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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • Espacio Geográfico.   Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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17 diciembre 2009 4 17 /12 /diciembre /2009 09:02

Clich--Literatura 

La Última Paradoja (2/2)
Luis Ignacio Hernández Iriberri
“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica
de Geografía Teórica;
http://espacio-geografico.over-blog.es/;
México, 21 dic 09.

 

Comenzó a pensar en ello sin esperar mucho, sólo como para replantearse el problema a sí mismo.

 

Tomó unas hojas y trazó un sistema cartesiano:

 

01-Evolucion-de-Estados-de-Espacio-1.jpg

 

En la abscisa colocó el tiempo y en la ordenada el concepto bidimensional de espacio, en términos de localización geográfica 08-fi--lambda.jpg, e internamente moviéndose con respecto a esos parámetros, lo que él llamaba “estados de espacio”, y simbolizaba como 09 Edo Esp S; y que podía ser cualquier evento geográfico discreto.  Los fenómenos respecto del espacio.

 

Luego hizo desordenadamente otras anotaciones, otros símbolos y garabatos y una progresión de 10-Prograsion-de-Estados-de-espacio.jpg; es decir, según él, del espacio vacío, al espacio geográfico y a la naturaleza infinita del espacio.  Esto lo llevó a replantearse el problema y más abajo trazó otro sistema cartesiano:

 

02-Evolucion-de-Estados-de-Espacio-2.jpg

Ahora en la abscisa nuevamente tenía tiempo, de tiempo cero a tiempo infinito (t0...ta),pero en la ordenada modificó el concepto de localización en un espacio bidimensional; una propiedad del espacio; por el de “estado de espacio” (Ee), de Eec a Ees que según él significaría la transición del espacio de su estado vacuo continuo, a su estado corpóreo sustancial discreto.  E internamente puso en el vector resultante: egc0, egc1, egc2..., egc...a, que significaba el espacio geográfico mismo en evolución o desarrollo en función del tiempo y respecto de las distintas transiciones de los “estados de espacio”; además, este espacio geográfico tenía carácter continuo.  El espacio respecto de los fenómenos.

 

Es decir, invirtió el problema y ahora el espacio geográfico continuo estaba determinado por las transiciones de los “estados de espacio” en función del tiempo.

 

Él sabía que estaba haciendo una trampa kepleriana, pero también se daba cuenta que era válido.  La sola observación de la gráfica lo hizo pensar en que el espacio había ”iniciado” en un estado vacuo, se encaminaba a un estado superdenso, y actualmente vivimos en un estado de transición.

 

Bueno, pero su asunto no estaba en esas conjeturas, sino en la “medida geográfica de su propio fenómeno”: el espacio terrestre (¡qué bárbaro!).

 

Continuó pues en su labor kepleriana y antes de tener ningún cálculo, le buscó un nombre: <<Bien –pensó–, a esa medida geográfica, sea lo que fuere, le llamaré 1 Gea>>.

 

“1 Gea” pudiera ser igual a la interpretación de un espacio geográfico cero a un espacio geográfico uno, en el segmento convencional de una medida de cambio entre 0 y 1, según la integral siguiente:

 

03-1-Gea-igual-a.jpg

 

El siguiente paso era obtener esa medida concreta del espacio geográfico.  Por lo pronto consideró que un espacio geográfico cualquiera, era una función del producto de los “estados de espacio” por el tiempo, en las unidades en que transformaría constantemente sus valores.  Es decir:

 

04-1-eg-geas.jpg

 

Pasó un buen tiempo antes de que volviera a garabatear en otro lugar de la misma hoja, en completo desorden, otra consideración.  “¿Qué era 1 Gea? –se preguntaba; y se respondía–, 1 Gea es igual a un sistema de conexiones y relaciones”.  Sí sí, parecía que todo iba bien.

