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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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5 mayo 2010 3 05 /05 /mayo /2010 08:05

Clich--Filosof-a

Lógica e Investigación Científica.

  Monográfía, 2003 (5).

Dr. Luis Ignacio Hernánde Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica;

http://espacio-geografico.over-blog.es/;

México, 20 may 10.

 

II  Parte

 

El Concepto

 

Al ser el conocimiento un reflejo objetivo de la realidad objetiva (es decir, de ese mundo de las cosas en el exterior e independiente de nuestro pensamiento), el conocimiento es el reflejo de las propiedades de las cosas pensadas en el concepto.

 

Por esa razón, el concepto es una representación (“una reproducción perceptible de la contemplación viva, sensible”[1]) en el cerebro, resultado del proceso de percepción de la realidad a través de nuestras sensaciones, dadas mediante los órganos de los sentidos.

 

Por ello, el concepto es un reflejo generalizado y mediato (inferido), y así, es en el debate de las ideas formadas por esos conceptos, que se define el conocimiento verdadero, es decir, la verdad.

 

Criterios de la Verdad

 

La verdad es un reflejo de una faceta de la realidad objetiva, como concepto.  Así como los objetos están conectados y relacionados entre sí en la realidad, así lo están a su vez los conceptos que son su reflejo, en el pensamiento.  La verdad –decía Aristóteles en ese sentido–, es la adecuación del pensamiento a la realidad.

 

El concepto que expresa la verdad, será aquel en el cual las propiedades del objeto pensadas en el concepto, se aproximen a ser un reflejo cada vez más fiel de la misma realidad objetiva (que ante el hecho de que la realidad objetiva es infinita, esa aproximación a la verdad cada vez más completa, es asintótica: cada vez se acercará más, sin jamás alcanzarla de manera definitiva)

 

Por ello, la verdad adquiere carácter absoluto a cada consolidación del conocimiento científico, pero que a la vez, con el desarrollo de las teorías que producen el cambio de las condiciones o sistema de referencia, dicha verdad absoluta, si bien plenamente absoluta en su propio sistema de referencia, en un momento dado se hace relativa; es decir, válida específicamente, ahora, únicamente en el marco de las condiciones dadas de su propio sistema de referencia.  Esto es, que sigue siendo una vedad absoluta, pero sólo con referencia a..., esto es, relativa a..., o en relación con, su propio sistema de ideas y teorías, y de ahí precisamente, su condición o carácter relativo; es decir, con relación a, o relativa a, un sistema de referencia.

 

Esto no quiere decir, sin embargo, que la verdad sea algo arbitrariamente relativo, es decir, cambiante a capricho o a modo, pues ese culto a “lo libremente relativo”, o sea, el relativismo extremo, haría desaparecer al mismo tiempo el carácter de la verdad.  Si algo caracteriza a la verdad, es esa condición de absoluto, susceptible de perfeccionarse en el conocimiento de su esencia y causalidad con el tiempo, sin que eso verdadero pierda su validez, aun cuando no sea aplicable bajo otras determinadas condiciones dadas[*].

 

Si ha de prevalecer la ciencia, deberá reconocerse necesariamente que la verdad es sólo una; es aquella dada en el concepto que principalmente se constituya con cuatro condiciones: 1) como el más fiel reflejo objetivo de la realidad objetiva; 2) que se atiene a la relación causal históricamente dada; 3) que se argumenta con arreglo a las leyes de la lógica; y, 4) que se demuestra en la práctica histórico social, con la cual no sólo se constata el hecho en el pasado, sino, principalmente, se puede predecir los acontecimientos, dadas las mismas condiciones.

 

Un peligroso contenido oscurantista que se desliza al interior de las universidades y atenta contra el saber científico, es aquel en el cual se afirma que “cada cual tiene su verdad”.  De ser así, carecería de sentido toda discusión acerca de la verdad; y siendo la verdad el fin último de la ciencia, la ciencia se reduciría a un saber más, igualmente válido a cualquier otro saber (el chamanismo, el espiritismo, la cartomancia, la astrología, etc); y tan sólo por ello, inversamente, cualquier saber, resultaría igualmente cierto o verdadero que el saber científico.  De ahí el interés de las posiciones oscurantistas de confundir, para invalidar el criterio de la verdad como principio fundamental de la ciencia.

