Overblog Seguir este blog
Edit post Administration Create my blog

Presentación Del Blog

  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • Espacio Geográfico.   Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
  • Contacto

Buscar

Archivos

5 mayo 2010 3 05 /05 /mayo /2010 08:15

Clich--Filosof-a

Lógica e Investigación Científica.

  Monografía, 2003 (15)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica;

http://espacio-geografico.over-blog.es/;

México, 05 jul 10.

 

 

La Hipótesis

 

 

La hipótesis es un juicio conclusivo (un consiguiente lógico), afirmativo categórico, y por lo tanto de carácter ya universal o particular, que constituye un supuesto explicativo de un fenómeno.

 

Una hipótesis será tanto más cierta, cuan mayormente explique con suficiencia el fenómeno considerado, es decir, cuanto más se aproxime a reflejar con fidelidad la realidad objetiva.

 

La hipótesis, en tanto consiguiente lógico, se fundamenta, demuestra, o verifica, en las premisas de que se deriva o infiere.  Es por ello inconsistente que se afirme que la hipótesis ha de ser planteada en forma de interrogante, pues como consiguiente lógico formal, ha de ser un juicio ya universal o particular y, además, afirmativo categórico simple.

 

La demostración de la veracidad de la hipótesis, por lo tanto, no dependerá exclusivamente del recurso metodológico u otro aspecto secundario o casual, sino dependerá –lo hemos visto antes– de la demostración misma de la veracidad de sus premisas; y la veracidad de las premisas, particularmente la tesis que se postula con el argumento de la razón suficiente, se corrobora o demuestra mediante la veracidad de la hipótesis; es decir, todo lo cual ocurre dialécticamente en forma simultánea.

 

Si demostrar una hipótesis es demostrar la veracidad de sus premisas (particularmente de la tesis), refutarla, consistirá en refutar la premisa falsa.

 

Toda vez que el juicio de una hipótesisha sido demostrado, este juicio adquiere la categoría de teoría, es decir, de verdad establecida en dicho juicio como resultado de la demostración.

 

Como veremos en el capítulo siguiente, la demostración de una hipótesis no es algo sencillo; y de hecho imposible cuando no se apega al rigor de la lógica; por ello –a nuestro juicio– en el ejercicio de titulación universitaria, la atención no debe centrarse en la hipótesis como tal; sino en tanto consiguiente lógico, la atención debe centrarse en el procedimiento de su demostración, particularmente –por definición– en cuanto a la argumentación demostrativa de la premisa-tesis.

 

Derivada la hipótesis de un silogismo simple, una de sus premisas constituirá necesariamente un conocimiento ya demostrado con anterioridad y para el que basta el acopio de datos.  La otra premisa, y sólo esta premisa, contiene la parte creativa del proceso demostrativo, y es ahí donde debe centrarse la atención: en la demostración de la veracidad de dicha premisa, denominada como premisa de tesis.

 

Verificada la hipótesis, ello da lugar a un conocimiento nuevo; elaborado a partir de un conocimiento ya establecido, conectado a través del llamado “Término Medio”, con un conocimiento que se postula como verdadero y mediante el cual se demuestra.

 

La hipótesis, pues, no es una elucubración ingeniosa de algún supuesto fortuito; por el contrario, es el conocimiento nuevo que se infiere de vincular los antecedentes ya demostrados como verdaderos, a la afirmación de un conocimiento nuevo dado en la tesis, y que ha de demostrarse, a su vez, como verdadero, mediante la verificación de la hipótesis.

 

Si la hipótesis ocupa, entonces, el lugar del consiguiente, dado que se infiere de las premisas antecedente y de tesis, la hipótesis, en consecuencia, no hay que “imaginarla”, sino inferirla de sus premisas; y de ahí la importancia de enunciar como juicios lógicos simples, de preferencia universales afirmativos, tanto el conjunto de los antecedentes dados, como de la tesis que se afirma.

 

Un conocimiento antecedente dado, ya demostrado como verdadero, puede ser por ejemplo la afirmación de Einstein, de que: <<el campo de gravedad, es equivalente a la curvatura del espacio>>.

 

Luego, producto de nuestro trabajo de investigación, encontramos que podemos afirmar categóricamente que: <<el espacio terrestre, puede ser identificado con el campo de gravedad de la Tierra>>.  Pero esta afirmación, no obstante su afirmación categórica, ha de demostrarse como verdadera; y el conjunto de sus argumentos demostrativos no serán suficientes para ello, dado que –como ha sido demostrado por Gödel o Russel–, un sistema no puede demostrarse por sí mismo.  En consecuencia, se hace necesario un elemento externo a dicha afirmación dada en la tesis, en donde, de confirmarse ahí su veracidad, ello confirmará la veracidad de lo afirmado en la tesis.  Ese elemento externo, es precisamente la hipótesis.

 

Pero la hipótesis, hemos dicho, no se inventa, sino se infiere en un silogismo cuyas premisas son tanto el juicio que sintetiza los antecedentes, como el juicio de tesis.  Así, en consecuencia, dicho silogismo puede plantearse de la siguiente manera:

 

<<El campo de gravedad, es equivalente a la curvatura del espacio>>.

<<El espacio terrestre, puede ser identificado con el campo de gravedad de la Tierra>>.

Luego entonces, <<El espacio terrestre, es curvado>>.

 

Que <<el espacio terrestre, es curvado>>, constituye, entonces, la hipótesis a verificar, en este caso, como consecuencia del campo de gravedad de la Tierra.  Si logramos establecer las pruebas y los argumentos demostrativos suficientes y necesarios de ello, de modo que confirmamos la veracidad de la hipótesis, luego entonce, a su vez, confirmaremos la veracidad de las premisas, en particular de la tesis.

 

“La hipótesis es el motor de la ciencia”, decía Engels, y justo ahora podemos entender por qué; pero la Lógica es la esencia del método científico de la modernidad, como lo hiciera ver, particularmente, Bacon.  Y ahora también podemos entender por qué dicha afirmación.

 



Compartir este post

Repost 0
Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Filosofía
Comenta este artículo

Comentarios