 

<<Pero, ese es el fenómeno; ahora, ¿qué diablos se le mide a ese fenómeno?  A ver, a ver, consideremos que sea lo más general, el movimiento, su grado de cambio...>>

 

Allí se acordó tanto de la ley de la gravitación de Einstein como del concepto de lo geográfico en Engels, y modificó la fórmula:

 

05-menos-egc.jpg

 

Donde el espacio geográfico, aparte de ser continuo, es “condicional”, una condición de existencia.

 

Su fiebre kepleriana empezó a elevarse rápidamente: <<...¿y si (-egc) o bien el espacio geográfico, es igual a la velocidad y ésta a la energización?  ¡Entonces los “estados de espacio” por el tiempo (Eesct), serían iguales a la sustanciación!; sí sí, -e = E/1, es decir, el espacio es directamente proporcional a la energía, por lo tanto, 1 Gea es igual a un sistema de distribuciones, conexiones y relaciones, equivalentes a la energía del sistema>>

 

No cabía pensar otra cosa, esta era una especie de “Ley de Titus-Bode”, él estaba loco, o “las órbitas planetarias se ajustaban a la circunscripción de los cinco sólidos perfectos” e iba por buen camino.

 

Resultaba que el espacio geográfico medido en geas a partir de factores medidos en nuts y mares, era energía del sistema, y cuando dicha energía del sistema fuese 0, el espacio era “abierto”, estable; y cuando fuese 1, el espacio sería “cerrado”, de cambio.

 

El problema por lo tanto, se reducía a la sumatoria de los valores de energía de los “estados de espacio”, como “energía del sistema”, y determinar el tipo de progresión que involucraba el tiempo geográfico (T).

 


 

Pasaron varias semanas antes de que él volviera a sus apuntes de “investigación fundamental”, y allí estaba otra vez, jugando con su fórmula como Kepler con sus cinco sólidos perfectos.  En eso estaba, cuando llegó Saúl saludándole en caló:

 

_ Qué hais, nais… –y  su vista de matemático se clavó en las hojas garabateadas con la fórmula: 05 menos egc    ¡Ohoo!, pues qué, muchos nervios de acero, mucho temple o qué.  La cosa está que arde y tú otra vez con la ciencia ficción.

_ Ja ja ja.  Sí pero ya mi locura aumentó a grados peligrosos.  He estado avanzando, aun cuando keplerianamente, en lo que discutíamos hace unas semanas: en lo de la “medida geográfica”.

_ Stch, ah…, y qué onda.

_ Pues conjeturo que lo que hay que medir es la sumatoria de la energía de los “estados de espacio” 06-Sumatoria-de-Estados-de-Espacio.jpg, es decir, la energía total del sistema.

_ Stch, ¡ah chi!…, pero bueno, sí sí está bien, se oye bonito; aunque me parece física…, para qué quiero la geografía, si eso lo puedo hacer con la física.

_ ¡Eso!  ¡Es física!, pero la geografía es una especie de física; una rama, una derivación, o como lo quieras llamar.

_ No, no no, ¡otra vez!…, ¡haz geografía!…

_ Bueno, el problema es nada más el tipo de magnitudes que se miden en geografía como ciencia natural.  Si en física se comparan las distintas propiedades de los cuerpos con diferentes unidades de magnitud, en geografía se comparan sobre la base de las propiedades de los cuerpos, las regularidades estudiadas por otras especialidades de los conjuntos de interacciones mismas como “estados de espacio”, que cualifican el espacio geográfico mismo.  Por ejemplo, va:

 

Un conjunto de interacciones de un Estado de espacio A (y hacía un dibujo).  Siempre que un conjunto de interacciones de un Estado de espacio B (y agregaba otra figura); entonces:07-mu-espacio.jpg(espacio); un conjunto de interacciones de un estado de espacio C.

 

El asunto de medir las variaciones del espacio geográfico, está en comparar las unidades de magnitud de los “estados de espacio” transformadas en unidades consistentes, en función de la progresión del tiempo geográfico (al estilo de las Eras en Geología).  ¿Cómo la ves?…

 

_ Uhmm… ahja já…, parece que va bien; es más creo que ya le diste…

_ Stch, ¡ahaa!, ja ja ja

_ Stch, qué, sí sí…, y sabes por qué lo creo…

_ ¿Por?