 

Ese argumento de que “cada cual tiene su verdad”, sería sólo válido en tanto se juzgase que la verdad fuese solamente subjetiva; es decir, de acuerdo con lo que pensamos.  Sin embargo, hemos dicho que la verdad únicamente es tal, en tanto es objetiva; esto es, en los hechos fuera de nuestro pensamiento, como reflejo objetivo de la realidad objetiva; lo cual demuestra que la supuesta “verdad subjetiva”, es un argumento falso, pues se refiere únicamente a la opinión de cada cual (que requiere demostrarse), pero opinión que, como concepto de “verdad”, se quiere hacer pasar por realmente verdadera; pero con lo cual sólo se da lugar al dogma (del griego dogma, opinión), es decir, a la opinión en que habrá de creerse como verdad, aun sin ser demostrada.

 

Este problema es tan fuerte y determinante hoy en día, que habremos de insistir en su explicación, aun más, con el siguiente diagrama.

 

Aparecen en la escena tres personajes (x,y,z) en una mesa de discusión acerca del objeto R (R, que significa la realidad, entendida, en este caso, como el mundo de los objetos materiales fuera de nuestro pensamiento e independientemente de la voluntad o deseos del sujeto), que tienen frente a sí, y respecto al cual opinan cada uno:

 

1      ya que R es igual a P, R=P;

2      ya que R es idéntica a R, R=R;

3      o bien que R, sin ser “idéntica” a sí misma, sí, por lo menos, es igual a r, R=r.

 

 

Puede verse en el diagrama que a dos de esos personajes les respalda de manera explícita, un marco teórico, fundamento, o sistema de referencia dado (A, o B), y que en el tercer personaje ello se omite (por lo cual no debe entenderse que tal sistema de referencia de sus ideas no exista, sino simplemente que, por alguna razón, no se hace explícito por éste).  Estos sistemas de referencia en que se apoyan sus ideas u opiniones, constituyen lo que se denomina “Marco Teórico”.  En la escena, pues, dos personajes explicitan sus propios marcos teóricos, pero el tercero lo omite (ya por desconocimiento; o sea, ignorancia al respecto; ya ocultándolo deliberadamente, así sea por mala intención, por una ida equivocada al respecto del significado de un marco teórico, o por razones incluso vergonzantes).

 

La primer pregunta a plantearse al respecto de ese escenario, es: ¿En dónde –por quién o quiénes– se expresa una opinión absoluta, y en dónde una opinión relativa?  Respóndase el lector mentalmente, y, posteriormente, consulte la respuesta –dada en función de la dialéctica materialista–, más adelante.


Para-el-Analisis-Critico.jpg

 

Luego, esas opiniones como argumento acerca de la verdad, implicará preguntarnos: ¿En dónde se expresa la noción científica –no dogmática–, y haciéndose desde el punto de vista de la dialéctica materialista, de la verdad absoluta?  Esto nos pone en el entendido de que, con respecto de aquel que expone la verdad absoluta de manera dogmática, nada tenemos que discutir, su palabra, pues, es la “verdad” plenamente establecida, incluso de antemano, sin condición relativa, y sin discusión.  En consecuencia, habrá una diferencia entre el que lo hace dogmáticamente, y el que expresa la verdad absoluta, ya sea que lo haga en función de un marco teórico explícito, o de que lo omita.  Y de aquí surge una tercera y curiosa pregunta: ¿Cuál personaje asume una posición equivalente a Dios; o dicho de otro modo, quién establece su opinión, no como argumento de certidumbre acerca del conocimiento verdadero, sino como dogma; esto es, en quién se expresa la noción de la verdad absoluta como dogma?, y una cuarta pregunta: si un criterio de la verdad es el reflejo objetivo de la realidad objetiva, ¿Cuál personaje expresa una posición objetiva dialéctica, cual un posición objetiva mecánica, y en quién se expresa una posición subjetiva?.

 

Pero, en consecuencia, si antes hemos dicho que la verdad es simultáneamente absoluta y relativa, una quinta pregunta a formularnos será: ¿qué es, y en cuál o cuáles personajes, aquello que permitirá establecer el carácter relativo de la verdad?

