

 

 

La Última Paradoja*

Luis Ignacio Hernández Iriberri**

 

¡Riiing, riiing, riiing...!; la secretaria contestó el teléfono; cuando ella no estaba, el más cercano para acudir a responder era él***, pero nada había que le molestara tanto, y de algún modo se había ganado su derecho a no contestar, dejando incluso que el mismo Jefe del Departamento se moviera para ello; lo que en tal circunstancia finalmente le incomodaba, era que la llamada entrara precisamente para él; pero esta vez había contestado la secretaria.

 

_ Es para usted Licenciado.

_ Ah, gracias.

 

Así era, cuando las llamadas se daban para cualquier otro de los ingenieros del Departamento, la secretaria decía: “¿De parte de quién?, pero cuando eran para él, simplemente le decía: “Es para usted”.  Él veía que así estaba mejor, aun cuando ello lo hacía pasar como un pobre mortal más; cuando pensaba en ello se carcajeaba para sus adentros.

 

_ ¡Bueno!..

_ Quiubo, qué pasó...

 

Era Adán****, que cuando llamaba, seguro se debía a algo importante.

 

_ Pues nada mano, qué hay...

_ Mira, te hablo para avisarte que hoy vamos a tener reunión, ya le estoy llamando a todos, pero tú por ahí avísale a quien puedas, no?

_ Sale, está bien.

_ Bueno, nos vemos, va a ser importante, no vayas a fallar, eh?

_ No no, ahí nos vemos.

 

Cuando él pensaba en su situación ahí, se imaginaba inmediatamente, con las debidas proporciones, al Einstein empleado de del Registro de Patentes, pues más importante que su trabajo burocrático casi inútil y bloqueado por todas partes, le parecía su propio quehacer intelectual de “investigación básica” acerca de su profesión: la Geografía.  A la salida pasó por Saúl*****.

 

_ Quiubo, va a haber reunión, ¿vas a ir?

_ Bueno, sí

 

Entonces ambos se encaminaron a la reunión.  Se congregaron en el local  entre cincuenta y setenta trabajadores sindicalizados, profesionistas y empleados; se discutiría sobre cómo finalmente los democráticos y progresistas organizarían la protesta ante las imposiciones de la burocracia sindical formada por los imposicionistas y retrógradas.

 

El ambiente era de febril actividad.  Unos hacían pancartas; otros pintaban mantas; unos más llegaban con los “tambaches” de volantes, y el grupo de los “teóricos” se reunía aparte para discutir las acciones no obstante el martilleo para armar pancartas y asegurar las mantas, y a pesar del bullicio de órdenes y alegatos que se daban al margen de la reunión.

 

_ Bueno compañeros, se trata de darle a esto una salida concreta –dijo Adán que actuaba como Presidente de Debates, y solicitaba propuestas sobre cómo le habríamos de hacer...

_  ¡Ehy!, mira –dijo alguien por ahí-, yo pienso que como estaba ya planteado, para no hacernos más líos, nada más que se nombren aquí las comisiones.

_ Bueno, miren –volvió Adán a la palabra-, el plan original era bloquear trece puntos importantes..., pero dudamos que haya suficiente gente para todo eso...

_ No, mira –dijo otro compañero–, yo propongo que concentremos las fuerzas en sólo estos cuatro puntos... –y el compañero se puso a dibujar en el pizarrón un plano del centro de trabajo y las avenidas que le rodeaban, señalando en ellas esos cuatro puntos para bloquear el tránsito, como protesta por las antidemocracia de los imposicionistas en la dirección sindical.

 

Ya sobre el plano se vino un mar de propuestas en la que unos se pronunciaban por ocho puntos, otros sólo dos, otros cuatro, etc., argumentándose sobre las ventajas y desventajas de cada estrategia

 

_ Yo no veo de dónde –dijo un compañero– se van a sacar a unos veinte pantalonudos que se atreva a parar el tránsito, cuando empiecen a echarles encima los carros, un camión...

 

Otra vez el revuelo; que sí, que no..., finalmente se impone nuevamente el orden...

 

_ Haber compañeros, pidan la palabra por favor...

_ Mira –y desde un rincón, sentado sobre un archivero, displicente levantaba la mano un compañero pidiendo la palabra al tiempo que se la tomaba–, cuál es el problema de que se necesite mucha gente para dislocar el tráfico, si luego yo he visto que sin ningún cristiano se hace ahí cada pelotera...

_ Ja ja ja ja –de todos se oyó una sonora y larga carcajada.

_ Haber, orden, orden; vamos a concluir esto compañeros.

_ Haber... –levantó la mano por fin “él”

_ Adelante compañero... –le conminó el Moderador.  Y él se levantó al pizarrón y empezó a analizar la situación.

_ Creo que no se necesita en última instancia mas que obstruir un solo punto –y señaló el crucero principal–, automáticamente todo lo demás se va a dislocar en menos de diez minutos.  El punto clave es éste –y subrayaba el sitio en la pizarra–, y allí debemos todos concentrarnos.

 

Finalmente el asunto se aprobó así, y una hora después se efectuó la protesta de manera muy sonada.  Así avanzaba la lucha.

 

Unos días después Saúl le comentaba sus apreciaciones de la situación.

 

_ ¿Tú no crees que esto se esté moviendo desde fuera?