_ Porque a partir de aquí sólo tú te entiendes, ja ja ja

_ Ja ja ja

_ Pues sí ¿no?

_ Ajá…, es lo que tu decías del fenómeno y su propia lógica…

_ ¡Eso, exacto!

_ Bueno, pues mira lo que descubrí.  ¿Tú crees que el espacio existía antes de que apareciera el ser humano?

_ Mhmm, sip.

_ Entonces estarás de acuerdo en que si la especie humana se extingue, el espacio; incluso el espacio geográfico, el referido a la Tierra; seguirá existiendo…

_ Sí.

 

Él hizo un pequeño lapso, dejando el lápiz sobre el escritorio y reclinándose en su silla, continuó con cierto aire de solemnidad.

 

_ ¡Entonces la especie humana qué!

_ ¡Stch, ah chi!, ja ja, está bonito el problema.

_ Bueno, pues va –y él le garabateaba con símbolos más o menos grandes en una hoja:

 


 

Saúl bajó las comisuras de los labios, arqueó las cejas, abrió grandes ojos y parpadeó varias veces bruscamente.

 

_ ¡Calma, calma!; esto sólo quiere decir que el espacio geográfico tendrá que ser abierto y estable, en la medida en que la suma de los “estados de espacio” se considere potencialmente al ser humano (la “c” sólo es para señalar determinadas condiciones).

_ ¡No, pues me quedé igual...!

_ Bien, dicho en otras palabras; ¿estás de acuerdo en que todo es espacio?...

_ Sí.

_ Entonces resulta que nosotros no somos más que la conciencia del espacio.  A través de nosotros es que el espacio hace conciencia de sí y se prepara para modificarse conscientemente a sí mismo.

_ Ah jijo –y Saúl hizo como que le daba “el patatús”.

_ Ja ja, pero lo más interesante está en que si esa fórmula se cumple para “c = lucha por el socialismo desde la democratización sindical”, entonces eso será garantía de Eeshc, es decir, de una sociedad humana con un gran futuro; pero desgraciadamente tendrá que ser después de que Eeshc haya terminado de tender a 1 y cambie revolucionariamente...

 

Se hizo un breve impás, Saúl hizo como que se mareaba y se rascaba la cabeza, y finalmente respondió...

 

_ ¡No!..., ya enloqueciste; mejor ya vámonos a luchar por “c positivo”, contra la hipocresía y su cinismo, por nuestro futuro, por un futuro más racional y humanista.

 

Fin

 

 

A principios de 1991 (13 de marzo), aquella lucha sindical fue derrotada, y en el curso de los ocho o nueve meses siguientes, tuvo lugar el despido masivo de los trabajadores.

 

Como consecuencia, el entretenimiento en problemas de ciencia básica fue eventualmente suspendido, mas, luego de la crisis económica de 1994-1995, el desarrollo profesional en su conjunto (incluso más que ello, el mismo proyecto de vida hasta entonces establecido), fue cancelado.

 

Cuando esta narrativa-cuento fue transcrita allá por mayo del año 2001 (¡trece años después!), en lo básico, se vio que él, su protagonista, no había hecho sino plantear en otros términos y en forma matematizada, el mismo problema que ya Riabchikov desde 1976 lo había planteado difusamente.

 

Ni los planteamientos de Riabchikov, ni los narrados en esta historia eran aun suficientes para resolver el problema del tratamiento del objeto de estudio de la Geografía.

 

Una reflexión involuntaria de nuestro protagonista, por simple formación profesional, entre 1994 y 2001, acerca de la naturaleza y propiedades del espacio, lo acercaron unas micras más a la solución del problema..., pero esa ya es otra historia...

 

“La última paradoja”, es decir, la última contradicción del sentido común con los hechos de la realidad, consistió, no tanto en una nueva comprensión de la naturaleza del espacio, como en el despertar social de aquella situación de “ciencia-ficción” en la que todos estaban sumergidos.


 

 

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Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Literatura
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