 

Finalmente, en relación con las teorías del conocimiento, puede preguntarse: ¿qué personaje expresa la teoría fenomenológica del conocimiento?; ¿qué personaje expresa la teoría mecanicista del conocimiento?; y, por último, ¿qué personaje expresa la teoría dialéctica materialista del conocimiento?

 

Todo ello, y algunos aspectos más; como una más amplia y significativa diversidad de marcos teóricos, los procedimientos de lo abstracto y lo concreto, o alguna teoría más del conocimiento; pudieran ser discutidos en un diagrama más complejo (y tómese en cuenta que dicho escenario bien puede ser una sesión misma de clases, particularmente de posgrado); y ello explica las dificultades metodológicas en el análisis científico, ya que éste se de en el discurso, como en el escenario representado, o que se de mediante los documentos escritos de dichos personajes.  La capacidad y claridad para resolver acertadamente lo que corresponda en ese escenario, mostrará nuestra habilidad para realizar el análisis crítico.

 

O dicho de otro modo; no estaremos en posibilidad de elaborar un Ensayo científico; riguroso, que incida en la causa y esencia de la realidad para obtener el conocimiento verdadero; sino en la medida en que estemos en capacidad de hacer el análisis crítico; esto es, en la medida de la descomposición del todo de ese escenario, en cada una de esas facetas o de esos aspectos mencionados –ciertamente los esenciales, como ejemplo, entre otros muchos más– que constituyen los fundamentos de cada opinión, lo cual, además, está aquí expuesto en función de los criterios de la dialéctica materialista, y que aun más, habrá de ser sometida al propio juicio lógico del lector[**].



[1]       Ibid. p.42.

[*] Suele usarse como ejemplo en las argumentaciones de este problema, tanto por estudiantes como por profesores, el caso de la relación entre la física newtoniana, y la física einsteniana, asumiéndose, equivocadamente, que Einstein, al superar a Newton, demostró que las leyes de éste y su verad, eran algo “relativo”, en el sentido de que fueron válidas sólo en el tiempo dado anterior a Einstein.  Todo el problema está en que el concepto de “lo relativo”, no se está entendiendo en su real contenido y extensión, pues ello no se refiere a “lo cambiante en el tiempo” (como algo que está de moda), ni mucho menos “al gusto” de un investigador.  Sino que el real contenido y extensión del concepto de “lo relativo”, se refiere –lo hemos dicho antes–, a lo que está en relación con..., que es relativo a...; de manera que la Ley de la Gravitación de Newton, seguirá siendo una verdad absoluta, algo plenamente establecido; pero sólo en relación con los llamados sistemas inerciales (en la relación de una masa con otra); pues en relación con la velocidad de la luz como sistema de referencia, la verdad absoluta de la gravitación universal, queda determinada como verdad relativa; es decir, ahora sólo aplicable en relación con las masas de los cuerpos, pero ya no con respecto, o en relación a, la velocidad de la luz.  De ahí que la verdad, tenga ese carácrter de absoluto y relativo, al mismo tiempo.

[**] La respuesta a la primer pregunta:  “x”, de acuerdo con la dialéctica materialista, expresa la noción de la verdad absoluta.  En la segunda respuesta, “z” expresa la posición absoluta como dogma, sin relación a nada, como Dios, y “x,y” una posición relativa en función de los marcos teóricos A,B, relativo a los cuales, o en relación con ellos, se establece su afirmación.  La cuarta respuesta: “x” expresa una posición objetiva dialéctica, y “y” una posición objetiva mecanicista; en tanto que “z” expresa una posición subjetiva.  Quinta respueta: lo que permitirá establecer el carácter relativo de la verdad, será, por una parte, el marco teórico, relativo al cual, la verdad se establece plenamente; pero, por otra parte, sólo es “x” el que concede la posibiidad de la verdad relativa con un cambio de sistema de referencia, pues tanto “y” como “z”, afimran tener un conocimiento acabado. Sexta respuesta: la teoría fenomenológica (e incluso inmanentista) es expresada por “z”; la teoría mecanicista por “y”; y la teoría dialéctica materialista por “x”.




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