_ Claro, no me parece que haya un control alámbrico directo –a lo mejor sí, pero eso no importa–, sino un control inalámbrico, de picar aquí o picar allá, para que las piezas se vayan acomodando; pero sí, a mí me parece que pesan más los factores externos que los internos.

_ Bueno, pero eso no está mal, no?

_ Pues no, no necesariamente.

_ Exacto, entonces lo que debemos analizar más, es a qué está respondiendo todo esto...

_ Bueno, pues sí, de acuerdo...

_ Pues entonces tú debes hacerte un documento de análisis de eso, que deje ver cómo está y cómo ha estado todo el juego.

 

Él se quedó pensando; a veces la identidad de las ideas entre ellos era tan evidente, que no gastaba esfuerzo en responder.  Él recordaba haber hecho ya algo así hacía ya unos años inclusive, pero todo eso estaba por ahí extraviado, perdería más tiempo en intentar buscarlo que en rehacerlo y actualizarlo, pero a la vez, como que quería darle a eso su tiempo; él ya sabía que Saúl siempre le andaba cargando “chambas”.

 

Pasó el tiempo y Saúl seguía esperando el documento de análisis; mientras tanto, después de aquellos actos de protesta todo cayó en la calma que precede la tormenta, pero que se alargaba en negociaciones entre los dirigentes hasta casi la desesperación.

 

Un día de tantos, como en tantas otras ocasiones, Saúl le cayó por ahí a él en su oficina.

 

Al parecer, tal vez habían encontrado inconscientemente un método para soportar el impás político, y éste consistía en charlar sobre aspectos de ciencia.

 

Saúl deseaba romper la barrera y limitaciones de su especialidad: la matemática, y abordar aspectos humanistas y sociales.  Todo eso le atraía como algo novedoso, tanto como a su interlocutor le interesaba asimilar la teoría matemática dejando un poco de lado los aspectos sociales y políticos en que los estudios geográficos profesionales estaban enfocados hacía ya unos treinta años, olvidando e incluso desconociendo, su contenido esencialmente físico-matemático.  De ahí que ambos teorizaran y cada uno tenía su momento.

 

_ He estado pensando en lo de tu “rollo” –dijo Saúl–, yo creo que ustedes –refiriéndose a los geógrafos–, deben hacer la geografía con su propia lógica, establecer su propia medida de su propio fenómeno...

 

Y allí se enfrascaban en un largo diálogo, en que al principio ambos empezaban sus argumentos con la frase “No no, no se trata de eso sino de esto otro”.

 

Saúl defendía el que se podía hacer una ciencia con su propia lógica independientemente de las demás y que históricamente podía haber muchos caminos para ello.  Él sostenía lo contrario, que había una subordinación de las ciencias y el desarrollo de unas a partir de las otras, y que históricamente sólo había habido un solo camino.

 

A media plática ya predominaba el empezar los argumentos con la frase: “Bueno, pero...” e inmediatamente: “Bueno, estoy de acuerdo, pero...”

 

Luego, entremezclado con momentos de desavenencia, ya se empezaba a oír más: “Sí, sí, de acuerdo”, o “Eso, exacto”; finalmente llegaban a la solución del problema o se aproximaban bastante por lo menos: la Geografía es una especie de físico-matemática aplicada a una faceta de la realidad objetiva, pero carece aún de la definición de la medida de su propio fenómeno: el espacio terrestre.

 

Pasaron unos días, él finalmente redactó el documento de análisis que Saúl le había sugerido y que finalmente también le pareció necesario: ¡una bomba!, rescataba y sintetizaba toda la experiencia del movimiento democrático sindical de los últimos treinta años y sus vinculaciones externas.  En dicho documento se mostraban los esfuerzos de los trabajadores democráticos por contener la ignominia, la lucha por no permitir que campeara impunemente la degeneración de la conciencia social, el cinismo, el envilecimiento y la ruindad.  La lucha contra los afanes mezquinos, y por una organización sindical democrática y progresista, que contribuyera a evitar la desigualdad social y la explotación.  Pero traía en la cabeza, además, el asunto de la “medida del propio fenómeno de la geografía, la medida del espacio” (ah!, bárbaro, al parecer desconocía la existencia de metro!).

 

Comenzó a pensar en ello sin esperar mucho, sólo como para replantearse el problema a sí mismo.

 

Tomó unas hojas y trazó un sistema cartesiano:



Narrativa-cuento redactado con fecha 27 de abril, acerca de un hecho absolutamente verídico hacia mediados de 1988, en los antecedentes inmediatos al conflicto vivido en la actividad laboral democrático-sindical y profesional en la Industria Petrolera en sus oficinas centrales, de la Sección 34 del entonces STPRM (Sindicato Petrolero de la República Mexicana); que fácilmente pasa por un cuento de ciencia-ficción..., quizás, porque esos años así fueron: ciencia-ficción.

** En aquel entonces, a sus 37 años, joven trabajador profesionista sindicalizado, miembro del sector democrático de “Técnicos y Profesionistas, del la Sección 34 del STPRM”.

*** “Él”, geógrafo, generalizador y sintetizador, se referirá al autor de esta narrativa, entonces dirigente sindical de los trabajadores profesionistas democráticos de la Delegación de Exploración.

**** “Adán”, uno de los dos dirigentes principales del “Movimiento de TyP”

***** “Saúl, matemático analista, segundo de abordo en la Delegación de la Gerencia de Exploración.


 

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